Diseño:
JL Caravias sj.
Oseas
es
un
hombre
casado,
cuya esposa,
Gomer,
le es
gravemente
infiel.
Él se
siente
muy
ofendido,
enojado,
con
deseos
de
venganza.
Pero no
puede
hacerle
daño
porque
aun
sigue
enamorado
de ella.
La respeta, pero…
le pone espinas
en su camino.
Ella
reflexiona:
Mejor me
iba con
mi marido.
Volveré a él…
Oseas la recibe
con cariño,
sin reproches.
La perdona
de corazón.
Pero la lleva al desierto
lejos de sus amantes.
Allá le ayuda a REGENERARSE.
Y de mutuo acuerdo,
deciden renovar su amor:
“Nuestro matrimonio
será santo y formal,
basado en el amor
y la ternura.
Tú serás para mí
una esposa fiel,
y así conocerás
quién es Yavé”.
En esta experiencia
tan humana y profunda,
Oseas siente que ese mismo
es el camino
de amor recorrido
por Dios con
su pueblo:
llamada, alianza,
ingratitudes, infidelidades,
perdón, purificación, nueva alianza…
Oseas sintoniza
el amor misericordioso de Dios
para con su “puebla” infiel,
al sentir él mismo su amor para con
su querida e ingrata esposa.
Él perdona y purifica,
pero Dios lo sabe hacer
mucho mejor.
Donde se secó el amor,
riégalo de nuevo,
y florecerá
el amor...
Así hace Dios,
y así debemos hacer nosotros…
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