Dijo Jesús a sus discípulos:
“ He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y
¡ cuánto desearía que ya estuviera encendido!
Con un bautismo tengo que ser bautizado y
¡ qué angustiado estoy hasta que se cumpla!”. (Lc 12 49 -53)
Hoy se habla mucho
de la “crispación”.
No se sabe bien por qué
ni para qué.
La gente vive sumergida
en sus problemas
habituales
o confortada por
sus logros de cada día.
Así que la crispación
parece preocupar tan sólo
a unos pocos.
Lo contrario sería la paz social.
Sin tranquilidad es imposible establecer
buenas relaciones humanas.
Y es casi imposible lograr una sociedad armónica.
No se puede aspirar
a una tranquilidad
conseguida a cualquier
precio.
Y del respeto
a los derechos humanos.
En el evangelio de este domingo, Jesús parece decidido
a aumentar la crispación en el mundo:
“ ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz?
No, sino división”.
En los primeros siglos se persiguió a los cristianos
como perturbadores de la paz social.
En tiempos más recientes, muchos
son apresados y asesinados por “revolucionarios”.
Las palabras de Jesús reflejan el
contexto de las primeras comunidades.
La fe cristiana, cuando se vivía con fidelidad y coherencia,
llegaba a originar divisiones muy serias en la familia.
A la luz de esa experiencia
bimilenaria,
comprendemos que
esas palabras
no son una broma.
Nunca ha sido fácil
ser cristiano de verdad.
Jesús presenta su futuro con las imágenes
del fuego y del agua.
“He venido a prender fuego al mundo”
“Ese fuego divino que agosta los deseos terrenos,
elaborados por los placeres mundanos,
los cuales deben perecer como obra de la carne”.
Su fuego nos purifica y acrisola.
San Ambrosio
“Tengo que pasar por un bautismo, y
¡ qué angustia hasta que se cumpla!”.
“ El Señor no está triste
por la muerte,
sino hasta la muerte,
porque lo que le angustia
no es el temor a ella,
sino el sentimiento
de su condición corporal”.
San Ambrosio
Señor Jesús, te invocamos como Príncipe de la paz.
Reconocemos que tu vida y tu mensaje no nos facilitan
una existencia acomodada.
Hoy te rogamos por todos nuestros hermanos que sufren
por ser fieles a su fe. Amén.
José Román Flecha Andrés
Palabra del Señor, Salamanca , Editorial.Secretariado Trinitario,2007
Presentación:
Antonia Castro Panero
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