Hay inflación de palabra,
de eslóganes, de gritos,
y exceso de tele predicadores.
Yo prefiero quedarme a contemplar
en silencio tu cuerpo,
mi Cristo muerto, desnudo,
de manos descoyuntadas y rotas,
que bendicen, que aman y perdonan,
mi Cristo de la gran verdad.
Por haber sido coherente
con el Dios que es Amor y Padre
que te ha enviado
y con el hombre,
a curar nuestras heridas
y salvar nuestras vidas rotas,
doloridas,
has venido.
Gracias por tu bondad y misericordia.
Padre Juan Manuel del Río C.Ss.R.
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Mi Cristo muerto