Raquel Pascual y Eva Peiró.
Pasta de dientes (preferiblemente de menta).
 50 ml de flúor.
 300 gramos de optimismo.
1 kilogramo de alegría.
 Confianza al gusto.
 2 litros de agua.
 1 bol.
 1 batidora.
 Un horno.
 Una cara.
Un cepillo de dientes.
Vaso de agua.
Humedezca el cepillo de dientes y añádale le pasta. Más tarde, limpie con
el cepillo y la pasta de dientes, la boca durante dos minutos
aproximadamente. Cuando acabe, vierta en un vaso 30 centilitros de
agua y enjuáguese la boca. Para una mayor perfección enjuáguese con
otros 30 centilitros de flúor la boca durante 30 segundos.
Añada en un bol los 300 gramos de optimismo, con ½ kilo de alegría
(guárdese el otro medio para otro paso) y mézclelo bien con la batidora.
Añada agua y vuelva a batir la mezcla hasta conseguir una masa
uniforme.
Meta la masa en el horno durante 10 minutos a 200 grados y mientras tanto,
con el ½ kilo de alegría sobrante y con confianza al gusto (cuánta más mejor),
bátalo todo bien batido.
Vierta las dos masas en un bol mezcle bien y añádala la masa resultante a
la cara.
¡Y LISTO!
Y que no te pille este por el camino.
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Receta para ser feliz con la mejor sonrisa.