¿Por qué se tarda tanto
en algunas ocasiones?
No lo entendemos.
Creemos con fe y
caminamos
convencidos.
Nos arrodillamos,
bajamos nuestras
cabezas y elevamos
nuestro espíritu.
Sabemos que Él tiene
Su tiempo.
Y esperamos…
Pero sentimos que
esperamos mucho.
No comprendemos Su
voluntad y seguimos
pidiendo. Insistiendo.
Nos perdemos en
preguntas y ansiamos
las respuestas.
¿Por qué lo que
anhelamos tanto no
llega, si creemos en
milagros, si creemos,
con fe, que nada puede
faltarnos?
Quizá sea porque falta
algo:
¡Nuestra parte!
Cuando analizamos los
milagros que Jesús
hizo, observamos que
en ciertas ocasiones Él
pidió que alguien
hiciera algo.
El Dios que hizo
descender maná de los
cielos para alimentar a
todo un pueblo ¿Acaso
no sería capaz de decir
simplemente: “haya
vino” en las bodas de
Canaán ? Pero pidió que
fueran a buscar cántaros
y los llenaran de agua.
En la multiplicación de
los panes, Él utilizó
material traído por una
tercera persona y a
partir de eso realizó el
milagro.
Jesús no actúa con todo
el mundo de la misma
forma, no porque haga
distinciones, sino porque
sabe exactamente lo que
necesitamos.
Entonces, mientras
permanecemos
inmóviles, nada sucede.
¿Y por qué a veces
sucede así y otras no ?
Porque Él conoce nuestro
corazón y sabe que
puede contar con
nosotros.
Orar es bueno.
Nos aproxima al Padre.
Pero la oración pide
“acción”.
Orar y actuar, ir,
obedecer, hacer algo.
¿Pero qué?
Dios responde, si
preguntamos.
Lo que importa
realmente es que
estemos dispuestos, que
estemos preparados y
seamos lo bastante
valerosos para confiar.
¿Quien dice que Dios se
tarda ?
Él llega en el momento
justo.
Nos corresponde actuar
también en el momento
justo.
Créditos:
Texto: Letícia Thompson – A parte de cada um
www.leticiathompson.net
Versión en español: Eduardo e Irany Lecea
Imágenes: Internet
Música: Ernesto Cortazar – Dancing on the clouds
Formatación: Beth Norling
Porto Alegre – Rio Grande do Sul - Brasil
E-mail: [email protected]
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La_parte_de_cada_uno