1El
anciano a Gayo, el amado, a quien amo en
la verdad. 2Amado, yo deseo que tú seas
prosperado en todas las cosas, y que tengas
salud, así como prospera tu alma. 3Pues
mucho me regocijé cuando vinieron los
hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de
cómo andas en la verdad.
1Porque
quiero que sepáis cuán gran lucha
sostengo por vosotros, y por los que están en
Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi
rostro; 2para que sean consolados sus corazones,
unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas
de pleno entendimiento, a fin de conocer el
misterio de Dios el Padre, y de Cristo, 3en quien
están escondidos todos los tesoros de la sabiduría
y del conocimiento
12Ahora,
pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de
ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en
todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a
Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu
alma; 13que guardes los mandamientos de Jehová
y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que
tengas prosperidad?
31No
os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos,
o qué beberemos, o qué vestiremos? 32Porque los
gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro
Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas
estas cosas. 33Mas buscad primeramente el reino de
Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán
añadidas.
24Hay
quienes reparten, y les es añadido
más; Y hay quienes retienen más de lo que
es justo, pero vienen a pobreza. 25El alma
generosa será prosperada; Y el que saciare,
él también será saciado.
14Así
dijo Jehová contra todos mis malos vecinos, que
tocan la heredad que hice poseer a mi pueblo Israel:
He aquí que yo los arrancaré de su tierra, y arrancaré
de en medio de ellos a la casa de Judá. 15Y después
que los haya arrancado, volveré y tendré misericordia
de ellos, y los haré volver cada uno a su heredad y
cada cual a su tierra. 16Y si cuidadosamente
aprendieren los caminos de mi pueblo, para jurar en
mi nombre, diciendo: Vive Jehová, así como
enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal, ellos serán
prosperados en medio de mi pueblo. 17Mas si no
oyeren, arrancaré esa nación, sacándola de raíz y
destruyéndola, dice Jehová.
35En
todo os he enseñado que, trabajando así, se
debe ayudar a los necesitados, y recordar las
palabras del Señor Jesús, que dijo: Más
bienaventurado es dar que recibir.
7Cuando
haya en medio de ti menesteroso de
alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades,
en la tierra que Jehová tu Dios te da, no
endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra
tu hermano pobre, 8sino abrirás a él tu mano
liberalmente, y en efecto le prestarás lo que
necesite. 9Guárdate de tener en tu corazón
pensamiento perverso, diciendo: Cerca está el año
séptimo, el de la remisión, y mires con malos ojos a
tu hermano menesteroso para no darle; porque él
podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará por
pecado.
10Sin
falta le darás, y no serás de mezquino
corazón cuando le des; porque por ello te
bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos, y
en todo lo que emprendas. 11Porque no faltarán
menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te
mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al
pobre y al menesteroso en tu tierra.
17A
Jehová presta el que da al pobre, Y el bien que
ha hecho, se lo volverá a pagar.
27El
que da al pobre no tendrá pobreza; Mas el que
aparta sus ojos tendrá muchas maldiciones.
2Cada
primer día de la semana cada uno de
vosotros ponga aparte algo, según haya
prosperado, guardándolo, para que cuando yo
llegue no se recojan entonces ofrendas. 3Y
cuando haya llegado, a quienes hubiereis
designado por carta, a éstos enviaré para que
lleven vuestro donativo a Jerusalén. 4Y si
fuere propio que yo también vaya, irán
conmigo.
5Por
tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos
que fuesen primero a vosotros y preparasen primero
vuestra generosidad antes prometida, para que esté
lista como de generosidad, y no como de exigencia
nuestra. 6Pero esto digo: El que siembra escasamente,
también segará escasamente; y el que siembra
generosamente, generosamente también segará.
7Cada uno dé como propuso en su corazón: no con
tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador
alegre. 8Y poderoso es Dios para hacer que abunde en
vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en
todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda
buena obra;
10Traed
todos los diezmos al alfolí y haya alimento
en mi casa; y probadme ahora en esto, dice
Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas
de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición
hasta que sobreabunde. 11Reprenderé también por
vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de
la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril,
dice Jehová de los ejércitos. 12Y todas las naciones
os dirán bienaventurados; porque seréis tierra
deseable, dice Jehová de los ejércitos.
22Indefectiblemente
diezmarás todo el producto del grano
que rindiere tu campo cada año. 23Y comerás delante de
Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su
nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las
primicias de tus manadas y de tus ganados, para que
aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días. 24Y si el
camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos
de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner
en él su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere,
25entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu mano, y
vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere; 26y darás el
dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por
vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares; y
comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu
familia.
20De
esta manera hizo Ezequías en todo Judá; y
ejecutó lo bueno, recto y verdadero delante de
Jehová su Dios. 21En todo cuanto emprendió en el
servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y
los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo
corazón, y fue prosperado.
6Esfuérzate
y sé valiente; porque tú repartirás a este
pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres
que la daría a ellos. 7Solamente esfuérzate y sé muy
valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley
que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni
a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en
todas las cosas que emprendas. 8Nunca se apartará de
tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche
meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a
todo lo que en él está escrito; porque entonces harás
prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. 9Mira que te
mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni
desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en
dondequiera que vayas.
18He
aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo
bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de
todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol,
todos los días de su vida que Dios le ha dado;
porque esta es su parte. 19Asimismo, a todo hombre
a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también
facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y
goce de su trabajo, esto es don de Dios. 20Porque no
se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios
le llenará de alegría el corazón.
15Pero
acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu
Dios,
para
procurar
cumplir
todos
sus
mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy,
que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te
alcanzarán.
28Jehová
te herirá con locura, ceguera y turbación
de espíritu; 29y palparás a mediodía como palpa el
ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus
caminos; y no serás sino oprimido y robado todos
los días, y no habrá quien te salve.
13El
que encubre sus pecados no prosperará; Mas
el que los confiesa y se aparta alcanzará
misericordia. 14Bienaventurado el hombre que
siempre teme a Dios; Mas el que endurece su
corazón caerá en el mal.
4El
alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas
el alma de los diligentes será prosperada.
5Padre
de huérfanos y defensor de viudas
Es Dios en su santa morada. 6Dios hace
habitar en familia a los desamparados; Saca
a los cautivos a prosperidad; Mas los
rebeldes habitan en tierra seca.
17Recoge
de las tierras tus mercaderías, la que moras
en lugar fortificado. 18Porque así ha dicho Jehová: He
aquí que esta vez arrojaré con honda los moradores de
la tierra, y los afligiré, para que lo sientan. 19¡Ay de mí,
por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa.
Pero dije: Ciertamente enfermedad mía es esta, y debo
sufrirla. 20Mi tienda está destruida, y todas mis cuerdas
están rotas; mis hijos me han abandonado y
perecieron; no hay ya más quien levante mi tienda, ni
quien cuelgue mis cortinas. 21Porque los pastores se
infatuaron, y no buscaron a Jehová; por tanto, no
prosperaron, y todo su ganado se esparció.
6Y
yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y
cuando estabas en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije,
cuando estabas en tus sangres: ¡Vive! 7Te hice
multiplicar como la hierba del campo; y creciste y te
hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus
pechos se habían formado, y tu pelo había crecido;
pero estabas desnuda y descubierta. 8Y pasé yo otra
vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era
tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí
tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo,
dice Jehová el Señor, y fuiste mía. 9Te lavé con agua, y
lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite;
10y
te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de
lino y te cubrí de seda. 11Te atavié con adornos, y puse
brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. 12Puse
joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una
hermosa diadema en tu cabeza. 13Así fuiste adornada
de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y
bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite;
y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta
llegar a reinar. 14Y salió tu renombre entre las naciones
a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a
causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice
Jehová el Señor.
15Pero
confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a
causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones
a cuantos pasaron; suya eras.
22Y
con todas tus abominaciones y tus fornicaciones no
te has acordado de los días de tu juventud, cuando
estabas desnuda y descubierta, cuando estabas
envuelta en tu sangre.23Y sucedió que después de toda
tu maldad (¡ay, ay de ti! dice Jehová el Señor).
27Por
tanto, he aquí que yo extendí contra ti mi mano, y
disminuí tu provisión ordinaria, y te entregué a la
voluntad de las hijas de los filisteos, que te aborrecen,
las cuales se avergüenzan de tu camino deshonesto.
30¡Cuán
inconstante es tu corazón, dice Jehová el Señor,
habiendo hecho todas estas cosas, obras de una ramera
desvergonzada,…….. 38Y yo te juzgaré por las leyes de
las adúlteras, y de las que derraman sangre; y traeré
sobre ti sangre de ira y de celos. 39Y te entregaré en
manos de ellos; y destruirán tus lugares altos, y
derribarán tus altares, y te despojarán de tus ropas, se
llevarán tus hermosas alhajas, y te dejarán desnuda y
descubierta. 40Y harán subir contra ti muchedumbre de
gente, y te apedrearán, y te atravesarán con sus
espadas. 41Quemarán tus casas a fuego, y harán en ti
juicios en presencia de muchas mujeres; y así haré que
dejes de ser ramera, y que ceses de prodigar tus dones
13Tus
riquezas y tus tesoros entregaré a la rapiña
sin ningún precio, por todos tus pecados, y en todo
tu territorio. 14Y te haré servir a tus enemigos en
tierra que no conoces; porque fuego se ha
encendido en mi furor, y arderá sobre vosotros.
1Bienaventurado
el varón que no anduvo en consejo
de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en
silla de escarnecedores se ha sentado; 2Sino que en
la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita
de día y de noche. 3Será como árbol plantado junto a
corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y
su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. 4No
así los malos, Que son como el tamo que arrebata el
viento. 5Por tanto, no se levantarán los malos en el
juicio, Ni los pecadores en la congregación de los
justos. 6Porque Jehová conoce el camino de los
justos; Mas la senda de los malos perecerá.
17A
los ricos de este siglo manda que no sean
altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas,
las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que
nos da todas las cosas en abundancia para que
las disfrutemos. 18Que hagan bien, que sean ricos
en buenas obras, dadivosos, generosos;
19atesorando para sí buen fundamento para lo
por venir, que echen mano de la vida eterna.
1Si,
pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las
cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la
diestra de Dios. 2Poned la mira en las cosas de
arriba, no en las de la tierra. 3Porque habéis muerto,
y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
4Cuando
Cristo, vuestra vida, se manifieste,
entonces vosotros también seréis manifestados con
él en gloria.
8Las
riquezas y la honra están conmigo; Riquezas
duraderas, y justicia. 19Mejor es mi fruto que el
oro, y que el oro refinado; Y mi rédito mejor que la
plata escogida.
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