Tengo el alma desnuda ya, de tanto amarte,
los ojos enrojecidos de tanto mirar tu semblante
y la vida perdida de tanto buscarte,
entre los recovecos de mis sombras furtivas;
y te espero allí, entre las rejas de tu patio,
pero no las abres para verte y se me pierde la tarde.
Por eso tengo que administrar mis silencios;
callarme tantas cosas cuando te veo,
añorar tu ausencia, aunque te lleve conmigo,
y aprender a quererte, sin poder decírtelo.
He de mirar hacia otro lado cuando tu estás
para no herir tus sentimientos y los míos,
y mirarte cuando no estás, a través de un resquicio,
el que me dejas abierto sin tu decírmelo.
Y así me paso las horas, calladamente,
con mis silencios a cuestas, pero contigo;
porque siempre, desde aquel día,
a mi lado te llevo, entre suspiros
y esté donde yo esté,tu estás conmigo.
Tengo que aprender a llorar sin que se note
para que nadie diga, a mis espaldas,
que no debo quererte, que mejor….. te olvido;
por eso debo callarme tantas y tantas cosas
y aprender a quererte sin poder decírtelo.
Por eso tengo que administrar mis silencios
y sentirte calladamente, mientras te miro,
a través del resquicio que me dejas abierto
en las tardes efímeras, desde tu escondrijo.
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