Domingo
de Ramos
Ciclo B
... muchos alfombraron el camino con
sus mantos, otros con ramas
cortadas en el campo. Los que iban
delante y detrás gritaban:
“Hossanna, bendito el que viene en
nombre del Señor. Bendito el reino
que llega, el de nuestro padre
David. ¡Hossanna en el cielo!
Mc 11, 8-10
Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes, con los ancianos, los
escribas y el Sanedrín en pleno, se reunieron y, atando a Jesús, lo
llevaron y lo entregaron a Pilatos.
“¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?” Ellos
gritaron de nuevo: “¡CRUCIFÍCALO!”
Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y
diciendo: “¡Anda!, tú que destruías el templo y lo
reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la
cruz”
Los sumos sacerdotes con los escribas se burlaban también
de él, diciendo. “A otros ha salvado, y a sí mismo no se
puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la
cruz, para que lo veamos y creamos”
Y, a la media tarde, Jesús clamó
con voz potente: “Eloí, Eloí, lamá
sabaktaní”. Que significa: “Dios
mío, Dios mío, ¿por qué me has
abandonado?”
El centurión, que estaba enfrente, al
ver cómo había expirado, dijo:
“Realmente este hombre era Hijo de
Dios”.
Pasión según San Marcos, cap. 15
Muchas palabras se dijeron
durante la Pasión de Nuestro
Señor Jesucristo; palabras de
alabanza, de júbilo y alegría,
pero también y al poco
tiempo, palabras cargadas de
insultos, de burlas y de
acusaciones falsas.
Mientras todo esto pasaba,
Jesús, como cordero que
es llevado al matadero,
callaba y no se defendía
pues los hombres, a veces,
cerramos nuestros oídos y
no queremos oír, ni tan
siquiera a la PALABRA.
Que el Señor Jesús abra
nuestros oídos durante
esta Semana Santa que
comienza y que como el
centurión podamos
llegar a afirmar desde lo
más profundo de nuestro
corazón: REALMENTE
ESTE HOMBRE ERA
EL HIJO DE DIOS.
José Miguel, Ana y Aitor
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