del libro "Amores colaterales"
Me basta esa mirada
que ha venido al encuentro
de mi resignación,
porque ahora sé que
en otras circunstancias
- de tiempo, de lugarnosotros nos habríamos
amado sin que nadie
ni nada lo impidiera.
En realidad
yo no puedo decir que no te ame.
Al contrario, mi almohada
declara que te sueño.
Y ahora,
tocado por la magia de tus ojos,
me atrevo a imaginar
que tú también me guardas
un gajo de tus días
y una naranja de tus noches.
Mar
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Mar_Lamirada19/02/05 - REVISTA DIGITAL DE …