¿Conoces la leyenda del
rito de pasaje, de la juventud a la
edad adulta de los indios
Cherokee?
Su padre lo lleva al bosque,
con los ojos vendados y le deja
solo. Él tiene la obligación de
sentarse en un tronco toda la
noche y no quitar la venda hasta
que los rayos del sol brillan a
través de la mañana.
No puede pedir auxilio a
nadie. Una vez que sobrevive la
noche, él ya es un hombre. No
puede platicar a los otros
muchachos acerca de esta
experiencia, debido a que cada
chico debe entrar en la
masculinidad por su cuenta.
El muchacho está
naturalmente aterrorizado. Puede
oír toda clase de ruidos, bestias
salvajes que rondan a su
alrededor. Quizás algún humano
le puede hacer daño. Escucha el
viento soplar y la hierba crujir.
Sentado estoicamente en el
tronco, sin quitarse la venda, ya
que es la única manera en que
podría llegar a ser un hombre.
Por último, después de una
horrible noche, el sol aparece y
al quitarse la venda, descubre a
su padre sentado junto a él.
¡Su padre veló toda la
noche, para protegerlo del
peligro!
Así, nosotros tampoco
estamos nunca solos. Aún cuando
no lo sabemos, nuestro Padre
Celestial está velando por
nosotros, sentado en un tronco a
nuestro lado.
Cuando vienen los
problemas, lo que tenemos que
hacer es sólo confiar en Él.
Autor desconocido por mí.
Música de fondo:
Tributo de guerra al sol, Ismael Corchado
Album: Música Prehispánica Vol. III
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LA LEYENDA DE LOS INDIOS CHEROKEE