Tiene que
haber un lugar
Tiene que haber un lugar
en el que la primavera de tus ojos
se encuentre con el otoño de los míos.
Un lugar en el que nuestros labios
puedan pronunciar las palabras
que hace tanto dejamos de decirnos.
Tiene que haber un rincón
al arrullo del canto de los mirlos,
en el que podamos hablarnos sin herirnos.
Con olor a salitre y brumas marinas;
de vientos suaves y color de primavera
entre arándanos o, tal vez, olivos.
Tiene que haber un lugar apartado del bullicio del camino
donde tu y yo podamos vernos sin tocarnos
decirnos sin dañarnos, querernos sin sufrirnos.
Tiene que haber un lugar, si; en el que tu y yo podamos
tomarnos de las manos y hablarnos sin mentirnos.
Jose (Nuberu)
Beethoven : Claro de luna
Descargar

Diapositiva 1