UT 80 de 92
ECONOMÍA DIVINA - TRINIDAD INMANENTE, 1
Economía divina = obra común de las tres Personas divinas que
se nos han revelado y comunicado en la venida del Padre y en
las misiones del Hijo y del Espíritu Santo.
Trinidad inmanente = el misterio de la vida íntima de las tres
Personas divinas consideradas en sí mismas.
CCE 236: “Las obras de Dios revelan quién
es en sí mismo; e inversamente, el misterio
de su Ser íntimo ilumina la inteligencia de
todas sus obras. Así sucede, analógicamente,
entre las personas humanas. La persona se
muestra en su obrar y a medida que conocemos mejor a una persona, mejor comprendemos su obrar”.
UT 81 de 92
ECONOMÍA DIVINA - TRINIDAD INMANENTE, 2
CCE 237: “La Trinidad es un misterio de
fe en sentido estricto, uno de los ‘misterios
escondidos en Dios, que no pueden ser conocidos si no son revelados desde lo alto’
(Dei Filius, 4). (...) La intimidad de su ser
como Trinidad Santa constituye un misterio inaccesible a la sola razón e incluso
a la fe de Israel antes de la Encarnación del
Hijo de Dios y el envío del Espíritu Santo”.
Aunque se distinguen la economía divina y la Trinidad inmanente,
no pueden separarse entre ellas: las misiones divinas manifiestan
en el tiempo las procesiones eternas, porque la revelación de la
Trinidad a los hombres responde al ser íntimo de Dios.
UT 82 de 92
ECONOMÍA DIVINA - TRINIDAD INMANENTE, 3
Dios se ha revelado para comunicarnos la
vida feliz de las Personas de la Trinidad y
ofrecernos la salvación.
La comunicación de la vida divina tiene su
comienzo en la recepción del bautismo: nos
perdona el pecado original y los pecados
personales cometidos, y nos infunde la gracia santificante y las virtudes teologales.
Nos hace hijos de Dios.
En esta acción divina recibimos “el tesoro incalculable de la inhabitación de la Trinidad Santísima en el alma” (San Josemaría, Es
Cristo que pasa, 78).
UT 83 de 92
ECONOMÍA DIVINA - TRINIDAD INMANENTE, 4
La inhabitación del Espíritu Santo, o de la Santísima Trinidad, en
el alma del justo es la presencia sobrenatural de Dios en el hombre,
por la que éste es transformado interiormente, deificado, endiosado
o divinizado, según expresan los Padres de la Iglesia.
Es la existencia real y sustancial de las Personas divinas en el alma. Incluye la misión
del Hijo y del Espíritu Santo, y la donación
que hace el Padre de sí mismo.
= presencia transformadora por la que el
hombre, liberado del pecado, es convertido
en hijo de Dios, capaz de participar en la
intimidad de la vida divina. Se atribuye al
Espíritu Santo (acción santificadora).
UT 84 de 92
ECONOMÍA DIVINA - TRINIDAD INMANENTE, 5
Inhabitación: hecho testimoniado con frecuencia en el NT:
Ejemplo en los Evangelios: Jn 14, 23:
“Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos
a él y haremos morada en él”.
Ejemplo en San Pablo: 1 Cor 6, 19:
“¿No sabéis que vuestro cuerpo es
templo del Espíritu Santo, que está
en vosotros y que habéis recibido
de Dios, y que no os pertenecéis?”.
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