Por unos días en Diciembre, todos enloquecemos un poco.
O quizá estamos locos el resto del año, y en esta época
recuperamos la razón.
Todos encontramos bondad en nuestro interior. Reímos y
cantamos para celebrar nuestro descubrimiento.
Pero con un pequeño esfuerzo, podemos conservar la buena
voluntad, darnos cuenta de lo afortunados que somos.
Salimos de compras y tiramos la casa por la ventana, para la
cena de Nochebuena compramos los mejores manjares que
degustaremos con toda la familia.
Si miramos a nuestro alrededor, nos percataremos que no
todos la pasan bien. No tienen trabajo ni qué comer.
Muchas veces, vemos imágenes desgarradoras de
pobreza, en otras partes del mundo.
Niños que sin quererlo se encuentran inmersos en una
guerra que no recibirán un juguete por navidad.
Pero olvidamos la miseria en casa, volteamos la cara, por
vergüenza, furia o sentimiento de culpa...,
Al pasar por las calles de las grandes
ciudades encontramos a cantidad de
indigentes viviendo en la calle, siendo
su único abrigo unas cajas de cartón en
las gélidas noches de invierno, al igual
que nosotros son seres humanos, pero
¿nos acordamos de ellos en
estos días? ¿y los demás días
del año?
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LA OTRA IMAGEN DE LA NAVIDAD