En el inicio yo era un ser pequeño. No sabía de dónde había
venido ni a dónde iría. Simplemente me estaba descubriendo
a mi mismo… La pasión de mis padres y las circunstancias que
creaban mi comunidad, fueron el caldo de cultivo donde surgí
e inicié proceso de convertirme en persona.
Cuando necesité de la guía de
alguien para aprender cómo vivir
en este planeta, hubo quien me
contó historias, cuentos y
metáforas que me permitieron
entender la vida a mi nivel. Hubo
también modelos a seguir que me
convencieron de que pertenezco a
esta raza humana.
Todo iba muy bien… ¡De verdad!
Comía bien, dormía bien, hablaba bien, me vestía bien, pero me
empezó a dar sed… y la fuente de donde antes tomaba, ya no me
saciaba como antes…
Lo que me dijeron que me llenaría el corazón, ya
no me lo llenaba… Era como cuando dos niños se
pelean por defender que es su mamá la que tiene
la razón… Y no se dan cuenta de que ambas
madres dicen lo mismo, con distintas palabras…
http://www.youtube.com/watch?v=eTXTMfAleC4&feature=player_embedded
Y me dolió el corazón porque fui perdiendo la certeza de estar
en el equipo de los buenos…
Y sentí dolor porque estaba cuestionando lo que mis padres, mis
antepasados, mi comunidad, tanto había vivido y defendido, por
muchos años antes de que yo viniera a existir…
¿Quién soy yo para venir ahora a cuestionar mi religión?
Pero…
Tengo sed…
Señor…. Necesito saber quién eres… porque sólo así
podré saber quién soy yo
¿Quién tiene la verdad?
¿Qué les digo a mis hijos?
¿Y lo que yo viví, ya no sirve?
Tengo sed…
El por qué de la Sed
“La espiritualidad es una dimensión humana tan
básica y fundamental
como la corporeidad, la afectividad o la
sociabilidad. Su olvido supone
una amputación grave de la persona”.
Martínez Lozano
En otras palabras:
Tenemos sed porque estamos hechos de agua.
O sea: La Espiritualidad es una parte integral de nuestro SER
humano. Supone una condición que crece con nuestro
crecimiento, madura con nuestra madurez, y nos lleva a
buscar un equilibrio interior, que mientras no exista, seguirá
provocando una sensación de sed...
Dicho equilibrio es resultado de una búsqueda, encuentro,
digestión, y nueva búsqueda de sentido, de identidad, de
trascendencia…
Nadie puede enseñarnos el agua. Nadie puede enseñarnos la
espiritualidad. En cualquier momento el agua puede tomar una forma que
la defina, pero no por eso esa sería la forma del agua siempre.
De igual manera, nadie puede enseñarnos a Dios. Dios, en nuestra
espiritualidad, sólo puede ser experimentado, descubierto, encontrado,
en nosotros mismos, en nuestros propios términos y bajo nuestro propio
esquema.
El Dios que nos enseñaron en la infancia, se
queda chico al llegar nuestra capacidad de ir
más allá de las palabras y de los pensamientos
concretos. Como adultos, nuestra capacidad
va más allá de lo que Piaget llamaba
Operaciones Concretas, (tangibles, medibles,
imaginables, limitadas). Ahora podemos
comprender la experiencia, lo no tocable, la
verdadera esencia, la trascendencia, la
conciencia expandida…
Dios ya no cabe en esos términos,
ni en un templo, ni en una iglesia,
ni en un sacerdote, ni en una biblia.
No cabe afuera de ti mismo. Tiene
que incluirse dentro de ti!
Dios se requiere experimentar más
allá –y más acá- de esos conceptos,
más allá –y más acá- de esas
limitantes. Dios está tan cerca
como tú de ti mismo, y tan lejos
como tú de ti mismo.
Cuando una religión encajona a Dios en una verdad, o se
adueña de una espiritualidad, no alcanza a satisfacer la sed
que cada persona tiene. La espiritualidad humana no puede
saciarse con recetas únicas.
La espiritualidad humana
No es temporal o permanente, sino trascendente (No se
puede regir con dictámenes de una sóla época)
No es dual, sino inclusiva (No es de dos polos, sino desde
todos los polos)
No es propia del super yo, sino del yo total (No proviene ni
se alimenta del deber ser, sino del ser en plenitud)
No es dictada desde afuera, sino experimentada desde
adentro y proyectada hacia afuera y de regreso hacia dentro
No es individual, sino colectiva (UBUNTU), porque requiere
de los demás para ser significativa en uno mismo
Cuando la religión se adueña de los límites para que la persona SEA, se
convierte en obstáculo de la espiritualidad.
Cuando la religión ofrece caminos de descubrimiento personal, de
liberación de ataduras, de realización de la persona en unidad con su
comunidad total, entonces es que está al servicio de una espiritualidad
personal, libre para crecer, libre para Ser, libre para tener vida, y tenerla
en abundancia. A eso es lo que invita el Jesús de Nazaret. De ahí lo
rescatable de una religión que nos lo presentó como su eje, pero que se
fue alejando de Él…
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Tengo sed