La roca sobre la que se construye la Nueva Comunidad
es la fe en Jesús.
Texto: Mateo 16, 13-20 // 21 Tiempo Ordinario-AComentarios y presentación: Asun Gutiérrez. Cristiana, laica.
Música: Mozart. Concierto Clarinete.
Todo sucede “por el camino”, en la vida diaria. Ahí se juega todo.
Jesús, cuando termina sus estancia en Galilea y se dispone a subir a Jerusalén,
toma la iniciativa y pregunta por la idea que tienen de él quienes le han visto y oído.
A [email protected] nos gustaría preguntar, en alguna ocasión, la opinión
que tienen de [email protected] las personas que queremos,
con las que compartimos el proyecto de vida.
También Jesús, después de haber curado, liberado, devuelto la dignidad y la luz
a muchas personas, tiene interés en saber lo que la gente siente y piensa.
Los discípulos acaban de regresar de su tarea evangelizadora.
La cuestión también es: ¿qué testimonio habéis dado de mí?
13De
camino hacia la región de Cesarea de
Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
-¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?
Ellos le contestaron:
–Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías;
y otros, que uno de los profetas.
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Mientras van diciendo la opinión de [email protected] demás, también van expresando lo que
probablemente piensan ellos.
Vinculan a Jesús a la línea profética, ninguna alusión a un mesianismo político
y poderoso.
La respuesta de la gente lo asocia a algunos personajes conocidos del pasado y a
Jesús lo ven en continuidad con ese pasado. Todavía no captan la originalidad y
novedad de su Persona y de su Mensaje.
15Jesús
les preguntó:
-Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Es la pregunta concreta, trascendental, personal y definitiva que Jesús me dirige
a mí. La respuesta no es a nivel teórico, sino práctico y vital. Ya no se trata de
saber cosas acerca de Él, sino de saber quién es Él.
¿Es Jesús para mí una doctrina o una Persona que vive, me interpela y da sentido
a mi vida? ¿Es mi Camino, mi Verdad y mi Vida?
Yo ¿qué digo de Jesús?
¿Qué dice la gente de lo que decimos [email protected] [email protected] de Jesús?
16Simón
Pedro respondió:
-Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.
Pedro, como portavoz del grupo, responde con una profesión de fe:
“Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Confesión que habían expresado todos un día (Mt 14,33).
La fe es un don y una tarea. Creer no es una teoría, no es sólo saber, sino saborear.
Es una forma de vivir y de dar sabor a la vida,
a la nuestra y a la de [email protected] demás.
Creer en Jesús, creer a Jesús es vivir como vivió Jesús,
lo que supone una vida más auténtica, más libre y más feliz.
1Dichoso
tú, Simón, hijo de Juan, porque eso no te lo ha revelado ningún
mortal, sino mi Padre que está en los cielos. 18Yo te digo: tú eres Pedro, y sobre
esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder del abismo no la hará perecer.
Cuando confesamos nuestra fe en Jesús, Jesús nos hace ver que no somos lo que
éramos. Nos cambia el nombre, la vida.
Sobre la piedra de la fe, el servicio, el compromiso, la apertura al Espíritu de Pedro,
y de [email protected] [email protected] creyentes, se fundamenta la comunidad de Jesús. Quien dirige y
construye es Jesús.
Pedro escribirá una preciosa carta (I P 2,4-10) en la que explica cómo entiende él las
palabras de Jesús, no como un privilegio, sino como una responsabilidad que debe
compartir con toda la comunidad. Llama a [email protected] [email protected] [email protected] «piedras vivas»,
porque [email protected] forman la única comunidad de Jesús asentada sobre un fundamento
sólido: la fe. La bienaventuranza, la tarea, la misión, el encargo de Jesús es para
[email protected] [email protected] que nos consideramos [email protected]
19Te
daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra
quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará
desatado en el cielo.
“¡Ay de vosotros, maestros de la ley, que os habéis apoderado de la llave
de la ciencia! No habéis entrado vosotros, y a los que querían entrar se
lo habéis impedido”! (Lc 11,52). Frente a los fariseos y los maestros de la
ley que se creen los únicos poseedores de las llaves, se apoderan ellas y
cierran la puerta del Reino, [email protected] discí[email protected] debemos abrirlas y
dedicarnos a atar: la injusticia, el egoísmo, la prepotencia..., y a desatar:
el cariño, la compasión, la austeridad..., a acoger y a liberar. Como Jesús.
20Entonces
mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él
era el Mesías.
Lo que convence no son las palabras, sino los hechos, la vida.
Se trata de que, a nivel personal y social, nuestro estilo de vida, nuestra
actuación, nuestra manera de relacionarnos con las personas y con el
mundo, nuestra organización y nuestras estructuras, hagan visible al
Jesús del Evangelio.
Cualquier día, en cualquier momento,
a tiempo o a destiempo, sin previo aviso
lanzas tu pregunta:
Y tú, ¿quién dices que soy yo?
Y yo me quedo a medio camino
entre lo correcto y lo que siento,
porque no me atrevo a correr riesgos
cuando tú me preguntas así.
Enséñame como tú sabes.
Llévame a tu ritmo por los caminos del Padre
y por esas sendas marginales que tanto te atraen.
Corrígeme, cánsame.
Y vuelve a explicarme tus proyectos y quereres,
y quién eres.
Cuando en tu vida toda encuentre el sentido
para los trozos de mi vida rota;
cuando en tu sufrimiento y en tu cruz
descubra el valor de todas las cruces;
cuando haga de tu causa mi causa,
cuando ya no busque salvarme
sino perderme en tus quereres...
Entonces, Jesús, vuelve a preguntarme:
Y tú, ¿quién dices que soy yo?
Ulibarri Fl.
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21 domingo Tiempo Ordinario -A-