Tu caminar
Tus ojos visten el horizonte
en tu mirada el mundo se detiene
y su resplandor ocupa el lugar del sol
para reflejar en tus senos
la imponencia de Venus
que proyecta tu caminar
cuando balanceas con tu cadera
el universo…
No detengas tu paso
El corazón de una mujer
Es una flor que florece
En la primavera del hombre
Cuando con su llanto
Se limpian sus pétalos
Y puede crecer en la intimidad de su noche
Mariposa, eternidad de lo efímero
No te juro
eterno deseo,
pero ¿no tiene
cada instante de deseo
su propia eternidad?
Tu silencio
Eres el canto del faro
en espera del navío erótico
para salvarlo del naufragio
pero tu desprecio apagó la luz
Mis ojos ya no sabrán de ti
pero velarán la lágrima despreciada,
el verso dejado a la deriva…
Me voy sin ti
me devora tu silencio…
Maestro
Maestro, capitán de tantos mares
en lucha sin sosiego
blanco bajel de nobles ilusiones
conduces con tu mano fuerte o suave
persiguiendo la luz del pensamiento
Dime tú
Tu naciste, aparte de todo, de mi necesidad,
del hueco de mi soledad que te fue esculpiendo,
tú eres tú, pero con pinceladas de pasión te hice
realidad,
una realidad que a través de mi piel se fue
emitiendo…
Dime como prescindir de ti
sin que algo de mí no muera
Nada
Nada te pido a cambio:
fundir tan sólo en tus encantos
nuestro fuego del deseo
Encontré mi lugar
Encontré mi lugar en tu cuerpo,
tus senos de luna
mis labios de tierra.
tierra que ha de poseer
la luna ardiente de tu piel
Encontré mi lugar en tu universo:
soy el poema que encenderá tus fantasías
Pedagogía erótica
Muerte del acto pedagógico
como refugio de Tánatos
deshojando la vida en el aula,
como negación del acto de amor,
como silencio de la palabra
y germen para la apatía
No a Tánatos como camino,
soborno del conocimiento
No a seguir lapidando sueños
y encarcelando la utopía
Traigamos la seducción de Eros
al acto pedagógico,
el deseo de engendrar vida,
la dialéctica que reinventa el acto del amor
Hagamos un altar a la pulsión de Eros
y desafiemos el conocimiento como lucha,
a la pasión erótica,
como eclipse entre saber y transformar
Esa seducción erótica
que flecha al conocimiento como deseo
para compartir la llama del amor,
para dejar las fantasías soñar
en poseer el saber
al Otro,
altar de Eros
Ese erotismo que une autonomías
recrea la ética del amor
en el placer de penetrar
la humedad de la cueva del deseo,
del deseo como conocimiento
en la reinvención del mañana en el hoy
que invita a la construcción de un mundo
en el que quepan todos los mundos que somos.
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