Al verte cargar la cruz, por mis pecados,
y por amor a nosotros, azotado y mal herido
ayudarte a cargarla, habría querido
para que te sintieras por este siervo venerado.
De estar allí, seguro que nada habría
cambiado,
Como tus discípulos, quizás habría temido
y con misión e igual, habrías cumplido
y cobarde, ni a tus pies me habría
arrimado.
No estuve allí, pero estoy lloroso y
abatido
Porque siento; Señor que te he fallado.
y aunque quise cumplir, no te he cumplido...
Pero espero igual, al morir sentirme perdonado
y porque ya, de mis faltas, estoy arrepentido
sé que encontrare, refugio en el cielo y a tu lado.
- Leonel Cugnetti Baldo –
EN TU CRUZ SIGUES HOY
En tu cruz sigues hoy, Jesús.
Te acompaña por donde vas…
En el hombre que está en prisión,
en el que sufre tortura…
En los que lloran, en los perseguidos …
Cada llanto de un niño
es un clamor que se eleva a Ti.
Me recuerda que aún,
veintiún siglos después,
continúas muriendo ante mi.
SIGUES CLAVADO EN CRUZ.
Has vivido la destrucción,
has probado la esclavitud.
El desprecio y la ambigüedad
han marcado tu piel,
han dejado un surco en ti.
Las rodillas, al tropezar,
han tocado este mundo cruel.
Tu mirada es hoy
más profunda que ayer.
Continúas muriendo ante mí.
Postrado ante la cruz en la que has muerto
y a la que yo también te he
condenado. Sólo puedo decirte que hoy lo siento.
Sólo puedo decirte que hoy te amo.
Y te pido perdón por mis errores ,y te pido perdón por mis
pecados,
Perdóname Señor, hoy me arrepiento,
perdóname mi Dios, crucificado.
Yo he cargado de espinas tu cabeza ,cuando
he vuelto la espalda a mis hermanos.
Yo he llenado tu cuerpo de tormentos,
cuando algún semejante he despreciado,
y yo clavo en la cruz tus manos y tus pies,
siempre que a mis amigos y defraudo
Perdóname Señor, hoy me arrepiento,
perdóname mi Dios, crucificado.
Yo he colmado tu faz de sufrimiento,
cuando he visto injusticia, y he callado.
Yo he sembrado tu alma de amargura,
al fingir siempre ser un buen cristiano.
Yo atravieso tu pecho con la lanza,
siempre que espero amor y yo no
amo. Perdóname Señor, hoy me arrepiento,
perdóname mi Dios, crucificado.
Señor, tu me has llamado a ser tu discípulo,
a negarme a mi mismo y a seguirte. Ahora que vengo a ti con mi
cruz, crucifico mi voluntad a la tuya, crucifico todas las
tentaciones del mundo, el demonio y la carne y rezo para que me
pueda someter totalmente a tu Santa Voluntad.
Señor, es aquí en la cruz que tu le pides al
Padre que me perdone; aquí tu me entregas a
tu Madre para que sea mi Madre Celestial,
aquí tu me prometes estar contigo cuando
estés en tu Reino.
Señor, así como tu descansaste en
los brazos de tu Madre,
así también quiero yo descansar
en tu Sacratísimo Corazón;
recibe mis quebrantos y
sáname para la vida eterna.
Amén
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