Canciones
basadas en
Mitos y
Leyendas
CANCIONES DE
MITOS
PENÉLOPE (Diego Torres).
Penélope,
con su bolso de piel marrón
y sus zapatos de tacón,
y su vestido de domingo.
Penélope,
se sienta en un banco del andén
y espera que llegue el primer tren
meneando el abanico.
Dicen en el pueblo que un caminante paró
su reloj una tarde de primavera.
Adiós, amor mío, no me llores, volveré
antes que de los sauces caigan las hojas...
Piensa en mí, volveré por ti...
Pobre infeliz,
se paró tu reloj infantil
una tarde plomiza de abril,
cuando se fue tu amante.
Se marchitó
en tu huerto hasta la última flor,
no hay un sauce en la calle mayor
para Penélope.
Penélope,
tristes a fuerza de esperar,
sus ojos parecen brillar
si un tren silba a lo lejos.
Penélope,
uno tras otro los ve pasar,
mira sus caras, les oye hablar,
para ella son muñecos.
Dicen en el pueblo que el caminante
volvió,
la encontró en su banco de pino verde.
La llamó: "Penélope, mi amante fiel, mi
paz,
deja ya de tejer sueños en tu mente...
Mírame, soy tu amor, regresé..."
Le sonrió
con los ojos llenitos de ayer,
no era así su cara ni su piel:
"Tú no eres quien yo espero..."
Y se quedó con su bolso de piel
marrón
y sus zapatitos de tacón
sentada en la estación.
Penélope.
FABULA (Eros Ramazzotti).
Y
te cuentan como él se transformó
en árbol porque así lo deseo y se quedó
plantado allí mirando
la tierra en que nacían flores nuevas
fue
refugio del conejo y colibrí
y el viento le enseño a que saben sí
la miel y la resina silvestres y...
la lluvia lo bañó
y mi felicidad -decía para sus
adentroseso... eso sé que ahora la encontré
eso... porque tengo
todo el tiempo ya para mi
ya no necesito más de nadie
toda la belleza de la vida es para mi
"y un día pasaron por allí
los ojos de una niña
que le habían robado al cielo
el brillo de dos estrellas"
y se estremecieron
sus raíces
cuánto desconcierto de improviso
dentro de él
eso que solamente siente el hombre
sin la mujer
y alargó sus ramas
hacia ella
sintió que la felicidad no es nunca la
mitad
del infinito
luego era al tiempo sol y luna
nube y música
era al tiempo risa y llanto
y entretanto
era un hombre que a la vida despertó
era
como el canto que llenaba
sus enormes soledades
esa parte verdadera
que una fábula encantada
esconde en sí
para ser auténtica.
Dafne y Apolo.
LA SIRENA (Maná).
Quería ella buscar a su amado que se fue
muchas olas atrás
quería ella escaparse de una isla de la
Habana tropical
montarse al arcoiris resbalar y así
ganar su libertad
salir volando, ir nadando
alguna forma de poderlo encontrar.
Vestida como un hada ella se fue
montada en un delfín ella escapó
y en la mar ella se hundió.
Nadando entre corales, caracolas y
entre peces de colores
jugando con delfines en las olas
empapada en amores.
Y el profundo azul llenaba sus rincones y
borraba sus dolores
la luna le plateaba sus espaldas, y su cola
y sus escamas.
Vestida como un hada ella se fue
montada en un delfín ella escapó
y en la mar ella se hundió.
De repente ella soñó que
encontraba a su amado
que nadaba a su lado
de repente ella soñó que sus
cuerpos enlazados
se sumían abrazados
en la mar.
De repente despertó
y su sueños diluidos
entre azules y el olvido
de repente despertó convertida en
sirena
recostada en la arena
de repente despertó
y sus sueños diluidos
entre azules y gemidos
de repente despertó convertida en
sirena
recostada en la arena
en la mar.
Una sirena, en la mar, una, sirena.
Sirena.
ÍCARO (Presuntos Implicados).
Ícaro como un pequeño dios
desafiando al sol,
y ahora yo
que soy un joven gorrión
y quiero el nido abandonar.
Y aunque a veces me asuste volar,
lejos del cobijo de un hogar,
sé que habrá un viento cálido más
para dejarme llevar.
Ícaro, como un pequeño dios
desafiando a todo un sol,
y se marchó tan alto como un vendaval,
tan lejos como una canción.
Más envidioso el sol le abrazó
derritiendo en cera su valor
y aunque le fue advertida la lección
Ícaro se derrumbó, se derrumbó,
Ícaro se derrumbó, se derrumbó.
Volaré bajito a ras del suelo,
como pluma el viento me llevará
sin perder de vista el horizonte,
como pluma el viento me llevará. (bis)
Y ahora yo que soy pequeño gorrión
y quiero el nido abandonar;
siento que no debo estar ya más aquí,
llegó la hora de partir.
Más aunque al este no nazca el sol,
y las aves de invierno no emigren al sur,
sé que habrá un viento cálido más
para dejarme llevar, dejarme llevar…
Volaré bajito…
Ícaro.
CANCIONES DE
LEYENDAS.
HIJO DE LA LUNA (Mecano).
Tonto el que no entienda
cuenta una leyenda
que una hembra gitana
conjuró a la luna hasta el amanecer
llorando pedía
al llegar el día
desposar un calé.
De padre canela nació un niño
blanco como el lomo de un armiño
con los ojos grises
en vez de aceituna
niño albino de luna
maldita su estampa
este hijo es de un payo
y yo no me lo callo.
Estribillo:
Tendrás a tu hombre piel morena
desde el cielo habló la luna llena
pero a cambio quiero
el hijo primero
que le engendres a él
que quien su hijo inmola
para no estar sola
poco le iba a querer.
Gitano al creerse deshonrado
se fue a su mujer cuchillo en mano
¿ de quién es el hijo?
me has engañao fijo
y de muerte la hirió
luego se hizo al monte
con el niño en brazos
y allí le abandonó.
Estribillo:
Y las noches que haya luna llena
será porque el niño esté de buenas
y si el niño llora
menguará la luna
para hacerle una cuna
y si el niño llora
menguará la luna
para hacerle una cuna.
Luna quieres ser madre
y no encuentras querer
que te haga mujer
dime luna de plata
que pretendes hacer
con un niño de piel
hijo de la luna.
Estribillo:
Hijo de la Luna.
NATURALEZA MUERTA (Mecano).
No ha salido el sol
y Ana y Miguel
ya prenden llama.
Ella sobre él,
hombre y mujer
deshacen la cama.
Y el mar que está loco por Ana
prefiere no mirar.
Los celos no perdonan
al agua, ni a las algas, ni a la sal.
Al amanecer
ya está Miguel
sobre su barca.
Dame un beso amor,
y espera quieta
junto a la playa.
Y el mar murmura en su lenguaje:
-¡Maldito pescador!
Despídete de ella,
no quiero compartir su corazón-.
Y llorar, y llorar, y llorar por él.
Y esperar, y esperar, y esperar de pie
en la orilla a que vuelva Miguel.
Dicen en la aldea
que esa roca blanca es Ana.
Cubierta de sal y de coral
espera en la playa.
No esperes más niña de piedra.
Miguel no va a volver.
El mar le tiene preso
por no querer cederle a una mujer.
Y llorar, y llorar, y llorar por él.
Y esperar, y esperar, y esperar de pie
en la orilla a que vuelva Miguel.
Incluso hay gente que asegura
que cuando hay tempestad,
las olas las provoca
Miguel luchando a muerte con el mar.
Y llorar, y llorar y llorar por él.
Y llorar, y llorar, y llorar por él.
Y llorar, y llorar, y llorar sobre el mar.
Naturaleza
Muerta.
EN EL MUELLE DE SAN BLAS (Maná).
Ella despidió a su amor
él partió en un barco en el muelle de San Blas
él juró que volvería
y empapada en llanto ella juró que esperaría.
Miles de lunas pasaron
y siempre ella estaba en el muelle esperando.
Muchas tardes se anidaron,
se anidaron en su pelo
y en sus labios.
Llevaba el mismo vestido
y por si él volviera no se fuera a equivocar.
Los cangrejos le mordían
su ropaje, su tristeza y su ilusión.
Y el tiempo se escurrió
y sus ojos se le llenaron de amaneceres
y del mar se enamoró
y su cuerpo se enraizó
en el muelle.
Sola, sola en el olvido
sola, sola con su espíritu
sola, sola con su amor el mar
sola, en el muelle de San Blas
Su cabello se blanqueó
pero ningún barco a su amor le devolvía,
y en el pueblo le decían
le decían la loca del muelle del San Blas.
y una tarde de Abril
la intentaron trasladar al manicomio;
nadie la pudo arrancar
y del mar nunca jamás la separaron.
Sola, sola en el olvido…
Sola, sola en el olvido
sola, sola con su espíritu
sola, sola con el sol y el mar
Sola…
Sola, sola en el olvido…
Se quedó, se quedó
sola, sola
se quedó, se quedó
con el sol y con el mar
se quedó ahí
se quedó hasta el fin
se quedó ahí
se quedó en el muelle de San Blas…
Sola, sola, se quedó…
En el muelle de
San Blas.
Vivimos entre Mitos y
Leyendas.
Mito de Ícaro.
Dédalo, arquitecto griego que construyó
para el rey Minos de Creta un laberinto,
del que fue la primera víctima. Este
laberinto fue construido para el Minotauro,
un monstruo que era mitad hombre mitad
toro. Dédalo es el padre de Ícaro. Minos
les encerró juntos en el laberinto, porque
Dédalo le reveló el secreto del laberinto
solo a Ariadna, hija de Minos, y ella ayudó
a su amor Teseo a matar al Minotauro y
escapar del laberinto.
Dédalo construyó unas alas artificiales para
él y para su hijo, se las pegaron al cuerpo
con cera y volando con ellas escaparon del
laberinto. Pero Ícaro, sin hacer caso de los
consejos de su padre, voló demasiado alto, se
acercó al sol, con el calor se fundió la cera que le
sujetaba las alas y cayó precipitado al mar. Dédalo
llegó a la isla de Sicilia, cuyo rey, por miedo a la
cólera de Minos, le hizo matar.
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