Es la condición de relacionarse con las demás
personas o grupos a través de una comunicación
permanente, fundamentada en afecto y
tolerancia, que permite convivir y compartir en
armonía en las diferentes situaciones de la vida.
El ser humano tiene dos
necesidades sociales
básicas:
una relación íntima y
estrecha con un padre o un
cónyuge y la necesidad de
sentirse parte de una
comunidad cercana e
interesada por él.
Los seres humanos son
fundamentalmente animales
grupales y su bienestar es
mucho mayor cuando éste
se encuentra en un ambiente
armónico, en el cual se vive
en estrecha comunión.
Para la supervivencia es indispensable la
independencia y la autoconfianza, pero en el
discurrir de la vida no puede prescindirse del
apoyo y de la compañía de los otros.
El efecto terapéutico de la interacción social sobre el individuo se ha
confirmado mediante diversos estudios, en especial el que fuera
realizado a lo largo de nueve años entre cien mil residentes de una
importante comunidad americana.
Este estudio tenía la finalidad de identificar los factores tanto físicos
como psicosociales que otorgan protección contra las enfermedades y
la muerte prematura. Además de evaluar la importancia de factores de
riesgo reconocidos como fumar, la falta de ejercicio y la obesidad, los
investigadores también privilegiaron la importancia de cuatro factores
psicosociales: estado civil, redes de amistades, pertenencia a una
comunidad u organización religiosa y participación en organizaciones
comunitarias.
La escuela como institución congrega a personas y las organiza para el
logro de determinados objetivos. En la escuela estamos inmersos en la
convivencia, ya que esta última está siempre presente en una
organización social. No podemos dejar de con-vivir, ya que la esencia
misma de este tipo de instituciones es que las personas se organizan e
interactúan en forma permanente.
Buscando relacionar convivencia
a hechos escolares, algunos
establecimientos educativos han
homologado o simplemente
reemplazado el término
“disciplina” o “conducta” por el
de “convivencia”.
Si bien esto permite introducir el
término convivencia a un
quehacer propio de la escuela
(gestionar la disciplina que se
requiere para crear un ambiente
de aprendizaje), no incluye
elementos fundamentales de la
CONVIVENCIA como una
respuesta humana social
La convivencia no es un proceso simple; muy por el contrario, se
relaciona con diversas variables, cuyas manifestaciones son
explícitas e implícitas, que influyen sobre las formas de relación entre
los miembros de la comunidad escolar. Por ello, para poder
comprender cómo es la convivencia en un establecimiento, o bien
por qué se presentan determinados problemas de convivencia, cabe
analizar las particularidades de cada escuela en relación a los
siguientes aspectos:
Estilos de gestión y organización
de la escuela: múltiples son los factores
que definen el modo en que las escuelas operan
en términos de su gestión y que influyen en la
convivencia escolar. El estilo de gestión, hace
referencia a la visión que mantiene la escuela de
su organización interna. Esta visión puede ser
más autoritaria o democrática, de lo cual
dependen los criterios o modos predominantes
en la toma de las decisiones, el grado de
participación que los diversos actores tienen
frente a estas decisiones, la manera en que se
distribuye el poder para el funcionamiento mismo
y cotidiano. Por ejemplo, escuelas en que la
toma de decisiones es realizada por la autoridad,
sin consulta a los distintos actores, generarán
formas de convivencia en las que la
participación, el respeto y valoración de la
opinión no son tenidos en cuenta y este
desconocimiento es fuente inequívoca de
violencia.
Sistema normativo de
la institución
educativa: qué normas se
establecen en función de qué
metas, quién, cuando y cómo
las establece y las hace
cumplir, son elementos
centrales para dar forma y
contenido a la convivencia
escolar.
Se relaciona directamente con la
manera como se entiende la disciplina,
si ésta es concebida como el
cumplimiento del rol que cada uno de
los actores tienen en el contexto de
una comunidad organizada o es
concebida como el respeto unilateral a
determinadas normas establecidas
también unilateralmente y aplicada
Una concepción u otra influirá sobre
la construcción del reglamento
disciplinario en términos de
contenido y de proceso para
construirlo, las formas de sanción y
de aplicación de ellas, los valores
que se promuevan a través de sus
normas, la existencia o ausencia de
normas de convivencia, el rol de los
estudiantes frente al proceso
disciplinario, y la visión o ausencia
de visión de la disciplina como
oportunidad formativa, entre otros
factores que aluden al paradigma de
disciplina que predomine en la
escuela.
GESTION DE CONFLICTOS
La concepción y gestión de los conflictos: el hecho que los
conflictos se consideren un problema que es mejor ignorar o como
un fenómeno natural que surge entre seres diversos influirá sobre la
convivencia. Esto impactará sobre la calidad de la convivencia y en
los mensajes que reciben los estudiantes respecto a la aceptación
de la diversidad y de las diferencias, las maneras de resolverlas y las
habilidades que se deben desarrollar para ello.
El trabajo en redes como
forma de abordar la
complejidad del fenómeno
educativo: la manera como la
escuela funciona, dándose o no
estrategias para articular el vínculo
con las familias, como un modo de
potenciar su labor y resolver los
nudos que trae la complejidad
propia del fenómeno educativo; En
ese sentido, una escuela con una
buena calidad de convivencia
densifica sus comunicaciones, es
decir, éstas son más frecuentes y
con participación de más personas.
Todo aquello permite empoderar a
los distintos actores, los que se
logran identificar más y mejor con
la institución educativa.
Elementos pedagógicos
curriculares y su gestión: qué se
enseña, cómo y qué se evalúa ayudan a la
conformación de un determinado tipo de
convivencia al interior de una institución
educativa. Los temas que se tratan, la
manera de abordarlos, la participación que
se da a los estudiantes en la selección de
temas o actividades a ser realizadas, los
tipos de espacios de aprendizaje que se
crean, la integración y atención de la
diversidad, las metodologías más o menos
participativas, la concepción del rol del
profesor y del estudiante y la relación entre
éstos, la constitución de comunidades de
aprendizaje vs. la expectativa de aprendizaje
individual, el modo en que se evalúan los
aprendizajes son algunos de los mensajes
que el currículo, y la gestión de éste, entrega
a los estudiantes, hablándoles fuertemente
acerca de participación, autonomía, respeto
a lo diverso, posibilidad de discrepar y
discutir respetuosamente diferencias de
Dinámicas mediante las
cuales se implementa y
preserva el funcionamiento
institucional: si bien este
conforma parte del estilo de gestión,
es interesante analizarlo aparte, ya
que puede dar luces respecto a su
contribución al tipo de convivencia
que se gesta al interior de las
instituciones educativas. Las
maneras en que se premia o
sanciona el desempeño influyen en
el modo de convivir. Es diferente si
esto se hace sobre la base de un
sistema de evaluación en base a
criterios claros y conocidos por
todos, incluyendo modos de
retroalimentación permanente, vs.
un modo errático de evaluación más
centrada en el error o en los malos
resultados.
la creación de una comunidad docente firme que se apoya, respalda
y co-construye, en lugar de abordar el desafío pedagógico de modo
aislado y desarticulado; el aprovechamiento de las redes
comunitarias que pueden abrir caminos para fortalecer el rol de la
escuela, son todas instancias que influyen en la convivencia, ya que
las representaciones del quehacer varían e impactan
emocionalmente en los individuos y por tanto, en la institución.
En ese sentido, una escuela con una buena CALIDAD DE
CONVIVENCIA densifica e intensifica sus
comunicaciones, en términos de que sean más
frecuentes y con participación de más personas y desde
un clima de respeto y aceptación. Todo ello permite
empoderar a los distintos actores, los que se logran
identificar más y mejor con la institución educativa.
Una concepción u otra influirá sobre la construcción del
reglamento disciplinario en términos de contenido y de proceso
para construirlo, las formas de sanción y de aplicación de ellas, los
valores que se promuevan a través de sus normas, la existencia o
ausencia de normas de convivencia, el rol de los estudiantes frente
al proceso disciplinario, y la visión o ausencia de visión de la
disciplina como oportunidad formativa, entre otros factores que
aluden al paradigma de disciplina que predomine en la escuela.
Es necesario, entonces, considerar una concepción diferente de
convivencia en relación con la que se usa tradicional y familiarmente en
la escuela. Una definición que permita pensar en la CONVIVENCIA como
un recurso educativo sobre el cual podemos operar para producir
aprendizajes. Así, podemos proponerla como: “la interrelación entre los
diferentes miembros de un establecimiento educativo, que no se limite a
la relación entre las personas, sino que incluya las formas de
interacción entre los diferentes estamentos que conforman la
comunidad educativa, por lo que constituye una construcción colectiva
y es responsabilidad de todos los miembros y actores educativos sin
excepción.
La capacidad para convivir con respeto por las diferencias individuales, teniendo
consideración por los más débiles, resolviendo los conflictos por la vía del diálogo
y ser capaces de trabajar en equipo ES SANA CONVIVENCIA. Sin duda alguna que
la sana convivencia entre pares y con niños de otros cursos es año a año un logro
más difícil de alcanzar. Las aulas de hoy son intensas, los chicos se instalan en
escenarios de antagonismo, recelo, poder, dominio por la fuerza y por la coacción.
El ambiente de convivencia sana en el
aula es el reflejo de las dinámicas
relacionales que los niños viven y
ejercitan en casa y de la influencia de
los adultos con quienes interactúan en
el colegio. Por lo tanto, si la sana
convivencia es un valor a pérdida, la
causa hay que buscarla en los adultos y
no en los niños. Los factores
que influyen, especialmente son los
siguientes: que los niños crezcan en el
respeto; que cuenten con adultos que
sepan comunicarse afectivamente con
los niños; que convivan con adultos
que sepan resolver creativamente
los conflictos; que los niños sean
valorados, protegidos y respetados.
Los profesores y otros
miembros adultos de la
comunidad escolar determinan
de manera muy protagónica el
clima escolar, en especial,
facilitando o entorpeciendo la
sana convivencia. En
esta perspectiva, los adultos al
interior del colegio que saben
ser una autoridad sustentada
en el respeto, el cariño y la
admiración promueven la
sana convivencia, mientras
que aquellos profesores que
ejercen una
autoridad sustentada en el
poder del más fuerte sobre el
más débil facilitan el deterioro
de una sana convivencia.
El matoneo es un fenómeno social que ha estado siempre presente
en la escuela, especialmente frecuente en los varones. La diferencia
entre el clásico matoneo y el actual bullying radica en la sofisticación,
crueldad y refinamiento del abuso del más fuerte al más débil. Este
refinamiento de la violencia y de la crueldad obedece a múltiples
factores, interrelacionados, de los cuales son especialmente
relevantes los siguientes:
Ausencia de adecuada
educación emocional en el
hogar. La tendencia de los
padres a disciplinar en vez de
educar: Ejercen un control
coercitivo que genera rabia,
impotencia y encono; un niño
atrapado en estas emociones
tan perturbadoras busca
venganza; busca un chivo
expiatorio, el más débil.
Los hermanos mayores suelen
emplear el mismo estilo
relacional: ejercen control
sobre el niño a través de
someterlo, lo humillan y lo
oprimen.
Los efectos modeladores de la conducta que ejercen sobre los niños
los juegos de video, algunos de los cuales les muestran una extrema
y refinada violencia. Los padres compran video juegos sin
preocuparse de analizar su contenido, llevando a casa perturbadores
y nocivos “educadores emocionales”. Los niños carecen de la
objetividad necesaria para condenar tanta violencia, de modo que
tienden a imitarla, enseñando a los niños las peores y más malsanas
formas de resolver los conflictos.
La pérdida progresiva de
Inteligencia Emocional en los
adultos que están en casa;
hoy día los padres y otros
adultos usan la violencia
verbal frente a los niños, son
descalificadores, clasistas o
resentidos, y valoran
erróneamente la agresividad
como señal de coraje y de
decisión, mostrándola como
una legítima y loable forma
de resolver conflictos.
La violencia es facilitada
por el grupo. Los chicos
que ejercen matoneo
grupal alcanzan niveles
de extrema crueldad con
sus víctimas, son
despiadados. Hay un
grupo de chicos de un
colegio privado que
escriben a su víctima
presionándola para que
se suicide, le ponen
fecha y le dicen que su
muerte les dará
una enorme alegría.
El matoneo es transversal a todas las clases sociales.
Lo que cambia es el orden de los factores. En los
niveles más bajos predomina el maltrato al niño que le
despierta odio, la carencia de lenguaje para argumentar
y el resentimiento, mientras que en las clases altas
predomina el clasismo y la prepotencia.
El matoneo es transversal a todas las clases sociales. Lo que cambia es
el orden de los factores. En los niveles más bajos predomina el maltrato
al niño que le despierta odio, la carencia de lenguaje para argumentar y
el resentimiento, mientras que en las clases altas predomina el clasismo
y la prepotencia.
Los profesores están llamados a revisar
sus actitudes respecto al respeto,
esforzarse por ser adecuados modelos
para sus alumnos. Abandonar el rol de
autoridad sustentada en el poder
remplazándola por una autoridad
sustentada en el respeto, la comunicación
afectiva, el cariño y la admiración de sus
alumnos hacia él o ella. Tener presente
cada día que el papel del profesor no es
inculcar conocimientos, es acompañarles
en su camino para convertirse en personas
y saber que nadie puede resolver el
matoneo y la violencia escolar sin unirse.
El colegio necesita la colaboración de los
padres y viceversa.
Por su parte, los padres de familia
tienen que comprometerse y
practicar cumplidamente el
RESPETO IRRESTRICTO HACIA
EL NIÑO. Deben revisar su
concepto de respeto y
perfeccionar su práctica.
Abandonar definitivamente el
ejercer una autoridad sustentada
en el dominio del niño y el control
coercitivo; perfeccionar cada día
el arte de la comunicación afectiva
y de la resolución creativa
de conflictos.
Así entendida, la convivencia se constituye en una
dinámica de comportamiento transversal que cruza e
implica directamente a toda la trama de relaciones al
interior de cualquier institución. Su calidad y forma se
construyen en la interacción permanente, en el diálogo, la
participación, el compartir actividades y objetivos, en la
construcción de consensos y aceptación de disensos,
entre muchas otras formas de “estar juntos” en el marco
de una organización que se orienta a lograr determinados
objetivos como es la escuela
“Hemos aprendido a volar como los pájaros y a nadar
como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo
arte de vivir como hermanos”
Martin Luther King
COMITÉ DE CONVIVENCIA
• Elvira Pedraza
Coordinadora
• Carmenza Martínez
• Wilmer Vargas
• Rosaly Jiménez
• Yolanda Rodríguez
• Carla Patiño
• Luis Miguel León C
Orientadora
Docente
Docente
Docente (SEDE B)
(Estudiante)
Padres Familia
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