Rosa Chacel
(España, 1898-1994

Cultura y pueblo (fragmento)
" El pueblo español, hubiera
buscado aún durante algún
tiempo la fórmula de su
revolución, y no por falta de
adiestramiento en las disciplinas
políticas, sino sólo por falta de
ese aliento creador que lleva a los
trances de vida o muerte. Pero ha
bastado que pesase una amenaza
sobre la independencia de su
alma para que haya podido
realizar su revolución, con una
secreta consigna que no llega a
aflorar en ninguna conciencia,
continuar.
INICIO
Rosa Regás
(España, 1933)

" Ser niño en Chiapas es haber nacido en
un paisaje caldeado por el sol y
sombreado por árboles, pero cruzados a
todas horas por la amenaza de una tropa
poderosa y enemiga; andar por las
sombras de esos parajes buscando dónde
guarecerse de la persecución y las
bombas, permanecer atrapado en
comunidades de desplazados, dejando
pasar los días en la precariedad, en la
carencia, en la provisionalidad. Ser niño
en un campamento de refugiados es ver
a los pájaros esconderse tras las nubes
por terror a los helicópteros, es temer y
soñar con otros pajarracos, más
potentes y ruidosos, que cruzan el
firmamento, rugiendo sin hacer ondear
las alas al viento, sino siguiendo rígidos
una línea que no admite titubeos en su
camino
INICIO
Rosalía de Castro
(España, 1837-1885)

A las orillas del Sar (fragmento)
" En los ecos del órgano o en el rumor
del viento,
en el fulgor de un astro o en la gota de
lluvia,
te adivinaba en todo y en todo te
buscaba,
sin encontrarte nunca.
Quizá después ha hallado, te ha
hallado y te ha perdido
otra vez, de la vida en la batalla ruda,
ya que sigue buscándote y te adivina en
todo,
sin encontrarte nunca.
Pero sabe que existes y no eres vano
sueño,
hermosura sin nombre, pero perfecta y
única;
por eso vive triste, porque te busca
siempre
sin encontrarte nunca. "
INICIO
Safo
Grecia, 0612 aC-0548 aC

" Morirás, y de ti no quedará
memoria,
y jamás nadie sentirá deseo
de ti
porque no participarás de
las rosas de Pieria;
oscura en la morada de
Hades,
vagarás revoloteando entre
innobles muertos. "
INICIO
Santa Teresa de Jesús
(España, 1515-1582)
INICIO
" Son tan oscuras de entender estas
cosas interiores, que a quien tan
poco sabe como yo, forzado
habrá de decir muchas cosas
superfluas y aun desatinadas
para decir alguna que acierte. Es
menester tenga paciencia quien
lo leyere, pues yo la tengo para
escribir lo que no sé; que, cierto
algunas veces tomo el papel
como una cosa boba, que ni sé
qué decir ni cómo comenzar.
Bien entiendo que es cosa
importante para vosotras
declarar algunas interiores, como
pudiere; porque siempre oímos
cuán buena es la oración, y
tenemos de constitución tenerla
tantas horas,
Selma Lagerlof
(Suecia, 1858-1940)

" Eran caballeros desde la
mañana a la noche, oficiales
de ocasión, aventureros y
orgullosos bohemios.
Hombres famosos, sabían
tocar todos los
instrumentos, eran ricos en
cómicas frases y alegres
refranes, y expertos en el
oficio del júbilo. "
INICIO

Agatha Christie
- Agatha Marie Clarisa Miller (Gran Bretaña, 1891-1976)
" Hasta el fiscal le había
cumplimentado por su
presencia de ánimo y
serenidad. En suma, el juicio le
fue favorable del todo. La
misma señora Hamilton, le
había testimoniado su gran
bondad; solamente Hugo...Pero
ella no quería pensar en Hugo.
De súbito, a pesar del calor
sofocante del departamento, se
estremeció y deseó no ir ahora
hacia el mar. Un cuadro se
dibujaba con toda claridad en
su mente. Veía la cabeza de
Cyril subir y bajar de la
superficie del agua nadando
hacia la roca.
INICIO
Safo
(Grecia, 0612 aC-0548 aC)

INICIO
Morirás, y de ti no
quedará memoria,
y jamás nadie sentirá
deseo de ti
porque no participarás
de las rosas de Pieria;
oscura en la morada de
Hades,
vagarás revoloteando
entre innobles
muertos. "
Adelaida García Morales
(España, 1945)
El Sur (fragmento)
" Mañana, en cuanto
amanezca, iré a visitar tu
tumba, papá. Me han dicho
que la hierba crece salvaje
entre sus grietas y que jamás
lucen flores frescas sobre ella.
Nadie te visita. Mamá se
marchó a su tierra y tú no
tenías amigos. Decían que
eras tan raro... Pero a mí
nunca me extrañó. Pensaba
que entonces tú eras un mago
y que los magos eran siempre
grandes solitarios. "
INICIO
Alfonsina Storni
(Argentina, 1892-1938)

" Aquí, sobre tu pecho, tengo
miedo de todo;
estréchame en tus brazos como
una golondrina
y dime la palabra, la palabra
divina
que encuentre en mis oídos
dulcísimo acomodo.
Háblame de amor, arrúllame,
dame el mejor apodo,
besa mis pobres manos,
acaricia la fina
mata de mis cabellos, y
olvidaré, mezquina,
que soy, ¡oh cielo eterno!, sólo
un poco de lodo.
INICIO
Ana Rossetti
- Ana Bueno de la Peña (España, 1950)

INICIO
Hubo un tiempo,
tiempo de la invención y la
torpeza,
en el que la soledad era un
esplendoroso y pavoroso
exilio, donde se conspiraba
contra la lección que no se
quería aprender y se espiaba el
misterio que se quería
arrebatar.
Era una gruta húmeda que
enrejaba la luz en los helechos,
era el rincón de los castigos
donde lágrimas larvadas
entronizaban, al fin, su
soberanía,
era la pesadilla que aleteaba
acorralada en una alcoba
irreconocible,
o un corazón agazapado en su
escondite maquinando
citarse con venganzas, rebeldías
y secretos ilícitos.
Andree Chedid
(Egipto, 1920)

Sin cesar
En lo vivo de sí mismo
Se acomete el poema
Espejos del instante
Fragmentos del deseo
Ecos del grito
Hurgando el hueso hasta la médula
Atravesando el hábito hasta el alma
Volviendo a abrir las puertas del espacio
Aliviando los desórdenes del espíritu
El poema
Se precipita sobre nuestras páginas
ávidas
Explorando a la vez
Toda la llama
Y todo el agua. "
INICIO
Anita Desai
(India, 1937)

" Lo que tanto le agradaba y le
satisfacía de aquel lugar, de
Carignano, era su desnudez.
Era esa, sin duda, la principal
virtud de todo Kasauli: la
aridez. Tenía rocas, tenía
pinos. Tenía luz y aire. En
cualquier dirección se
dominaba un inmenso
panorama: hacia el norte, las
montañas; hacia el sur, las
llanuras. De tanto en tanto, un
águila se deslizaba a través de
aquella masa diáfana y
despejada de luz y aire. Nada
más.
INICIO
Assia Djebar
- Fatima-Zohra Imalyène (Argelia, 1936)

INICIO
" Las jovencitas de mi época poco antes de que la tierra
natal se liberara del yugo de la
colonia-, mientras que el
hombre sigue teniendo derecho
a cuatro esposas legítimas,
contamos con cuatro idiomas
para expresar nuestros deseos,
antes de jadear: el francés
para la escritura secreta, el
árabe para nuestros sofocados
suspiros hacia Dios, el líbico
berebere cuando imaginamos
volver a encontrar a nuestros
ancestrales ídolos maternos.
Augusta Gregory
(Irlanda, 1852-1932)

INICIO
Cuchulain of Muirthemne
(fragmento)
" Así que Ailell mando a uno de
sus siervos a buscar a Ethal
Anbual y le dijo: Vengo a
invitarte a que me acompañes
para hablar con Ailell y Maeve.
No iré – dijo él – y no daré a mi
hija al hijo de Dagda.
Así que el sirviente volvió y le
dijo a Ailell: El no vendrá y
sabe la razón por la que le
llamas.
Tanto Ailell como Dagda se
enfurecieron por su respuesta,
y salieron junto con sus
hombres armados, y
destruyeron todo el palacio de
Ethal Anbual, y el fue llevado
ante ellos.
Y Ailell le dijo: Entrega tu hija
ahora al hijo de Dagda.
Carmen Conde
(España, 1907-1996)

" Llegó a mi noche y la removió
con sus alas espesas. Entonces
quedó partida en dos: una suya
y otra desvelada. Estos ojos por
los que nunca cruzaron mejores
pájaros, se abrieron para coger
su figura; pero él no estaba
fuera de la vigilia; así que los
cerré –viéndole- en un
resplandor que olía a hierba
soleada.
(...)
Nada me anunció; fue conmigo
al hallazgo lúcido de las cosas.
Y en la primera oscuridad
madura, hermanos ya nuestros
cabellos, me reveló su figura;
el cuerpo perfecto de tácita
forma. Por ello amo la noche,
cima donde se me da su gracia.
Ni desnudez ni ropaje.
INICIO
Carmen de Burgos
(España, 1867- 1932)
El artículo 438 (fragmento)
"El marido que sorprendiendo en
adulterio a su mujer matase en
el acto a ésta o al adúltero o
les causara alguna de las
lesiones graves, será castigado
a la pena de destierro. Si les
causara lesiones de segunda
clase, quedará libre de pena.
Estas reglas son aplicables a los
padres en iguales
circunstancias, respecto a sus
hijas menores de veintitrés
años (...)"
INICIO
Carmen Kurtz
- Carmen de Rafael Marés (España, 1911-1999)
Duermen bajo las aguas (fragmento)
" Allá en el fondo, todas las palabras que
dijimos y de las cuales ya no guardamos
recuerdo, duermen bajo las aguas.
Duermen aquellas que no supimos decir y
esperan su turno para salir a flote. Las
cartas que hemos roto, las no recibidas y
las veces que hemos dicho adiós. La pena
que sentimos y que ahora, al recordarla,
nos parece pequeña. La risa o el llanto
que no llegó a brotar. La amistad que
buscamos en el momento dificil y que
resultó más débil que nosotros, más falta
de ayuda. La persona a quien quisimos
consolar y nos sirvió de consuelo...Todo
duerme allí, en ese fondo. "
INICIO
Carmen Laforet
(España, 1921-2004)
Nada (fragmento)
INICIO
" Quizá me ocurra esto porque he
vivido siempre con seres
demasiado normales y satisfechos
de ellos mismos. Estoy segura de
que mi madre y mis hermanos
tienen la certeza de su utilidad
indiscutible en este mundo, que
saben en todo momento lo que
quieren, lo que les parece mal y
lo que les parece bien… Y que han
sufrido muy poca angustia ante
ningún hecho.
(...)
Me compensaba el trabajo que me
llegaba a costar poder ir limpia a
la Universidad, y sobre todo
parecerlo junto al aspecto
confortable de mis compañeros.
Carmen Martín Gaite
(España, 1925-2000)
De su ventana a la mía
(fragmento)
" Estaba mucho más allá, en
ese más allá ilocalizable
adonde precisamente ponen
proa los ojos de todas las
mujeres del mundo cuando
miran por una ventana y la
convierten en punto de
embarque, en andén, en
alfombra mágica desde donde
se hacen invisibles para
fugarse. Nadie puede enjaular
los ojos de una mujer que se
acerca a una ventana, ni
prohibirles que surquen el
mundo hasta confines ignotos.
INICIO
Charlotte Bronte
(Gran Bretaña, 1816-1855)
Jane Eyre (fragmento)
INICIO
" Brocklehurst: ¿Sabes dónde
van los malos después de
morir?
Jane: Al infierno
Brocklehurst: ¿Y sabes lo que
es el infierno?
Jane: Un abismo lleno de
fuego
Brocklehurst: ¿Te gustaría
caer en ese abismo y arder en
él eternamente?
Jane: No, señor
Brocklehurst: ¿Y qué debes
hacer para evitarlo?
Jane: Estar sana y no morir,
señor. "
Christine de Pisan
(Francia, 1364-1430)
La ciudad de las damas
(fragmento)
" Si fuera costumbre mandar a
las niñas a la escuelas e
hiciéranles luego aprender las
ciencias, cual se hace con los
niños, ellas aprenderían a la
perfección y entenderían las
sutilezas de todas las artes y
ciencias por igual que ellos...
pues... aunque en tanto que
mujeres tienen un cuerpo más
delicado que los hombres, más
débil y menos hábil para hacer
algunas cosas, tanto más agudo
y libre tienen el entendimiento
cuando lo aplican.
INICIO
Concha Espina
(España, 1879-1955)
La esfinge maragata (fragmento)
" Vibra el soplo estridente de la máquina
que desaloja vapor, cruje con recio
choque una portezuela, algunos pasos vigorosos repercuten en el an-dén, silba un
pito, tañe una campana, y el convoy
trajina, resuella y huye, dejando la
pequeña estación muda y sola, con el ojo
de su farol vigilante encendido en la torva
oscuridad de la noche. (...)
Con más audaz descubre ahora las
hermosuras de aquel semblante
serenísimo que duerme y sonríe. La llama
tembladora del fósforo quema los dedos
cómplices sin que el viajero artista deje
de ver y de admirar: la tez morena clara,
de suavísimo color; puras las facciones y
graciosas...
INICIO
Concha López Narváez
(España, 1939)
El visitante de la madrugada (fragmento)
" El viento es terrible en el desierto,
George. El aire huracanado te fustiga y
persigue, como si fuera un ser animado
y poderosísimo que disfruta haciendo
alarde de una fuerza destructiva. En
aquellas inmensas soledades el viento
brama, amenaza y aviva los fantasmas
del pasado. Aquella tarde, entre los
aullidos del viento volví a oír, por
tercera vez en pocos días, el terrible
zumbar de un kangling que se
acercaba, y en mi imaginación los
espíritus errantes de los muertos
comenzaron a bailar una macabra
danza y a extender sus descarnadas
manos hacia mí. "
INICIO
Concha Méndez
(España, 1898- 1986)
Eran verdes como un mar...
Eran verdes como un mar,
con reflejos de alto cielo.
-¡Qué bien sabían mirar!unos ojos que recuerdo.
En la penumbra lucían
con una luz de misterio,
como dos claros abismos
abiertos a mil deseos.
Muchas horas tuve cerca
los ojos verdes aquellos,
que implorantes me miraban
¡y yo hacia por no verlos!
Y hoy que mirarlos quisiera,
están tan lejos..., ¡tan lejos!
INICIO
Edwidge Danticat
(Haití, 1969)
Krik? Krak! (fragmento)
" Escribir es como trenzarse el
pelo. Tomar un montón de
mechones desordenados y ásperos
e intentar darles unidad. Tus
dedos aún no han perfeccionado
la labor. Algunas trenzas te
quedan largas, otras cortas.
Algunas son gruesas, otras finas.
Algunas pesadas. Otras ligeras.
Como las distintas mujeres de tu
familia. Esas cuyas fábulas y
metáforas, cuyos símiles y
soliloquios, cuya dicción y je en
sais quoi, por obra de sus dedos,
se deslizan día a día en tu sopa de
subsistencia. "
INICIO
Elfriede Jelinek
(Austria, 1946)
Las amantes (fragmento)
" Así, en el transcurso de los años, se
creó un círculo natural: nacer y
empezar y casarse y salir y tener a la
hija, la ama de casa o vendedora,
generalmente ama de casa, la hija
empieza, madre estira las patas, hija
se casa, sale, se lanza del estribo,
ella da a luz a la siguiente hija, la
tienda de subsistencias populares es
el centro del círculo natural de la
naturaleza, en sus frutas y verduras
se reflejan las estaciones del año, se
refleja la vida humana en sus
múltiples formas de expresión, en su
único escaparate se reflejan las
caras atentas de las vendedoras
reunidas aquí para esperar el
matrimonio y la vida. Pero el
matrimonio siempre llega solo, sin la
vida.
INICIO
Elizabeth Barret Browning
(Gran Bretaña, 1806-1861)
Sonetos del portugués (VII)
" El mundo me parece tan distinto
desde que oí los pasos de tu alma
muy leves, sí, muy leves, a mi lado,
en la orilla terrible de la muerte
donde yo iba a anegarme, y me salvó
el amor descubriéndome una vida
hecha música nueva. Aquellas hieles
destinadas por Dios quiero beber,
cantando su dulzura, junto a ti.
Los nombres de lugar son diferentes
porque estás o estarás aquí o allá.
Y ese don de cantar que yo amé
tanto
(los ángeles lo saben) me es querido
sólo porque hace resonar tu nombre. "
INICIO
Elizabeth Bowen
(Irlanda, 1899-1973)
La amante del diablo (fragmento)
" Dejó la carta sobre la cama, y
luego la volvió a coger para leerla
nuevamente. Sus labios, bajo las
huellas del lápiz labial, empezaron
a ponerse blancos. Se dio cuenta
del cambio que experimentaba su
propio rostro, y acudió al espejo,
le pasó la mano para quitarle el
polvo que lo cubría, y se miró
furtivamente. El espejo le devolvió
la imagen de una mujer de
cuarenta y cuatro años, de mirada
sorprendida bajo el borde del
sombrero caído hacia adelante. No
se había empolvado desde que salió
de la tienda donde tomó sola el té.
INICIO
Elizabeth Gaskell
- Elizabeth Stevenson (Gran Bretaña, 1810-1865)
Cranford (fragmento)
" Las mujeres se ocupan de los
jardines repletos de flores
exquisitas sin una mala hierba que
los afee; para ahuyentar a los
rapaces que contemplan con
anhelo dichas flores a través de las
verjas; para espantar a los gansos
que se aventuran en los jardines si
por azar queda la cerca abierta,
para decidir en materia de
literatura y política sin inquietarse
por razones o argumentos
innecesarios, para obtener una
información clara y correcta de
todos los miembros de la
parroquia. "
INICIO
Elsa Triolet
- Elsa Bougmolov (Francia, 1896-1970)
De la vida literaria
(fragmento)
" Sabes que en realidad no
existe el tiempo ni el
espacio, que poco importa
dónde nos encontremos es
como si no nos hubiésemos
separado; queremos y
detestamos a la misma
gente y las mismas cosas, y
retomamos la conversación
empezada en nuestro cuarto
cuando éramos chicas. "
INICIO
Else Lasker-Schüler
(Alemania, 1869-1945)

" Miro las hileras de imágenes de
las nubes,
hasta dispersarse y descubrir su
ruta azul.
Flotaba solitaria en todos los
mundos,
descifré los estrelloglíficos
y los signos lunares en torno al
hombre.
Y tímida me pregunté si o cuando
alguna vez he nacido y después
muerto.
Un vestido de duda tenía puesto,
qué antiguo dolor, consagrado a mí,
tejió en la rueda del tiempo.
Y cada imagen que de este mundo
gané
perdí doblemente, y también lo
que imaginaba
INICIO
Emilia Pardo Bazán
(España, 1851-1921)

INICIO
Entre las representaciones de una
especie de pesadilla angustiosa que
agitaba a Perucho veía el muchacho
un animalazo de desmesurado
tamaño, bestión Indómito que se
acercaba a él rugiendo, bramando y
dispuesto a zampárselo de un
bocado o a deshacerlo de una
uñada... Se le erizó el cabello, le
temblaron las carnes, y un sudor
frío le empapó la sien... ¡ Qué
monstruo tan espantoso! Ya se
acercaba..., ya cierra con
Perucho..., sus garras se hincan en
las carnes del rapaz, su cuerpo
descomunal le cae encima lo mismo
que inmensa boca... El chiquillo
abre los ojos...
Emily Bronte
(Gran Bretaña, 1818-1848)

Cumbres borrascosas
(fragmento)
" Ahora, a la claridad de las llamas,
yo podía distinguir por completo su
figura. Era muy esbelta, y al
parecer apenas había salido de la
adolescencia. Estaba
admirablemente formada y poseía
la más linda carita que yo hubiera
contemplado jamás. Tenía las
facciones menudas, la tez muy
blanca, dorados bucles que pendían
sobre su delicada garganta, y unos
ojos que hubieran sido irresistibles
de haber ofrecido una expresión
agradable. "
INICIO
Emily Dickinson
(EEUU, 1830-1886)

No era la muerte
" No era la muerte, pues yo
estaba de pie y todos los
muertos están acostados, no
era de noche, pues todas las
campanas agitaban sus badajos
a mediodía, no había helada
pues en mi piel sentí sirocos
reptar, ni fuego pues sólo mis
pies de mármol podían helar un
santuario, y sin embargo, se
parecían a todas las figuras que
yo había visto ordenadas para
un entierro, rememoraba el
mío, como si mi vida fuera
recortada y calzada en una
marco, y no pudiera respirar sin
una llave, y era como si fuera
medianoche, ciertas.
INICIO
Ernestina de Champourcín
(España, 1905-1999)

INICIO
Toda la primavera dormía entre tus
manos!
Iniciaste en un gesto la fiesta de las
rosas
y erguiste, enajenada,
esa flecha de luz que impregna los
caminos.
¡Toda la primavera!
Fervores del instante transido de
capullos,
gracia tímida y leve del perfume
sin rastro,
caricias que despiertan el sexo de
las horas.
Brotaron de tus palmas en éxtasis
gozoso
los trinos y las brisas. Y tu ademán
secreto
despertó en rubores la pubertad
del mundo.
Fátima Mernissi
(Marruecos, 1940)

INICIO
" El Profeta era famoso por su
increíble capacidad de dominarse.
Nunca actuaba sin pensárselo bien,
reflexionaba días enteros cuando
estaba confrontado a un problema,
y la gente estaba acostumbrada a
esa lentitud de reflexión. Captar el
problema y reflexionar sobre él
antes de tomar ninguna decisión
constituían los rasgos de carácter
que le permitieron sobrevivir y
comunicarse con una sociedad de
costumbres violentas. La impresión
dominante que se desprende de su
retrato «oficial», tal y como
aparece en los libros de historia, es
la de un hombre dulce y tímido. "
Fernán Caballero
- Cecilia Bohl de Faber (España, 1796-1877)

Tres almas de Dios (fragmento)
" Hasta los ecos que repitieron los
bélicos sonidos de trompas y
clarines, han caído en un obstinado
mutismo, no queriendo descender a
alternar con el canto del gallo,
cantor que cual no otro, cumple
con una de las primeras reglas de
su arte, que es la de echar la voz;
con la algarabía de las golondrinas
que charlan hasta por las alas; con
el ronco y poco armonioso arrullo
de los palomos, amantes formales,
fieles y comedidos; ni con los
destemplados arranques de los
patos poco filarmónicos, que sin la
más mínima aprehensión, hieren el
aire que los rodea y los oídos que
los oyen; pero ni aun con los
alegres cantares del canario
saltimbanqui, que prefiero a las de
laurel, coronas de jaramago. "
INICIO
Flora Tristán
(Francia, 1803-1844)

" El Inca Mayta Capac, soberano
de la Ciudad del Sol, fue
destronado y tuvo que huir por
las cimas heladas de la
cordillera acompañado por
algunos de los suyos, hasta que
al cuarto día, rendido de
fatiga, muriendo de hambre y
de sed, se detuvo al pie del
Volcán. De repente, cediendo a
una inspiración divina, Mayta
plantó su dardo y exclamó:
¡Arequipa!, palabra que
significa: Aquí me quedo...y en
torno de su dardo, sobre los
flancos de un volcán rodeado
de desiertos por todos lados,
los hombres agruparon sus
habitaciones. "
INICIO
Françoise Sagan
- Françoise Quoirez (Francia, 1935-2004)
Buenos días, tristeza (fragmento)
INICIO
" Dudo en llamar con el nombre
bello y serio de tristeza, a este
sentimiento desconocido cuya
dulzura y cuyo dolor me tienen
obsesionada. Es un sentimiento
tan completo y egoísta que me
llega a dar verguenza, mientras
que la tristeza me ha parecido
siempre honrosa. Conocía el
arrepentimiento, el fastidio y
hasta el remordimiento. La
tristeza, no. Ahora siento algo
que me envuelve, como una
seda enervante y dulce, y que
me separa de los demás.
Aquel verano yo tenía
diecisiete años y era feliz del
todo. "
Fredrika Bremer
(Suecia, 1801-1865)
Cartas desde Cuba (fragmento)
" Las damas criollas, o sea, nacidas en la
isla, no se defienden del sol ni del
viento; no lo necesitan tampoco.
Después del mediodía, cuando la brisa
llega del mar, el aire no está caliente, ni
el sol quema aquí como en el continente.
La piel de las criollas es pálida, pero no
enfermiza: tiene un color de olivo claro
que, junto con los bellos ojos negros,
pero dulces, ofrece un aspecto muy
agradable. Se ve a los curas a pie, con
sus grandes manteos y sus enormes y
curiosos sombreros. La mayoría de las
gentes en las calles son negros y
mulatos; también en las tiendas se ve a
los mulatos, especialmente en las
tabaquerías. Por todas se ve fumar
tabacos, sobre todo unos pequeños
llamados “cigarritos”.
INICIO
Gabriela Mistral
- Lucila Godoy Alcayaga (Chile, 1889-1957)

Amor, amor
" Anda libre en el surco, bate el ala en el
viento,
late vivo en el sol y se prende al pinar.
No te vale olvidarlo como al mal
pensamiento:
¡le tendrás que escuchar!
Habla lengua de bronce y habla lengua de
ave,
ruegos tímidos, imperativos de mar.
No te vale ponerle gesto audaz, ceño grave:
¡lo tendrás que hospedar!
Gasta trazas de dueño; no le ablandan
excusas.
Rasga vasos de flor, hiende el hondo glaciar.
No te vale decirle que albergarlo rehúsas:
¡lo tendrás que hospedar!
INICIO
Tiene argucias sutiles en la réplica fina,
argumentos de sabio, pero en voz de mujer.
Ciencia humana te salva, menos ciencia
divina:
¡le tendrás que creer!
Jorge Sand
- Amandine Aurore Lucie Dupin (Francia, 1804-1876

INICIO
" Pilar tocaba el punto esencial de la
situación; Mario se calmó y consintió en
esperar su curación en Grenoble. Tuvo que
consentir también en ver a Pilar a su lado.
No podía pensar ya en entregar al rigor de
la ley a la que acababa de salvarle y a
quien más valía atraer por la dulzura. No
se atrevía a irritarla con su desprecio, y a
pesar de la invencible repugnancia que
Pilar le inspiraba, se preocupaba cuando
ella permanecía mucho tiempo fuera y se
alegraba cuando la veía volver. Al cabo de
dos o tres días, aquel estado de cosas se
hizo intolerable; Pilar era incapaz de hacer
ningún razonamiento moral; sólo quería
que la amasen. Describía su pasión con una
elocuencia salvaje, pretendiendo y
creyendo efectivamente que era un amor
casto, porque no era gobernado por los
sentidos, y sublime, porque tenía todo el
fuego de una imaginación desordenada y
de un despecho exaltado.
Gertrude Stein
(EEUU, 1874-1946)

INICIO
" Dentro existe el sueño, fuera el
enrojecimiento, en la mañana
existe el significado, en la tarde el
sentimiento. En la tarde existe el
sentimiento. En el sentimiento
cualquier cosa descansa, en el
sentimiento cualquier cosa se
acumula, en el sentimiento existe
resignación, en el sentimiento
existe reconocimiento, en el
sentimiento existe repetición y
completamente equivocado existe
un pellizco. Todas las posiciones
tienen vaporizadores y todas las
cortinas tienen edredones y todo lo
amarillo tiene discriminación y
todo el círculo tiene
circunferencia. Esto hace la arena.
"
Gertrudis Gómez de Avellaneda
(Cuba, 1814-1873)

Gualcazinla contemplaba con
ojos enjutos el cuerpo de su
esposo meciéndose en el aire
con los convulsivos
estremecimientos de la última
agonía; pero había
desaparecido repentinamente
de su rostro aquella expresión
de estúpida demencia que
hacía tres años llevaba sin
cesar impresa. Un golpe
terrible dado a su corazón
había trastornado su
entendimiento; otro golpe
igualmente doloroso acababa
de restituirle la razón. "
INICIO
Grazia Deledda
(Italia, 1871-1936)

Cenizas (fragmento)
" Eran todos - dice - hombres
valerosos, hábiles, dispuestos a
todo, que sabían despreciar la
muerte. ¿Crees tú acaso que todos
los bandoleros son malos? Te
engañas, hija mía; son hombres
que se ven obligados a mostrar su
valor, nada más que eso. Mi marido
solía decir: En los tiempos antiguos
los hombres iban a la guerra, ahora
no hay guerras, y los hombres
siguen con necesidad de luchar; por
eso se ejercitan en actos de
violencia, rapiñas y otros excesos,
no por hacer mal, sino para hacer
alarde, sea como sea, de su valor. "
INICIO
Hildegard Von Bingen
(Alemania, 1098-1179)

Scivias (fragmento)
" El entendimiento se halla en
el alma como el verdor de las
ramas y las hojas en el árbol; la
voluntad, como las flores; el
ánimo, como el primer brote de
su fruto; la razón, como el
fruto ya en sazón; los sentidos,
como el alcance de su altura y
anchura. "
INICIO
Isabel Allende
(Chile, 1942)

" Elaboraba la sustancia de sus
propios sueños y con esos
materiales fabricó un mundo para
mí. Las palabras son gratis, decía y
se las apropiaba, todas eran suyas.
Ella sembró en mi cabeza la idea
de que la realidad no es sólo como
se percibe en la superficie,
también tiene una dimensión
mágica y, si a uno se le antoja, es
legítimo exagerarla y ponerle color
para que el tránsito por esta vida
no resulte tan aburrido.
(...)
De mí dependía la existencia de
todo lo que nacía, moría o
acontecía en las arenas inmóviles
donde germinaban mis cuentos.
Podía colocar en ellas lo que
quisiera, bastaba pronunciar la
palabra justa para darle vida. "
INICIO
Jane Austen
(Gran Bretaña, 1775-1817)

Tanto Mr. Elliot como su amigo de
Marlborough Buildings, dieron tema de
conversación para toda la tarde. ¡Era
tan sincero el empeño manifestado
por el coronel Wallis de conocerlos y
tan vivo el afán que en ello había
tenido Mr. Elliot! Hablaron también de
Mrs. Wallis, a quien de un momento
sólo conocían por referencias, pues, a
causa de una indisposición, se hallaba
recluida en casa. Mr. Elliot la
presentaba como una mujer
encantadora y digna de figurar entre
las amistades de Camden Place. Sólo
esperaban que se restableciera para
conocerla personalmente. Sir Walter
imaginaba que debía de tratarse de
una mujer verdaderamente hermosa.
Deseaba conocerla, y daba por
sentado que superaría en belleza a las
insulsas mujeres con que se cruzaba
en las calles de Bath.
INICIO
Jeanne Marie Leprince de Beaumont
(Francia, 1711-1780)

INICIO
La bella y la bestia
(fragmento)
" Tres apacibles meses pasó la
Bella en el castillo. Todas las
tardes la Bestia la visitaba, y
la entretenía y observaba
mientras comía, con su
conversación llena de buen
sentido pero jamás de aquello
que en el mundo llaman
ingenio. Cada día la Bella
encontraba en el monstruo
nuevas bondades, y la
costumbre de verlo la había
habituado tanto a su fealdad,
que lejos de temer del
momento de su visita miraba
con frecuencia el reloj para
ver si eran las nueve
Josefina Aldecoa
(España, 1926)

INICIO
Historia de una
maestra (fragmento)
" Yo preservaba mi paz
refugiándome en la indiferencia
tentadora de mi madre. Nos
sentábamos en sillas bajas a la
sombra de los árboles y cosíamos
las dos. Le contaba historias de los
niños, le hablaba de nuestros
amigos. Juana nos acompañaba.
Jugaba y charlaba sin cesar y
alegraba todos nuestros momentos.
Evoco aquel verano y veo el
pequeño grupo que formábamos las
tres, mi madre, mi hija y yo,
unidas en una plácida armonía,
voluntariamente aisladas de los
insistentes presagios de nuestros
hombres. "
Juana de Ibarbourou
- Juana Fernández Morales (Uruguay, 1892-1979)

" Llueve... espera, no duermas.
Estate atento a lo que dice el
viento,
y a lo que dice el agua que golpea
con sus dedos menudos en los
vidrios.
Todo mi corazón se vuelve oídos
para escuchar a la hechizada
hermana
que ha dormido en el cielo,
que ha visto el sol de cerca,
y baja ahora elástica y alegre de la
mano del viento,
igual que una viajera que torna
de un país de maravilla.
Cómo estará de alegre el trigo,
amante.
Con qué avidez se esponjará la
hierba,
cuántos diamantes colgarán ahora
del ramaje profundo de los pinos.
INICIO
Katherine Anne Porter
(EEUU, 1890-1980)

cantaba desentonando apasionadamente, llevando los agudos a un prolongado y
doloroso lamento. Laura, que
recorría los mercados
escuchando a los baladistas y
se detenía todos los días a
escuchar al muchacho ciego
que tocaba su flauta de caña
en la calle Dieciséis de
Septiembre, escuchaba a
Braggioni con despiadada
cortesía, pues no se atrevía a
sonreír ante su lamentable
interpretación. Nadie se
atrevía a sonreírle.
revolucionario y un enamorado
profesional de la humanidad.
Jamás morirá de eso. raza, una
aristócrata.,
INICIO
Laura Restrepo
(Colombia, 1950)

INICIO
" Supe que había sucedido algo
irreparable en el momento en
que un hombre me abrió la
puerta de esa habitación de
hotel y vi a mi mujer sentada al
fondo, mirando por la ventana
de muy extraña manera. Fue a
mi regreso de un viaje corto,
sólo cuatro días por cosas de
trabajo, dice Aguilar, y asegura
que al partir la dejó bien.
Cuando me fui no le pasaba
nada raro, o al menos nada
fuera de lo habitual,
ciertamente nada que
anunciara lo que iba a
sucederle durante mi ausencia,
salvo sus propias
Madame de La Fayette
- Marie Madeleine Pioche de la Vergne (Francia, 1634-1693)

La princesa de Clèves
(fragmento)
" Le he dado, con mi falta,
mejores medios para
defenderse de mí que todos los
que ella buscaba, tal vez
inútilmente. Pierdo, a causa de
mi imprudencia, la ventura y la
gloria de ser amado por la más
amable y la más estimable
mujer del mundo; pero si
hubiera perdido tal dicha sin
causar perjuicio a esa mujer y
sin producirme un dolor mortal,
tendría, al menos, ese
consuelo;
INICIO
Marguerite Duras
(Francia, 1914-1996)

El amante (fragmento)
" Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de
un edificio público, un hombre se me acercó.
Se dio a conocer y me dijo. La conozco desde
siempre. Todo el mundo dice que de joven era
usted hermosa, me he acercado para decirle
que en mi opinión la considero más hermosa
ahora que en su juventud. Su rostro de
muchacha me gustaba mucho menos que el de
ahora, devastado.
(...)
Entre los dieciocho y veinticinco años mi rostro
emprendió un camino imprevisto, ese
envejecimiento fue brutal. Ví como se
apoderaba de mis rasgos uno a uno... He
conservado aquel rostro nuevo. Ha sido mi
rostro. Ha envejecido más por supuesto, pero
relativamente menos de lo que hubiera debido.
Tengo un rostro lacerado por
INICIO
Marguerite Radclyffe Hall
(Gran Bretaña, 1880-1943)

Joan no comprendió hasta qué punto se
había extendido el espacio personal de su
madre hasta que compartieron una
habitación. No había un solo centímetro para
sus cosas en ningún rincón. Los cajones
estaban llenos, los armarios, repletos, y
sobre el tocador se alineaban frascos y más
frascos de medicamentos que, junto con una
gran cantidad de fruslerías inútiles,
atiborraban el muelle. Y lo descorazonador
era que la señora Ogden parecía incapaz de
poner el orden necesario. Estaba lejos de
tomar a mal la intrusión de Joan; por el
contrario, le encantaba que su hija durmiera
con ella, y sin embargo, cada nueva
sugerencia que implicara la desaparición de
algún objeto topaba con su resistencia.
-"¡Oh, eso no, cariño! Me lo regalaron cuando
era joven en la India", o "Joan, no cambies de
sitio esa cajita lacada. Creía que sabías que
estaba en el salón de Chesham". "
INICIO
Marguerite Yourcenar
(Francia, 1903-1987)

INICIO
" El sufrimiento es uno. Se habla de
sufrimiento como se habla del placer,
pero se habla de ellos cuando ya nos
dominan. Cada vez que entran en
nosotros, nos sorprenden como una
sensación nueva y tenemos que
reconocer que los habíamos olvidado.
Son diferentes porque nosotros
también lo somos: les entregamos cada
vez un alma y un cuerpo modificados
por la vida. Y sin embargo, el
sufrimiento no es más que uno. No
conoceremos de él, como no
conoceremos del placer, más que
algunas formas, siempre las mismas, de
las que estamos presos. Habría que
explicar esto: nuestra alma, supongo,
no tiene más que un teclado
restringido y aunque la vida se empeñe
en hacerlo sonar, sólo podrá obtener
dos o tres pobres notas. "
María Teresa León
(España, 1903-1988)


INICIO
Juego Limpio (fragmento)
De muchas cosas he de hablaros. Quiero decirlas a tapadas en
estas hojas que nadie leerá. He salvado apenas unas cenizas
alegres, vivido una lección. Estoy en ese punto doloroso que es
como un gemido que avergüenza y que mis maestros de moral
llamaban arrepentimiento. Llevo los ojos cargados de
verdades, que no me pertenecen. No sé cómo hacerlas salir.
Soy un navío atracado a la soledad de un puerto y sufro porque
quisiera encontrarme con el marinero borracho que conoce las
mejores tabernas y acompañarle muelle abajo, en silencio,
pensando en las alegres cosas que se fueron. ¿Dónde están?
¡Oh, que vuelvan mis amigos con su risa clara y su fortaleza!
Pero ¿soy yo o ellos los que se han marchado? Rezo mucho. Soy
famoso por mi fervor. Quien lo dude puede preguntar a los que
me rodean: al padre Superior, enemigo de los iluminados, o al
padre Blas Torrero, ese santo que arranca páginas de su san
Juan de la Cruz para leerlas en la iglesia, fervorosamente:
"Pastores, los que fuerdes allá por las majadas al otero..."
Todos los pastores que me guardan estarán conformes en que
la prodigiosa experiencia que he vivido sirvió para multiplicar
mi renunciamiento. ¡Ay, si supieran que la más estrecha
disciplina no consigue arrancar la duda de mi corazón! ¡Si
adivinaran que me horroriza la palabra matar y, sin embargo,
he aplaudido al ver un avión enemigo caer envuelto en llamas!
No, no creo en sus razones de orden, de jerarquía, de
tradición, de buen sentido. Mi doblez, sí, mi doblez, el otro
color de mi corazón, me lleva a negarlos, en cuanto oigo hablar
de victoria. Yo he visto esa victoria. ¡Que poco tiempo se
necesita para establecer el mal! Jamas creí que los mortales
pudieran encontrarlo tan a mano, ahí con sólo inclinar la
mejilla a derecha o izquierda, con solo emborracharse de
poder. Y lo digo tristemente en la noche de mi remordimiento,
en el túnel de lagrimas donde camino. Seré un ignorante, pero
aun me pregunto: ¿quiénes, quiénes tenían razón? Porque mis
hábitos, mis pobres hábitos negros de paño mal tostado de sol
místico, se adelgazan, de pronto, sobre mis rodillas, hasta
desvanecerse en el humilde color verde garbanzo de soldado de
la República...
Si, yo he sido soldado.
María Lejárraga
(España 1875- 1974

Día de Reyes (fragmento)
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INICIO

Sentada en una silla. con un montón de ropa que coser al lado,
mirando a menudo las despiadadas manecillas del reloj que con
su vertiginosa carrera iban robándola horas de sueño. movía
maquinalmente sus helados dedos que se resistían a seguir
trabajando.
¡Cuántas penas. cuántos afanes. cuántas angustias! Desde el
aciago día en que la muerte posó su fría y descarnada mano
sobre el pecho del que era alma de su alma, no había gozado
un instante de dicha. no había descansado un momento. no
abandonó un solo día el penoso trabajo con que procuraba el
pan para su hijo.
Pero lo triste, lo desconsolador, lo desesperante, era que
aquellos ojos, siempre anegados en lágrimas, cansados de
llorar, iban de día en día perdiendo facultades.
Ya no eran como antes esclavos de su voluntad; ya no podía
utilizarlos el tiempo que necesitaba; ahora se imponían ellos, y
al cabo de unas cuanta horas de trabajo, perdían su fijeza. se
cubrían de espeso velo y se cerraban al fin.
iAquello era horrible! Poco a poco irían debilitándose más,
acabarían por ser inútiles, y entonces... no quería pensarlo: se
morirían de hambre.
¡Qué angustia! Por ella no, a ella le importaba poco sufrir; pero
aquel niño. aquel ángel, aquel pedazo de su ser que tanto
quería, no podía pedir pan para que se lo negasen.
Estaba rendida. la costura apenas adelantaba.
Se acostaría, sí; no tenía lumbre para vencer el frío de aquella
noche de Enero que, helando sus huesos, inutilizaba sus dedos
para el trabajo.
María Zambrano
(España, 1904-1991)

Filosofía y poesía (fragmento)
" La poesía unida a la realidad es la
historia. Pero, no es preciso decirlo
así, no debiera serlo porque la
realidad es poesía al mismo tiempo
y al mismo tiempo, historia. El
pensamiento, el riguroso
pensamiento filosófico tradicional
separó a ambas y casi las anuló,
reservándose para sí la realidad
íntegra, para sustituirla en seguida
por otra realidad, segura, ideal,
estable y hecha a la medida del
intelecto humano. "
INICIO
Marianne Moore
(EEUU, 1887-1972)

y conveniencia: e Italia, con sus playas iguales -logrando un
epicureísmo del que la enormidad ha sido extraída: y Grecia
con sus cabras y sus patillas, el nido de modificadas ilusiones: y
Francia, la "crisálida de las mariposas nocturnas" en cuyos
productos, el misterio de la construcción nos desvía de lo que
originalmente era nuestro objeto -substancia en la médula: y el
Este con sus caracoles, sus emocionales taquigrafías y sus
cucarachas de jade, sus cristales de roca y su
imperturbabilidad, todas con calidad de museo: y América
donde hay la pequeña. vieja y desvencijada victoria del sur,
donde se fuman cigarrillos en las calles del norte; donde no hay
correctores de pruebas, ni gusanos de seda ni digresiones: ¡la
tierra del hombre salvaje; sin hierba, sin vínculos, país sin
lengua -en el que las letras son escritas no en español, ni en
griego o latín o taquigrafía, sino en llano americano que los
perros y gatos puedan entender! La letra "a" en el salmo y en la
calma cuando es pronunciada con el sonido de "a" en vela es
muy evidente, pero ¿por qué continentes de malentendidos
deben ser explicados por el hecho? ¿Deberá entenderse que al
existir hongos venenosos que parecen simples hongos todos
sean peligrosos? En el caso de la fogosidad, que puede ser
erradamente tomada como apetito, de un calor que puede
parecer ser prisa, no se pueden sacar conclusiones. Haber
malentendido el asunto es haber confesado que no hemos
indagado mucho. El sublimado saber de China, el
discernimiento de los egipcios, el inundador torrente de
emoción comprimido en los verbos del hebreo, los libros del
hombre que es capaz de decir: "Yo no envidio a nadie sino a
ese, sólo a ese que coge más peces que yo" -la flor y el fruto de
toda esa observada superioridad- ¿no nos hemos tropezado con
ella en América, debe uno imaginar que no existe allí? Eso
jamás se ha confinado a un solo sitio. "
INICIO
Marina Tsvetaeva
(Rusia, 1892-1941)

Al poeta lo lleva lejos la palabra.
Entre sí y no, por baches indirectos
de parábolas, signos, planetas,
hasta lanzándose desde el campanario
agarra un garfio, pues el camino del cometa
es el camino del poeta. Casuales eslabones
ése es su enlace. Mirar las estrellas
de nada sirve! en el calendario
no se pronostican los eclipses del poeta
él es el que desordena los naipes,
falsea el peso y las cuentas,
el preguntón en el pupitre,
el que a Kant para el arrastre deja.
El que en el pétreo foso de la bastilla
es como un árbol que crece en su belleza...
aquél de huellas siempre desaparecidas,
él que es el tren al que cualquiera
llega tarde,
su camino es el de los cometas.
El camino del poeta arde pero no calienta,
arranca pero no cría, estalla y se quiebra.
Tu camino es el de enredadas cabelleras,
no pronosticado en el calendario
INICIO
Mary Shelley
- Mary Godwin Wollstonecraft (Gran Bretaña, 1797-1851)

esfuerzos. Con una ansiedad rayana en la agonía,
coloqué a mi alrededor los instrumentos que me iban a
permitir infundir un hálito de vida a la cosa inerte que
yacía a mis pies. Era ya la una de la madrugada; la lluvia
golpeaba las ventanas sombríamente, y la vela casi se
había consumido, cuando, a la mortecina luz de la
llama, vi cómo la criatura abría sus ojos amarillentos y
apagados. Respiró profundamente y un movimiento
compulsivo sacudió su cuerpo.
(...)
Cuando coloqué mi cabeza en la almohada no dormí,
aunque tampoco puedo decir que estuviera pensando. Mi
imaginación, espontánea, poseída, me guió, dando a las
imágenes sucesivas que crecían en mi mente una viveza
más allá de las fronteras usuales del ensueño. Y vi con
los ojos cerrados, pero con aguda visión mental, al
pálido estudiante de artes profanas hincado al lado de la
cosa que había unido. Vi el odioso fantasma de una
hombre alargado y entonces, por obra de algunos
poderosos motores mostró signos de vida y movimientos
torpes, de movimiento semivivo.
(...)
Monstruo odiado ¡Infame asesino! Los tormentos del
infierno serán un castigo demasiado benévolo para tus
crímenes. ¡Demonio inmundo! ¿Me reprochas que te haya
creado? Pues, bien, acércate y extinguiré el brillo de la
vida que, en mi locura, supe alumbrar en ti. "
INICIO
Murasaki Shikibu
(Japón, 0978 dC-1026)

INICIO
de la novela y como nació. Primero, no
consiste sencillamente en que el autor
haga una narración de las aventuras de
otra persona. Por el contrario, la novela
surge porque la propia experiencia del
narrador acerca de hombres y cosas, ya
sea en bien o en mal -y no solamente lo
que él mismo ha pasado, sino también
los hechos que no hizo más que
presenciar o que le fueron contados-, le
produjo una emoción tan arrebatadora,
que no podría tenerla encerrada más
tiempo en su corazón. Muchas veces algo
de su propia vida o de lo que lo rodea le
parece al escritor tan importante, que
no puede soportar que quede en el
olvido. Jamás deberá llegar el día piensa- que los hombres no sepan esto.
Esa es mi idea de como surgió este
Nadine Gordimer
(Sudafrica, 1923)

Un arma en casa (fragmento)
" Sin embargo, el temor acompaña a lo desconocido. El temor
les llegó como una droga, aunque no procedente del botiquín
de ella caminaron con calma sin nada que decirse por los
pasillos de los juzgados, Harald dejó pasar a Claudia con la
cortesía de un desconocido cuando encontraron la puerta,
entraron y avanzaron de lado torpemente para sentarse en los
bancos. Incluso el olor del lugar era como el de un país
extranjero al que hubieran sido deportados. El olor a barreras
de madera pulidas y suelo encerado. Las ventanas coronaban la
pared hasta el techo, como reflectores inclinados. Los
uniformes los llevaban unos hombres con la impersonalidad de
los miembros de un culto, todos ellos intercambiables. Había
unas pocas figuras sentadas ahí cerca, el mismo tipo de gente
que mira desde los bancos de los parques o se tiende boca
abajo en los jardines públicos. El pensamiento huye de lo que
tiene delante, como hace un pájaro que ha entrado volando en
un espacio cerrado, debe de haber algún agujero por donde
salir. Harald se dio de bruces con la presencia del colegio,
demasiado lejano para recordarlo de modo consciente: el olor
institucional y la madera dura bajo las nalgas. Incluso topó con
el nombre de un maestro: nada del pasado podía ser más
remoto que este presente.
(...)
La violencia fortuita de las calles nocturnas que habían
esperado leer en el rostro desconocido del mensajero formaba
parte de los riesgos posibles en ese lugar, junto con otros más
generales, como el de contraer una enfermedad, no realizar
una ambición, perder el amor. Aquellos que son responsables
de una existencia admiten que la exponen a todo esto. Matar a
una mujer en un arrebato de pasión celosa, el mero hecho de
que se les ocurriera -con vergüenza, aceptando su banalidad
periodística- suponía permitir incluso que la misma naturaleza
de esos actos pudiera romper los límites de ese contexto vital.
(...)
INICIO
Natalia Ginzburg
- Natalia Levi (Italia, 1916-1991)

" Mi padre hacía, en la mañana, una
ducha fría. Lanzaba, bajo el azote del
agua, un grito, como un largo rugido;
luego se vestía y tragaba grandes tazas
de ese mezzorado gélido, en el que
vertía muchas cucharadas de azúcar.
Salía de casa cuando las calles todavía
estaban oscuras, y casi desiertas; salía
en la niebla, en el frío de esas albas de
Torino, con en la cabeza una boina ancha, que
le formaba casi una visera en la frente, con un
impermeable largo y ancho lleno de bolsillos y
de botones de cuero, con las manos detrás de
la espalda, la pipa, ese paso chueco suyo, un
hombro más alto que el otro; en las calles no
había aún casi nadie, mas con las pocas
personas que había él lograba chocar pasando,
caminando ceñido, cabizbajo. "
INICIO
Nelly Sachs
(Alemania, 1891-1970)

INICIO
" Al amanecer,
cuando un ave ensaya el
despertar...
empieza el momento de la
nostalgia de todo el polvo
al que la muerte ha
abandonado.
Oh, hora de los nacidos,
pariendo en dolores en los que
se forma
la primera costilla
de un nuevo ser humano.
Amado, la nostalgia de tu polvo
atraviesa rugiendo mi corazón.
"
Nisia Floresta
- Dionísia Gonçalves Pinto –
Brasil, 1810-1885

Opusculo Humanitario (fragmento)
" Si Rousseau, con su Emilio, hace
enrojecer a las madres francesas por el
olvido en que estaban de ese su primer
deber de la maternidad, en Francia,
donde las amas tienen al menos alguna
educación y se distinguen por el aseo,
¿qué sentirían las madres brasileñas que
bien comprendieran aquel libro ante la
vista de sus hijos colgando del seno de
míseras africanas que pasan muchas
veces del azote de la Casa de Corrección
o en las propias manos de los señores, a
la cuna del inocente para ofrecerle su
leche
?
INICIO
Olympia de Gouges
- Marie Gouze (Francia, 1748-1793)

"
La meta de toda asociación política estriba en la conservación de
los derechos naturales e imprescindibles de la Mujer y del Hombre:
esos derechos son la libertad, la propiedad, la protección y, ante todo,
el hacer frente a la opresión. La libertad y la justicia consisten en
devolver todo cuanto pertenece al prójimo; así, pues, el ejercicio de
los derechos naturales de la mujer no tiene más límites que la tiranía
continua a la que se ve sometida por parte del varón; esos límites
deben ser modificados a través de las leyes dictadas por la Naturaleza
y la Razón. La Ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas
las Ciudadanas y todos los Ciudadanos deben concurrir personalmente,
o a través de sus representantes, a su elaboración; debe ser la misma
para todos: todas las Ciudadanas y todos los Ciudadanos, al ser iguales
ante ella, deben, pues, participar por un igual en todas las
atribuciones, puestos y empleos públicos, según sus capacidades
respectivas, y sin más distingos que los dimanantes de sus virtudes y
sus talentos. Nadie debe ser hostigado por sus opiniones, incluso por
las fundamentales; la mujer tiene derecho a subir al cadalso; por
tanto, debe tener el de poder subir a la Tribuna; siempre y cuando sus
manifestaciones no siembren el desconcierto en el orden público
estatuido por la Ley. La libre comunicación de los pensamientos y de
las opiniones constituye uno de los derechos más preciados de la
mujer, puesto que dicha libertad garantiza la legitimidad de los padres
respecto a los hijos. Por tanto, toda Ciudadana puede, pues, declarar
libremente: "soy madre de un hijo procreado por usted", sin que ningún
prejuicio bárbaro la obligue a disimular la verdad; salvo que deba
responder del abuso de dicha libertad, en los casos estipulados por la
ley. "
INICIO
Pamela Travers
- Helen Lyndon Goff (Australia, 1899-1996)

Mary Poppins (fragmento)
" Supongo querida _ dice a Mary Poppins, a quien parece
conocer de antiguo _, "que ha venido a buscar bizcocho".
Lo ha adivinado usted, señora Corry, respondió Mary Poppins
con suma cortesía.
Muy bien. ¿No se lo han dado aún Fannie y Annie?, y al decir
esto miraba a Jane y Michel.
Jane movió la cabeza, dos tímidas voces se dejaron oír detrás
del mostrador.
No, mamá dijo miss Fannie confusa.
Se lo íbamos a dar ahora, murmuró miss Annie en un temeroso
susurro. La señora Corry se irguió en toda su estatura y
contempló llena de cólera a sus dos gigantecas hijas. En voz
baja, pero henchida de ira y desprecio, dijo:
¿Ibais a dárselo? ¿De veras? Muy interesante. Y, puedo
preguntar, Annie, ¿quién te ha dado permiso para despachar mi
bizcocho?
Nadie, mamá. Y no lo he despachado. Sólo pensaba...
¡Sólo pensabas! Eres muy amable. Pero te quedaría muy
agradecida si no pensaras. Me basto yo para pensar lo que hay
que hacer aquí, declaró la señora Corry con voz baja y
espantosa. Y estalló luego en una carcajada estridente y
cloqueante.
¡Mírenlas! ¡Miren a las mariquitas lloronas!, chirrió apuntando
con su huesudo dedo a sus dos hijas.
Jane y Michel se volvieron y vieron como una gran lágrima se
deslizaba por el triste rostro de Annie, pero no se atrevieron a
decir nada, porque aunque la señora Corry era muy pequeña,
se sentía ante ella apocados y despavoridos
INICIO
."
Pearl S. Buck
- Pearl Sydenstricker Buck (EEUU, 1892-1973)

les gustó pelear, vino a destruir aquella existencia. Los
invasores saquearon, violaron y mataron cuanto
encontraron en su camino. Bajo el régimen de una
violencia y crueldad como Ling Tan y los suyos jamás
habían presenciado se despertó también en ellos el
instinto de matar, de matar abiertamente y en la
oscuridad, empleando todas las armas, todos los medios.
El hijo mayor de Ling Tan colocaba trampas y fríamente
asesinaba, con su cuchillo, a las víctimas que caían en
ella. El segundo se unió a los guerrilleros de las
montañas y mataba únicamente cuando era necesario. El
más joven, mataba por la alegría que ello le
proporcionaba. Y hasta el viejo Ling Tan, que mantenía a
su búfalo escuálido a fin de que los japoneses no lo
obligaran a sacrificarlo, aprendió a dar muerte a seres
humanos sin remordimiento. Por último, su nuera, Jade,
logró un día, colocando veneno en los manjares con que
los invasores celebraban un banquete, eliminar a varios
de ellos. Pero tal estado de cosas angustiaba a Ling Tan
y lo mantenía desvelado por las noches. ¿No significará
el fin de nuestro pueblo el hecho de convertirnos en
iguales a otros pueblos guerreros del mundo?. Sin
embargo, en estos días debemos recordar que la paz es
buena. Los jóvenes no pueden recordar, y somos
nosotros, los que recordamos, quienes tendremos que
enseñarles nuevamente que la paz es el gran alimento
del hombre. "
INICIO
Rosa Chacel
(España, 1898-1994)

Cultura y pueblo (fragmento)
" El pueblo español, hubiera buscado aún durante algún tiempo la
fórmula de su revolución, y no por falta de adiestramiento en las
disciplinas políticas, sino sólo por falta de ese aliento creador que lleva
a los trances de vida o muerte. Pero ha bastado que pesase una
amenaza sobre la independencia de su alma para que haya podido
realizar su revolución, con una secreta consigna que no llega a aflorar
en ninguna conciencia, continuar.
(...)
Hay un solo punto de enlace real entre estas dos entidades de que nos
ocupamos: la moral. Un conjunto de determinaciones ideales, lógicas,
perfectamente congruentes y recíprocamente complementarias del
sentir humano. En las estaciones -empleando este término por aludir a
la madurez de las ideas- en que el pensamiento ha alcanzado grandes
contenidos sustanciosos y concretos, el sentido moral ha rebasado sus
mismos preceptos, informando la totalidad de la vida, difundiéndose
por cauces insospechables, arraigando espontáneo en el puro campo
intuitivo; sin olvidar las formas inferiores de contagio y hábito que no
carecen de importancia. Pero el presente -recurriendo siempre a la
brevedad de la metáfora- ha logrado todo su esplendor por
eliminación; los últimos hallazgos del pensamiento no son más que
exclusiones. ¿Cómo conectar éstos, que para la ciencia son puntos
positivos, con el sentir natural que en el primer intento se extendería
por ellos, notándose los vacíos y, por tanto, considerándose manco,
disipándose en esta duda, en esta satisfacción?
(...)
No es posible dudarlo: su meta es el límite de la posibilidad del
hombre. Tanto los surgidos como leve balbuceo, antes que ninguna
forma madura, como los creados por el hombre próximo a la tierra,
privado de la sociedad culta, de frente a una cultura admirada u
odiada, perseguido o inadvertido por ella; todos, en fin, tienen las
medidas de los grandes cánones; todos aspiran, o acaso atentan, a la
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perfecta norma que lleva al hombre más allá de sí mismo. "
Rosa Regás
(España, 1933)

INICIO

por árboles, pero cruzados a todas horas por la amenaza de una tropa
poderosa y enemiga; andar por las sombras de esos parajes buscando
dónde guarecerse de la persecución y las bombas, permanecer
atrapado en comunidades de desplazados, dejando pasar los días en la
precariedad, en la carencia, en la provisionalidad. Ser niño en un
campamento de refugiados es ver a los pájaros esconderse tras las
nubes por terror a los helicópteros, es temer y soñar con otros
pajarracos, más potentes y ruidosos, que cruzan el firmamento,
rugiendo sin hacer ondear las alas al viento, sino siguiendo rígidos una
línea que no admite titubeos en su camino hacia un punto de monte
elegido por los cerebros ocultos de la represión, con el objetivo
implacable de vaciar sobre él su vientre exterminador para sembrar el
pánico, el dolor y la muerte. Ser niño en esos momentos es esconderse
tras los árboles aun a sabiendas de que no hay refugio ni protección ni
para ellos ni para los suyos cuando asome renqueando por la cuesta el
camión del Ejército cuya silueta podrían dibujar a ciegas: hombres
uniformados y armados, de pie, verticales, paralelos e inconmovibles,
y amenazantes como obuses. Ser niño en Chiapas es no tener más
futuro que el que quiera conceder ese ejército sin rostro que crece y se
multiplica y se desparrama por los campos y los caminos, y atraviesa
cordilleras, y penetra en las casas y las iglesias atravesando paredes y
esteras. Niños de Chiapas que del progreso no conocen más que la
destrucción, las armas sofisticadas que arrasarán cosechas, árboles,
chozas, animales y humanos. Niños que apenas supieron lo que es
comer a placer, descansar en un lecho, o disponer de agua para lavarse
y ver crecer lo que plantaron sus padres; que desconocen lo que es una
tarde en paz y el juego sin temor a la puerta de la casa. Niños que
nacieron, crecieron y vivieron en lucha por la vida, por su vida, barrida
el alma por un temor y una frustración que algún día y de algún modo
habrán de convertir en coraje para que cese tanto dolor. "
Rosalía de Castro
(España, 1837-1885)

" En los ecos del órgano o en el rumor
del viento,
en el fulgor de un astro o en la gota de
lluvia,
te adivinaba en todo y en todo te
buscaba,
sin encontrarte nunca.
Quizá después ha hallado, te ha
hallado y te ha perdido
otra vez, de la vida en la batalla ruda,
ya que sigue buscándote y te adivina en
todo,
sin encontrarte nunca.
Pero sabe que existes y no eres vano
sueño,
hermosura sin nombre, pero perfecta y
única;
por eso vive triste, porque te busca
siempre
sin encontrarte nunca. "
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Santa Teresa de Jesús
(España, 1515-1582)

INICIO
quien tan poco sabe como yo, forzado habrá de
decir muchas cosas superfluas y aun
desatinadas para decir alguna que acierte. Es
menester tenga paciencia quien lo leyere, pues
yo la tengo para escribir lo que no sé; que,
cierto algunas veces tomo el papel como una
cosa boba, que ni sé qué decir ni cómo
comenzar. Bien entiendo que es cosa
importante para vosotras declarar algunas
interiores, como pudiere; porque siempre
oímos cuán buena es la oración, y tenemos de
constitución tenerla tantas horas, y no se nos
declara más de lo que podemos nosotras; y de
cosas que obra el Señor en un alma declárase
poco, digo sobrenatural. Diciéndose y dándose
a entender de muchas maneras, sernos ha
mucho consuelo considerar este artificio
celestial interior tan poco entendido de los
mortales aunque vayan muchos por él. Y
aunque en otras cosas que he escrito ha dado el
Señor algo a entender, entiendo que algunas no
las había entendido como después acá, en
especial de las más dificultosas. El trabajo es
que para llegar a ellas -como he dicho- se
habrán de decir muchas muy sabidas porque no
puede ser menos para mi rudo ingenio. "
Selma Lagerlof
(Suecia, 1858-1940)

" Eran caballeros desde la
mañana a la noche, oficiales
de ocasión, aventureros y
orgullosos bohemios.
Hombres famosos, sabían
tocar todos los
instrumentos, eran ricos en
cómicas frases y alegres
refranes, y expertos en el
oficio del júbilo. "
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Wislawa Szymborska
(Polonia, 1923)

Discurso en la oficina de objetos perdidos
" Perdí unas pocas diosas camino del sur al norte,
también muchos dioses camino de este a oeste.
Un par de estrellas se apagaron para siempre, ábrete, oh
cielo.
Una isla, otra se me perdió en el mar.
Ni siquiera sé dónde dejé mis garras,
quién anda con mi piel,
quién habita mi caparazón.
Mis parientes se extinguieron cuando repté a tierra,
y sólo algún pequeño hueso dentro de mí celebra el
aniversario.
He saltado fuera de mi piel, desparramado vértebras y
piernas,
dejado mis sentidos muchas, muchas veces.
Hace tiempo que he guiñado mi tercer ojo a eso,
chasqueado mis aletas, encogido mis ramas.
Está perdido, se ha ido, está esparcido a los cuatro
vientos.
Me sorprendo de cuán poco queda de mí:
un ser individual, por el momento del género humano,
que ayer simplemente perdió un paraguas en un tranv
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Zenobia Camprubí Aymar
(España, 1887- 1956)

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... [J. R.] acababa de dictar su llamamiento para
empezar a recoger dinero para los intelectuales
españoles que sufren en los campos de concentración de
Francia cuando al abrir el periódico se le hundió la
cabeza de pena al leer sobre la muerte de Antonio
Machado. Trató que lo invitaran a la Universidad de La
Habana, pero los más jóvenes, Gaos en particular, que
fue el primero en beneficiarse, no querían tener nada
que ver con los mayores (solamente los de su
generación) y prevaleció sobre J. R. Ahora era más
grande su dolor por no haber podido ayudarle. Quizás se
hubiera salvado. Pero como dice J. R.: «Ha sido una
muerte noble, acorde a su vida —sobre todo física—
esforzada y lastimosa». Me parece que a ratos había algo
de envidia en los pensamientos de J. R. en cuanto a su
muerte. Lo más probable es que J. R. estuviera muerto o
completamente loco de haber seguido su suerte, pero el
día en que juntó su destino al mío, cambió ese fin.
Después de todo, yo soy, en parte, dueña de mi propia
vida y J. R. no puede vivir la suya aparte de la mía. Y yo
no acabo de ver ningún ideal que valga el arrojar una
vida, pese a todo lo que se proclama. En esta empresa
nuestra, yo siempre he sido Sancho.
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Agatha Christie - Agatha Marie Clarisa Miller