PARA ACEPTAR LA EDAD
Cuánto me cuesta Señor sobrellevar
mis dolores y sufrimientos.
Cada día me siento más vencido por
las fuerzas, si no es una cosa lo es
otra.
No son los dolores, son los años los que
me van gastando.
Yo quisiera Señor seguirte, pero dame
fuerzas no para tener la edad que no
me corresponde sino para no perder
las ganas de lucha.
Si a pesar de todo es necesario, dame
la conformidad y la humildad necesarias
para aceptar que ya no puedo hacer
más y que son los otros quienes deben
hacerme todo.
Contigo cuento Señor.
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