POESÍA VITAL
(8)
POESÍAS DE LA PRESENTACIÓN
¡Vete! Diap. 3
Un libro Diap. 4
Vacío Diap. 5
A una arribista Diap. 6
El artista Diap. 7
La realidad Diap. 8
La palabra Diap. 9
La vida ha sido un vuelo de paloma Diap. 10
En carne viva Diap. 11
Al final Diap. 12
Pedro, inclinándose, vio los lienzos Diap. 13
Exóticas riberas Diap. 14
Gélidas cenizas Diap. 15
Unidos…, jamás Diap. 16
Un sueño perdido Diap. 17
Madurez del dolor Diap. 18
Lúcido vacío Diap. 19
Puede ser bello el mundo Diap. 20
¡ VETE !
(A Teresa)
¿Por qué he dejado de amarte?,
me preguntas la razón.
He llegado a idolatrarte.
¡Me rompiste el corazón!.
Eras mi único baluarte,
derruido con engaños.
¡Duele!, ¡lastima apartarte
y recordar nuestros años!.
Duele el rescoldo caliente.
Duele el ascua atesorada.
Duele tu imagen ardiente.
Duele la esencia inflamada.
Se ha abrasado la simiente
de tu amor en mi sembrado.
Ya no es tu cuerpo atrayente.
Y mi cuerpo está asolado.
¡Sé que no podré olvidarte!.
Arribarás a mi noche
y desearé abrazarte.
Me pides no te reproche...
¡Calla!. ¡No quiero escucharte!.
¡Vete lejos de mi vida!.
¡Vete!, sólo alcanzo a darte
fría sangre de mi herida...
UN LIBRO
En mis manos tenía
un libro abierto.
¡Cuántas letras, Dios mío!.
¡Cuánto misterio!.
¿Qué diría aquel libro
en blanco y negro?.
¿Qué daría a mi vida,
cultura o tedio?
Yo emprendí su lectura
con gran recelo.
¿Me traería semillas
de un mundo nuevo?.
Al final conseguí
leerlo entero.
Eran frases vacías
en blanco y negro.
No había sugerencias
de tierra y cielo.
¡Qué pena!, algunos un libros
crean modelos.
VACÍO
(A Teresa, con mi agradecimiento por haberme sugerido
esta poesía basada en su experiencia.)
Vivo sufriendo el peso de un enorme vacío,
me falta el sol, el aire, las ganas de vivir,
frías fuentes de hielo por mi cálido río
traen amargos recuerdos y deseo morir.
Un paraíso azul albergó el desvarío,
pero llegó el invierno y dejó de latir,
el amor, hibernando en abandono umbrío,
en la gruta del miedo no volvió a sonreír.
Brilla una luz lejana, más allá de la muerte,
que me anuncia un volcán en mis ascuas de amor,
los años de las nieves lo hicieron grande y fuerte.
Beberé el vino añejo, me embriagará el vigor,
se llenará de rosas mi vaciedad inerte,
se abrasará en el fuego mi glacial de dolor.
A UNA ARRIBISTA
Tu ser exterior
enciende frías luces, fuegos fatuos
sobre vacías bóvedas
de interior sombrío,
febril, venenoso,
con odio y envidia.
Eres fruto ácido
del árbol germinado en este cieno
decrépito y corrupto
que hiciste única savia de tu tronco.
Creces orondamente
sobre valiosos restos
de glorias sepultadas a deshora
por infectos cuchillos de ambición.
Incapaz de mérito
nacido de tu espíritu,
Tu máscara azul,
extingues el ajeno con traición
de infantil candidez,
de bífida palabra,
tiene un reverso verdeoscuro y áspero.
y usurpas, siendo estéril, el lugar
Enroscan tu lengua
de la auténtica madre
la falsa acusación y la mentira;
que arrojaste a la esquina de ese mundo.
se suicida en tu boca
un corazón de niño.
Tu euforia encubre
la realidad hiriente del desvío,
Trepas sobre cadáveres
de los que asesinaste con blancura y cantas tu victoria en campo muerto
a la esperanza.
de nieve irredenta,
Al final del camino,
Se quiebran a tu paso
y ya tocas el borde del ocaso
cuando la luz de la única Verdad
los sagrados principios
que presientes fulgor irrepetible
ilumine tus sombras,
sembrados en la tierra del honor
en una insensata
con semillas de cielo.
transmutación de clásicos valores.
¿de qué te servirá tu pedestal?.
EL ARTISTA
El artista alcanzó otra dimensión
del aura universal, en él flamea
la clave que la mística alborea,
su espíritu es ardiente irisación.
Sus obras divinizan la pasión,
en sus composiciones taracea
luz del cielo, fragor de la marea,
y en la piel dejan surcos de emoción.
Habita su morada la armonía,
en su pecho palpitan los vergeles
originales de la creación.
Ha sido concebido en fantasía
y aromado con rosas y laureles.
¡Las musas le han tocado el corazón!
LA REALIDAD
La realidad se exhibe cuando el alma despierta
del ensueño de amor.
La realidad se huele, se mastica, se tienta,
se escucha su canción.
La realidad arrastra hacia un trágico averno
sin un rayo de luz,
hacia el llanto extraviado por el monte del tiempo
tras una huella azul.
La realidad galopa por un camino ciego
que lleva al bien o al mal,
por el contraste brusco del mar y del desierto,
de la guerra y la paz.
La realidad se impone al ardiente delirio
por un loco ideal,
al deseo infantil de vivir al abrigo
de una fiel hermandad.
La realidad envuelve con sus grises aristas,
La realidad fue hermosa, fruto de amor, el bíblico
sus cristales herméticos,
paraíso del goce,
con los seres que sufren, con el bien que agoniza
la soberbia mezquina y el malvado egoísmo
por orfandad de acero.
desterraron al hombre.
La realidad hastía con el tedio que vierten
sus mezquinas miserias,
con la vital rutina que encarcela, que hiere,
que esclaviza la idea.
Y es tan fuerte su grito, es tan grande su queja,
que se crea el perdón.
En los ojos madura el fulgor de una estrella
que orientó hacia el Amor.
LA PALABRA
La palabra es un tú y un yo en el viento,
es música del aire, es la llamada
al encuentro real con lo que clama
en las ondas vibrantes y en los ecos.
Es arpegio de imagen luminosa,
es unión de las notas en el aura,
su cadencia y su ritmo nos inflama
si con la voz el sentimiento aflora.
En el mágico espectro de la idea,
que enlaza realidad y fantasía,
buscamos la palabra clara y viva,
calor y luz y llama de la hoguera.
Como un hierro candente, la palabra,
señala con las letras su presencia,
sortilegio de sílabas que muestran
el mundo material y el de las almas.
Conjunto de sonidos y figuras
que ofrecen gran soporte al pensamiento.
¡Y qué escaso parece el alfabeto
cuando el amor la lucidez subyuga!
LA VIDA HA SIDO UN VUELO DE
PALOMA
(A Teresa, con mi agradecimiento por haberme sugerido esta
poesía, basada en su dedicación caritativa a los ancianos)
¡Qué tristeza conmueve el pensamiento
al contemplar la esencia derramada!.
¡Qué dolor, qué pesar, qué sufrimiento!.
La etapa del vigor está acabada.
La vida ha sido sueño, azul lamento,
paloma que voló a la desbandada,
ceniza de un extraño sentimiento
al final de la espera ilusionada.
El cuerpo se ha vestido del invierno
y el alma, sepultada bajo el frío,
tiembla de excitación, de ardor eterno.
Angustia, soledad, mortal hastío,
habitan el presente del infierno,
por un pasado estéril y vacío.
EN CARNE VIVA
(A Teresa, con mi agradecimiento por haberme sugerido
esta poesía basada en su experiencia)
Tengo una herida abierta, en carne viva.
Me incrustaron metralla de amargura
con ráfagas de ausencia.
La llaga me consume con la lumbre
de acerba sensación.
Mi torpe vacilante caminar
recela de la tenue alada brisa.
Los suplicantes pétalos
lastiman con su tacto rosa y leve,
¡cómo duele su roce!.
Pasan lentas las horas
sin cerrarse un centímetro la brecha
que día a día crece.
Olas internas de mi mar salobre
no bañan sus orillas.
Por una vía pedregosa aciaga
voy hacia la gran luz,
quizá cuando la alcance en la llanura,
bajo la fría sombra del ciprés,
lleve gangrena roja entre los labios.
AL FINAL
Cuando las olas de los años borren
las huellas que a lo largo de la playa
ha dejado la vida,
y una opaca tormenta ahogue sueños
sembrados en los surcos del destino;
cuando un frío huracán de indiferencia
arranque tiernos pétalos del alma
dejando las espinas,
y la escarcha del árido abandono
congele los recuerdos en el aire;
cuando el tiempo cabalgue los espacios,
desarraigue los cuerpos de su origen,
injerte soledumbre
y cercene las ramas de los troncos
para hundirlas en tierra hostil y extraña;
cuando todo termine, en el final
que lleve hasta los límites la espera
de un próximo horizonte,
y tristeza, abandono, desamparo,
acompañen los últimos momentos;
cuando el ocaso avive los sentidos,
no permitas, ¡oh, Dios!, que la amargura,
la angustia, el desaliento,
y el palpitar doliente de la herida,
rompan el frágil hilo de la fe.
PEDRO, INCLINÁNDOSE, VIO LOS LIENZOS
Era un árbol desnudo
al frío del invierno,
su savia congelada,
seco y erguido el cuerpo,
pero tu luz, Señor,
iluminó su centro
y se llenó de fruto
regado con tu verbo,
se inclinaron sus ramas
por el jugoso peso,
acercando, amorosas,
el celestial sustento
a las manos vacías
de los seres hambrientos.
Lejos de la soberbia
está el conocimiento.
¡Que se incline mi espíritu
con frutos de tu reino
para ver tu sudario
doblado sobre el suelo
y entender tu verdad,
como tu siervo Pedro,
para llevar tu Cruz
abrazando el madero,
para seguir tus pasos,
ganar el jubileo
y ser, en esta tierra,
tu amigo y mensajero!.
EXÓTICAS RIBERAS
Escalamos abismos infernales
por las rocas hiriente del dolor
tras la felicidad;
esperamos vergeles en las cumbres
y abrazamos la mágica visión
de la paz terrenal.
Esa paz que sentimos extranjera
por nuestro sueño inútil con paisajes
de un edén irreal;
ansiamos fantasías infantiles
y bailamos con pálidas, sensuales,
sirenas en el mar.
Huyamos del fragor del oleaje
del miedo, de la angustia, del temor
a un trágico vagar;
del pánico del hombre que ha perdido
su antiguo paraíso y en el sol
engendró oscuridad.
¡Vayamos al encuentro de la vida!,
nos esperan exóticas riberas
de un reino espiritual;
hay un remanso lúcido, un enclave,
un lugar que se alcanza con la entrega
de amor, de caridad.
(Amiga Teresa, he compuesto esta poesía siguiendo
tus sentimientos y la publico para que, según tú dices,
se conozca el dolor que produce la infidelidad.)
GÉLIDAS CENIZAS
Tú quieres que me olvide, que perdone,
sin preguntar por qué.
Presientes mis lamentos, mis reproches,
¡yo sé que has sido infiel!.
Me pides que te abrace, que te bese,
con la misma pasión;
tu cuerpo no me atrae, no me enardece,
lleva ajeno sabor.
Nuestros ríos, que fueron, en su origen,
de un transparente azul,
hoy su agua no es tan limpia, sufre el tinte
de impurezas sin luz.
Mi amor late marchito, no tortura
con su viejo dolor.
Vivo en un mundo nuevo, no me enturbia
la paz del corazón.
Mis gélidas cenizas, que perduran
tras opaco cristal,
no arderán con tu fuego, siguen húmedas
de llanto en soledad.
(Para mi amiga Teresa, cuyos sentimientos
sirven de base a esta poesía)
UNIDOS..., JAMÁS
Caminaremos juntos por la senda,
seremos playa y mar,
resbalarán tus olas en mi arena.
Pero unidos..., jamás.
Caminaremos, sol y triste sombra,
brillo y oscuridad,
por largas horas grises, silenciosas.
Pero unidos..., jamás.
Caminaremos como rayo y trueno
de tormenta infernal,
gritando en el vacío nuestros sueños.
Pero unidos..., jamás.
Caminaremos en abismo y cima
sin encontrar la paz,
el alma en infinita lejanía.
Pero unidos..., jamás.
Caminaremos siendo tierra y cielo,
girando sin cesar,
habitará mi cuerpo con tu cuerpo.
Pero unidos..., jamás.
Caminaremos cual gemido y llanto
de una herida mortal,
tu corazón y el mío ensangrentados.
Pero unidos..., jamás.
Caminaremos juntos de la mano
en muda soledad,
por un triste sendero hacia el ocaso.
Pero unidos..., jamás.
UN SUEÑO PERDIDO
En la torre de hierro y de cemento,
de duro y frío acero y de cristales,
me encerré con mis grandes ideales
a pensar sobre el mundo y el momento.
Un día gris salí de mi aislamiento
esperando excelentes novedades:
paz y amor, hermandad, honestidades,
cultura y generoso sentimiento.
La humanidad había progresado:
sin ética, sin Dios, sin caridad.
Una masa ofuscada, sin criterio.
El terror, el poder, el ruin mercado,
la eutanasia, el aborto... ¡Libertad!,
lo que estorba se envía al cementerio.
(A mi querida amiga Teresa, para la que he compuesto esta poesía, siguiendo
sus sentimientos y cumpliendo su deseo de que sea publicada.)
MADUREZ DEL DOLOR
El tiempo me otorgó más fortaleza,
los años han calmado mi pasión,
pero el dolor golpea el corazón
con latidos de angustia, de tristeza.
En mi centro se fragua su firmeza,
cual hierro que al sufrir la combustión
se funde y, en fatal aleación,
adquiere, con el frío, más dureza.
El recuerdo me habita sublevado,
aún enturbia mi mente con su celo,
y en la noche profana mi desierto.
Con el día su ardor he suavizado
ideándote de hinojos sobre el suelo,
rogándome un perdón que en mí ya ha muerto.
LÚCIDO VACÍO
Vivo en la esclavitud de mi vacío
y siempre está hambreando mi ansiedad,
no existe en este mundo realidad
que responda a mi excelso desafío.
Vivo en la falsedad de mi albedrío
en una enloquecida sociedad
que encadena con la infelicidad
del triunfo material, breve y baldío.
En la noche despierto de improviso
con una sensación de ingravidez
y el rumor de un lejano paraíso.
¿Por qué estoy vacilante, si un aviso
de mi interior vacío, en lucidez,
me desvela un divino compromiso?
PUEDE SER BELLO EL MUNDO
Puede ser bello el mundo
si todos, como hermanos,
sobre la tierra herida
creamos un vergel,
un nuevo paraíso
bajo un sol de esperanza,
de amor y de alegría,
unidos por la fe.
Puede ser bello el mundo
con paz y con justicia,
con hombres que respeten
la libertad y a Dios,
un mundo renacido,
hijo de la inocencia,
sin temor a la muerte,
sin sufrir el dolor.
¡Qué fácil nos sería
conseguir este mundo
si las manos trenzaran
coronas de laurel!.
¡Qué fácil si dejáramos
volar a las palomas
hacia la esfera mágica
de la primera mies!.
Autora de las poesías:
Emma-Margarita R. A.-Valdés
Todos los derechos reservados ©
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