Es sorprendente la insistencia con que Jesús habla
de la actitud vigilante y despierta
con que debemos enfrentarnos a la vida.
Se podría decir que concibe la fe como
“un vivir despiertos”
que nos libera de la superficialidad y el sinsentido.
Florentino Ulibarri
Texto: Lucas, 12, 32-48 // 19 Tiempo Ordinario –C-
No temáis, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha querido
daros el Reino. Vended vuestras posesiones y dad limosna.
Acumulad aquello que no pierde valor, tesoros inagotables en el
cielo, donde ni el ladrón se acerca ni la polilla roe. Porque donde
está vuestro tesoro, allí está vuestro corazón.
El Reino es el regalo que el Padre ha hecho ya a la humanidad en Jesús.
Nuestra alegría y nuestra tarea es acoger ese don y mostrarlo al mundo.
Jesús nos invita a llenar nuestra vida y nuestro corazón de lo fundamental,
para poder desprendernos y abandonar lo material, superfluo y secundario.
No por obligación o deber, sino por la alegría de sentirnos más libres y más felices.
El corazón humano se centra siempre en su tesoro,
por eso es tan importante elegir bien lo que consideramos nuestro tesoro.
¿Dónde tengo puesto mi corazón, mis intereses, mis anhelos?
Tened ceñida la cintura, y las lámparas encendidas. Sed como los criados que
están esperando a que su amo vuelva de la boda, para abrirle en cuanto llegue y
llame. Dichosos los criados a quienes el amo encuentre vigilantes cuando
llegue. Os aseguro que se ceñirá, los hará sentarse a la mesa y se pondrá a
servirlos.
Vigilar es un estilo de vida, es no instalarse,
no estar [email protected] con lo conseguido.
Vivir en esperanza activa. Dejar sitio a Dios.
Tener la mirada en la meta sin descuidar el camino,
siendo protagonistas, no sólo de la "espera" del Reino,
sino de su construcción, ya ahora, día a día.
Tiempo de vigilancia y de espera es tiempo de alegría,
de trabajo, de ilusión,
tiempo de servicio y de responsabilidad,
tiempo de discernimiento.
Si viene a media noche o de madrugada, y los encuentra así,
dichosos ellos. Tened presente que, si el amo de la casa supiera a qué
hora iba a venir el ladrón, no le dejaría asaltar su casa. Pues
vosotros estad preparados, porque a la hora en que menos penséis
vendrá el Hijo del hombre.
Los criados son ya dichosos. No porque piensan en que serán
recompensados, sino por la alegría,la preparación y el deseo de la
espera y del encuentro.
No saber el momento de la venida de Jesús es motivo de confianza y
de paz, es saber que cada hora es una ocasión para amar a Dios y a
[email protected] demás, sentir que en cada instante resuena su llamada de
formas múltiples y variadas.
Pedro dijo entonces:
–Señor, esta parábola ¿se refiere a nosotros o a todos?
Pero el Señor continuó:
–Vosotros sed como el administrador fiel y prudente a quien el dueño puso al frente de
su servidumbre para distribuir a su debido tiempo la ración de trigo. ¡Dichoso ese criado
si, al llegar su amo, lo encuentra haciendo lo que debe! Os aseguro que lo pondrá al
frente de todos sus bienes.
También se refiere a [email protected], a [email protected]
Es una invitación a vivir con los ojos bien abiertos
para conocer dónde está el verdadero bien.
Luego, obrar en consecuencia para ser felices.
Vivir siempre con perspectiva de futuro,
potenciando al mismo tiempo la responsabilidad de cada día.
Quien sigue a Jesús no vive pendiente de lo superfluo y material.
Jesús llama [email protected] a quienes viven atendiendo a lo fundamental
[email protected] de lastres pesados e inútiles.
Pero, si ese criado empieza a pensar: “Mi amo tarda en venir”, y se pone
a golpear a los criados y a las criadas, a comer, a beber y emborracharse,
su amo llegará el día en que menos lo espere y a la hora en que menos
piense, lo castigará con todo rigor y lo tratará como merecen los que no
son fieles.
Jesús puede referirse a su última venida,
al momento de nuestra muerte y también a la vida de cada día,
para que no desaprovechemos las múltiples ocasiones que se nos presentan
de ver su presencia, en la Palabra,
en las personas que encontramos en nuestro camino,
en los acontecimientos de cada día donde se hace presente.
El criado que conoce la voluntad de su dueño, pero no está preparado o no hace
lo que él quiere, recibirá un castigo muy severo. En cambio, el que sin conocer
esa voluntad hace cosas reprobables, recibirá un castigo menor. A quien se le dio
mucho, se le podrá exigir mucho; y a quien se le confió mucho, se le podrá pedir
más
La exhortación a la vigilancia y responsabilidad no puede hacernos caer en
el miedo o agobio. Al contrario, debe llevarnos a la alegre, serena y
profunda certeza de que estamos en manos del Padre que nos quiere y nos
regala el Reino, plenitud de Vida.
“No temáis. Dios Padre ha querido darnos el reino” (v.32)
Buena ocasión para hacer un recuento en los talentos y cualidades que
hemos recibido. Buena ocasión para agradecer y valorar los talentos y
cualidades que hemos recibido [email protected] y [email protected] demás. ¿Nuestros talentos
y cualidades nos hacen vivir más felices; hacen más fácil y feliz la vida de
[email protected] demás?
Señor, quiero ponerme a tu disposición,
para el servicio de tu Reino,
para el trabajo que creas conveniente.
Deseo servirte y me pongo a tu disposición
con lo que tengo, con lo que soy.
Cuenta conmigo también hoy,
porque para mí poder servirte
es un premio, es una bendición.
Juanjo Elezkano
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19 Tiempo Ordinario -C-