Ciclo A
Domingo XXVII del Tiempo Ordinario
«Arrendará la viña a otros labradores»
Intenciones del Papa Benedicto XVI
para el mes de octubre de 2014
Intención General: Paz
Para que el Señor conceda paz a las regiones del mundo más afectadas por la guerra y la violencia.
Intención Misional: Día Mundial de las Misiones
Para que el Día Mundial de las Misiones despierte en cada cristiano la pasión y el celo
por llevar el Evangelio a todo el mundo.
Primera Lectura - Isaías 5,1-7
1 Voy a cantar en nombre de mi amigo
el canto de mi amado a su viña.
Mi amigo tenía una viña
en una loma fértil.
2 La cavó, la limpió de piedras
y la plantó con cepas escogidas;
edificó una torre en medio de ella
y también excavó un lagar.
El esperaba que diera uvas,
pero dio frutos agrios.
3 Y ahora, habitantes de Jerusalén
y hombres de Judá,
sean ustedes los jueces
entre mi viña y yo.
4¿Qué más se podía hacer por mi viña
que yo no lo haya hecho?
Si esperaba que diera uvas,
¿por qué dio frutos agrios?
5 Y ahora les haré conocer
lo que haré con mi viña:
Quitaré su valla, y será destruida,
derribaré su cerco y será pisoteada.
6 La convertiré en una ruina,
y no será podada ni escardada.
Crecerán los abrojos y los cardos,
y mandaré a las nubes
que no derramen lluvia sobre ella.
7 Porque la viña del Señor de los ejércitos
es la casa de Israel,
y los hombres de Judá
son su plantación predilecta.
¡El esperó de ellos equidad,
y hay efusión de sangre;
esperó justicia,
y hay gritos de angustia!
Palabra de Dios
Te alabamos Señor
«La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel»
Este canto de Isaías es de género poético, lenguaje figurado. El amigo ama a su viña tiernamente:
collado soleado, fértil; terreno limpio de piedras y zarzas; cepas de calidad superior;
defensa y protección esmerada: torre, valla, lagar… El amigo había puesto allí sus amores.
Con toda razón esperó gozoso el tiempo de las uvas.
Pero las uvas no llegaron; la viña se negó a darlas: ¡Qué decepción y amargura!
La viña amada se torna maldita. Se lo ha merecido. Así Israel.
En lugar de juicios, en cambio, ha dado crímenes. No sólo no han producido obras dignas de amor
y de justicia, sino que se han pervertido profundamente: han multiplicado las injusticias y los crímenes.
Ahora sufrirán el abandono divino. El juicio de Dios, terrible, se cierne sobre ellos.
La falta de correspondencia torna la mano amiga en mano hiriente. La Viña es el pueblo de Israel.
Salmo 80(79)
9.12.13-14.15-16.19-20
9 Tú sacaste de Egipto una vid,
expulsaste a los paganos y la plantaste;
12 extendió sus sarmientos hasta el mar
y sus retoños hasta el Río.
13 ¿Por qué has derribado sus cercos
para que puedan saquearla todos los que pasan?
Los jabalíes del bosque la devastan
y se la comen los animales del campo.
15 Vuélvete, Señor de los ejércitos,
observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid,
16 la cepa que plantó tu mano,
el retoño que Tú hiciste vigoroso.
19 Nunca nos apartaremos de ti:
devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre.
20 ¡Restáuranos, Señor de los ejércitos,
que brille tu rostro y seremos salvados!
«La viña del Señor es la casa de Israel»
Salmo de súplica colectiva en una calamidad pública.
Quizás se trate de una derrota, con el consiguiente expolio y saqueo.
La viña es el pueblo. Pueblo elegido por Dios; pueblo predilecto.
Dios mismo lo plantó y le dio el crecimiento. El Señor lo ha dejado de momento.
El pueblo suplica: Tu viña, Tú plantaste, que tú hiciste vigorosa: !Tu Viña!
La súplica añade el propósito de fidelidad; pues su falta ha mostrado ser la causa de la ruina.
Segunda Lectura - Filipenses 4,6-9
6 Hermanos: No se angustien por nada,
y en cualquier circunstancia,
recurran a la oración y a la súplica,
acompañadas de acción de gracias,
para presentar sus peticiones a Dios.
7 Entonces la paz de Dios,
que supera todo lo que podemos pensar,
tomará bajo su cuidado los corazones
y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.
8 En fin, mis hermanos,
todo lo que es verdadero y noble,
todo lo que es justo y puro,
todo lo que es amable y digno de honra,
todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza,
debe ser el objeto de sus pensamientos.
9 Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido,
lo que han oído y visto en mí,
y el Dios de la paz estará con ustedes.
Palabra de Dios
Te alabamos Señor
«Poned esto por obra, y el Dios de la paz estará con vosotros»
Pablo acaba de invitar al gozo a sus fieles de Filipo. El gozo santo de saberse unidos al Señor
debe aflorar en toda su conducta, debe impregnarla. Es una alegría serena, profunda.
Su expresión concreta es la afabilidad, el buen trato con todos.
La alegría interna revienta en flores de amabilidad y atención con todos.
La única preocupación seria del cristiano ha de ser que sus oraciones sean presentadas ante el Señor:
mantener viva la comunión con Dios. La súplica ha de ir acompañada de la acción de gracias.
El recuerdo de los beneficios, tanto personales como comunitarios, alegra y entusiasma.
Dios nos ama; Dios mantiene viva su fidelidad; Dios nos concederá la salud eterna.
La acción de gracias asegura la paz en Dios y en Cristo; paz que procede de la comunión con él.
El pecado rompe la paz y el gozo santo. La oración ayudará a evitarlo.
El cristiano fomenta siempre y en todo lugar lo bueno y santo que encuentre.
Lectura del Santo Evangelio
Mateo 21,33-43
33 Escuchen otra parábola:
Un hombre poseía una tierra
y allí plantó una viña,
la cercó, cavó un lagar
y construyó una torre de vigilancia.
Después la arrendó a unos viñadores
y se fue al extranjero.
34 Cuando llegó el tiempo de la vendimia,
envió a sus servidores para percibir los frutos.
35 Pero los viñadores se apoderaron de ellos,
y a uno lo golpearon, a otro lo mataron
y al tercero lo apedrearon.
36 El propietario volvió a enviar a otros servidores,
en mayor número que los primeros,
pero los trataron de la misma manera.
37 Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando:
"Respetarán a mi hijo".
38 Pero, al verlo, los viñadores se dijeron:
"Este es el heredero: vamos a matarlo
para quedarnos con su herencia".
39 Y apoderándose de él,
lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
40 Cuando vuelve el dueño,
¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?».
41 Le respondieron:
«Acabará con esos miserables
y arrendará la viña a otros,
que le entregarán el fruto a su debido tiempo».
42 Jesús agregó:
«¿No han leído nunca en las Escrituras:
"La piedra que los constructores rechazaron
ha llegado a ser la piedra angular:
esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos"?
43 Por eso les digo que el Reino de Dios
les será quitado a ustedes,
para ser entregado a un pueblo
que le hará producir sus frutos».
Palabra de Dios
Gloria a Ti, Señor Jesús
«Arrendará la viña a otros labradores»
La parábola de los viñadores homicidas está dirigida a los miembros del sanedrín,
a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo, a los príncipes de los sacerdotes y los fariseos
que se habían acercado a Él cuando enseñaba en el Templo para interrogarle sobre la autoridad
con que enseñaba y realizaba sus obras.
La imagen del señor que arrienda su viña, la toma de la costumbre existente en aquellos tiempos.
En Galilea muchas tierras de labranza se encontraban en manos de “extranjeros”
que iban “de viaje” o vivían incluso fuera de Israel.
Existía hacia estos dueños un gran odio por parte de los judíos, lo que permite comprender la actitud
agresiva de los viñadores hacia los enviados y finalmente el intento de apoderarse de las tierras
asesinando al hijo, heredero de aquellas tierras. Una cláusula normaba que una herencia sin heredero
podía ser tomada por cualquiera, dándose preferencia a quien primero tomase posesión de ella.
La parábola de la viña arrendada a unos labradores resume la historia de Israel, núcleo de la historia
de la salvación de la humanidad. Todos comprendieron que la viña era Israel y que el dueño de la misma
era Dios. Los siervos maltratados o muertos que venían a buscar los frutos representaban a los profetas,
enviados por Dios para reclamar a los viñadores los frutos de justicia que debía producir su viña amada.
Los viñadores homicidas representan a los jefes religiosos de Israel, responsables de trabajar y hacer
fructificar la viña con frutos de justicia y santidad. Sin embargo, en vez de ofrecer a Dios estos frutos
de conversión, maltrataron y asesinaron a los profetas. Pero los viñadores homicidas representaban
no sólo a los líderes religiosos del pasado, sino también a los que el Señor tenía ante sí.
Al identificarse el Señor con el hijo del dueño de la viña establece una diferencia fundamental
con los grandes profetas que lo antecedieron. El Señor da a entender veladamente que Él es de la misma
naturaleza divina de su Padre. La alegoría culmina con una pregunta dirigida por el Señor a los líderes
religiosos que lo escuchan: “¿cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos viñadores?”.
Sin comprender aún que los viñadores homicidas los representaban también a ellos,
responden sin darse cuenta que a sí mismos se están condenando: “Hará morir sin compasión
a esos malvados y arrendará la viña a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo”.
Gracias Señor por tu Palabra purificadora,
que ilumina, alimenta, enriquece, alegra, consuela y compromete.
Concédenos vivir conforme a ella.
¡MÁNDAME, SEÑOR!
A tu viña, que es tu pueblo,
donde, las yemas de sus sarmientos
sean la paz y el amor que Tú nos traes.
A tu viña, que son los hombres, Señor
y los frutos de sus palabras
sean la verdad y la sinceridad.
A tu viña, que son los ancianos, Señor
y, los frutos de su experiencia,
sean una acción de gracias:
por lo mucho que les has dado
por la fuerza que, en la prueba, les ofreciste
por la sabiduría que, en su existencia,
hiciste nacer en sus decisiones y trabajos.
¡MÁNDAME, SEÑOR!
A tu viña, que son las mujeres, Señor
y la consecuencia de sus actitudes
sean la esperanza y la confianza en Ti.
A tu viña, que son los jóvenes, Señor
y, así, sus ideales y sueños
no sean obstáculo
para que te acojan, esperen y crean en Ti.
A tu viña, que son los niños, Señor
para que, cuando buscan y crecen
sonríen y juegan
duermen o se entretienen
aprendan amarte y rezarte con todo su corazón.
A tu viña, aunque me sienta sólo.
A tu viña, aun a riesgo de ser apedreado.
A tu viña, a pesar de no ser comprendido.
A tu viña, aunque no me acompañe el éxito.
A tu viña, aunque sea rechazado.
¡MÁNDAME, SEÑOR!
Porque, entre otras cosas y muchas más,
sé que Tú me acompañas y vienes conmigo
Amén
Oración: P. Javier Leoz
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