En abril el gris del cielo comienza a clarear y ofrecernos un tono más luminoso.
En abril llegan lo colores de las flores, el verde de los campos, el marrón intenso de las
montañas.
La luz del sol nos acompaña mas tiempo durante el día y el frío baja su intensidad.
El mes de abril es genial pero.. cuando menos lo esperamos nos sorprende con una
inesperada lluvia que nos pillará desprevenidos.
Asocio esas lluvias repentinas a la idea de “no relajarnos”… nada es estable
salvo Dios mismo, nada es fijo ni definitivo salvo el mismo Dios.
La lluvia sorprende en un día soleado, provoca ventisca e incluso asusta… pero,
a su paso, nos refresca, nos limpia, nos hidrata. Sin ella no podemos vivir.
En abril, aguas mil…. bienvenidas sean porque nos renuevan y nos acercan más
a nosotros mismos y a Dios.
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Jueves 23-04