¿Qué hay en tu corazón?
¿Cuál es tu nombre?
¿Por qué has venido
hasta aquí, brindándote
así?
¿Por qué besas nuestra
pobreza?
¿Por qué gozas entre
nosostros?
¿Por qué prefieres los
gestos a las palabras?
¿De dónde viene tu luz?
¿Qué hay en tu corazón?
Pues lo mismo quiero yo.
¿Qué hay en
tu corazón?
¿Cuál es tu
nombre?
¿Y cómo
tienes a la
vez coraje y
sencillez?
¿Por qué no te
escandalizas del mal
que nos paraliza?
¿Qué hay siempre
joven en tu alma,
que cada joven sabe
que estás y estarás?
¿Qué hay en tu corazón?
Pues lo mismo quiero yo.
Pues lo mismo sueño yo.
Pues lo mismo busco, ruego,
lucho, intento…
¿Qué hay en tu corazón?
¿Cuál es tu nombre?
¿Por qué sentimos a Dios
ahí… en tu humanidad?
¿Cómo no quedarnos contigo
viviendo así como vives?
¿A quién no cuestionará tu
autenticidad?
Tu gran secreto, ¿cuál es?
¿Qué hay en tu corazón?
Pues lo mismo quiero yo.
¿Qué hay en tu corazón?
¿Cuál es tu nombre?
¿Cómo es que el santo
trabajo tu mano atravesó?
¿De quién tienes bien
aprendido el gesto total
del amigo?
¿Por qué el lenguaje no
alcanza, y lo que nos une
es mucho más que
amistad?
¿Qué hay en tu corazón?
Pues lo mismo quiero yo.
¿Qué hay en tu
corazón? Pues lo
mismo quiero yo.
Pues lo mismo sueño yo.
Pues lo mismo busco,
ruego, lucho, intento…
¿Qué hay en tu
corazón? ¿Cuál es tu
nombre?
Tu ser nos hace
crecer, nos hace
seguir… ¿Por qué?
¿Por qué das tu primer abrazo
al más pobre y más desolado?
¿Y cómo una
casa generas,
una familia, que
nos cura el
corazón?
¿Qué hay en tu
corazón?
Pues lo mismo
quiero yo.
¿Qué hay en tu
corazón?
¿Cuál es tu nombre?
¿Por qué es tu
felicidad ser nuestro
servidor?
¿De qué están hechos
tus sueños: Amor más
grande que el amor?
¿Adónde alimenta tu
acción tanta esperanza
aguantadora y audaz?
¿Qué hay en tu
corazón?
Pues lo mismo quiero
yo.
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