VIVIR CON FE Y CON ESPERANZA
Verdad Central: La fe en Cristo nos redime y
nos protege, dándonos una esperanza
perdurable.
Versículo Clave: (1ª Pedro 1:21) “Y mediante
el cual (Cristo) creéis en Dios quien le resucitó
de los muertos y le ha dado gloria, para que
vuestra fe y esperanza sean en Dios”
I. Mantenidos por una fe genuina
A. Una herencia insegura (1ª Pedro 1:1-5)
• (V.1)
Autor de la carta: Pedro
Remitentes: expatriados de la dispersión. Aquellos que
por causa de la persecución se vieron obligados a huir
a otro lugares abandonando sus tierras de origen.
Origen: Asia Menor (1:1)
1ª Pedro 2:11 “Amados, yo os ruego como a extranjeros
y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales
que batallan contra el alma.”
Filipenses 3:20 “Mas nuestra ciudadanía está en los
cielos, de donde también esperamos al Salvador, al
Señor Jesucristo.”
• (V.2)
Es posible que el apóstol haya querido poner de
relieve el hecho de que, a pesar de ser
expatriados y estar dispuestos, seguían siendo
un pueblo “elegido”.
Habían sido elegidos para servir, y habían sido
capacitados para hacerlo, porque el Espíritu
Santo los había hecho santos y la sangre de
Cristo los había purificado de pecado. Gracias
a la obra realizada en ellos por Dios, habían
quedado capacitados para vivir en la
obediencia a Cristo.
• Gracia y Paz os sean multiplicadas:
Pedro termina su saludo con el deseo de que les
“sean multiplicadas” la gracia y la paz. Por ser
extranjeros en este mundo, los creyentes se
tienen que enfrentar a determinadas pruebas,
de manera que necesitan gracia y paz en
abundancia. También tienen que luchar contra
las tentaciones y el pecado, por lo cual
necesitan también de la gracia y la paz de Dios
en abundancia.
• (V.3) Bendito el Dios y Padre de nuestro
Señor Jesucristo
El Apóstol alaba a Dios por dar esperanza a los
creyentes. Esta esperanza no es una fantasía,
ni una seguridad basada en falsedades.
• Renacer para una esperanza viva
¿Por qué dice “renacer”?
Solo al nacer de nuevo las personas pueden
tener una esperanza viva.
¿Qué tiene de única la esperanza descrita en 1ª Pedro 1:3?
La esperanza que Dios da a los creyentes es una esperanza
“viva”. La esperanza del cristiano vive, porque Jesucristo,
la razón de que esa esperanza exista, ha resucitado y vive.
* Muchas personas ponen su esperanza en cosas que no
las pueden ayudar en la eternidad:
- Dinero
- Relaciones -Posesiones
- -Su propia Moralidad.
Esas esperanzas desviadas son en vano, porque no
resuelven el problema de unas relaciones rotas con Dios.
* En cambio, la esperanza en Cristo se basa por completo
en que la persona ha entrado en una relación con Dios
que ha quedado restaurada. Y esa relación es hecha
posible por la obra de Cristo al darnos el nuevo
nacimiento.
• (V.4)
Unida a ese nuevo nacimiento hay una herencia
“incorruptible” e “incontaminada”. Esa es la
herencia que ha sido reservada para usted en
el cielo.
¿Qué quiere decir con que es incorruptible o
incontaminada?
La herencia que recibiremos los cristianos nunca
se deteriorará; su valor nunca disminuirá, y
nunca será mal administrada. La respalda el
poder de Dios, y se recibe por la fe.
• (V.5)
Los que esperan que se revele esta herencia son
“guardados por el poder de Dios”. Los creyentes
se hallan bajo el vigilante cuidado de Dios, y Él
guarda dentro de una seguridad total la herencia
de ellos en los cielos.
B. En medio de pruebas y tribulaciones
(1ª Pedro 1:6-9)
Los creyentes tienen un gozo real inspirado por la
esperanza que han depositado en Cristo. Sin
embargo, esto no significa que no vayan a pasar
por diversas clases de pruebas.
¿Cómo se pueden enfrentar los creyentes a los
sentimientos que suelen surgir cuando uno se
enfrenta a una prueba?
* Nos puede ayudar el hecho de saber que las
pruebas y las tentaciones sólo duran “un poco
de tiempo”.
* La esperanza que los creyentes tienen puesta en
Dios dura por toda la eternidad.
Él les ha prometido su gracia y su presencia para
que puedan soportar las tormentas de esta vida.
(Éxodo 33:14;
2ª Corintios 12:9) Además, los cristianos deben
tener presente que las pruebas pueden servir a
un propósito valioso en su vida.
• (V.7) ¿Qué relación hay entre las pruebas y la
fe?
Las pruebas fortalecen la fe de la persona, de la
misma forma que el fuego purifica el oro. La fe
es muchísimo más importante que el oro, u
otras formas de riqueza, y produce cualidades
que honrarán y glorificarán a Cristo en su
reaparición final.
• (V.8)
A continuación Pedro recuerda a sus lectores
que por medio de la fe ellos aman a un
Salvador que no ven, y creen en Él.
¿Quién no creyó que Jesús había resucitado por
no haberle visto?
“Bienaventurados los que no vieron y creyeron”
(Juan 20:29)
• (V.9) ¿Cuál es el propósito o el fin de nuestra
fe?
Para muchos el fin de su fe puede ser:
- Una vida mejor aquí en la tierra
- Obtener un mejor coche - Obtener dones
- Ser sanado de una enfermedad
- Que todos vean lo buen cristiano que es
Esto trae de vuelta el tema de la esperanza en
un Salvador que no ven, y esa esperanza los
llena de gozo, porque van camino de alcanzar
la meta final: “La salvación.”
¿Por qué algunas personas consideran que las pruebas no
son compatibles con la fe?
Hay quienes creen que erróneamente que la fe es algo
que los creyentes pueden usar para obligar a Dios a
obrar. Por eso piensan que cuando están pasando por
una prueba se debe a una falta de fe por parte suya.
La Biblia enseña que Dios puede usar las pruebas para
probar y fortalecer la fe de los creyentes. (Santiago 1:2;
Romanos 5:4; 2ª Corintios 8:2;) A las personas buenas
les pueden suceder cosas malas, y esas situaciones las
pueden beneficiar para la eternidad. (Romanos 8:28)
La fe que Dios está moviendo en la vida de los
creyentes para completar la obra de salvación en ellos,
produce un “gozo inefable” (v.8) que no depende de
que hayan unas buenas circunstancias.
II. Inspirados por una esperanza perdurable
A. Predicha por los profetas (1ª Pedro 1:10-12)
• (V.10) El mensaje del Antiguo Testamento
estaba incompleto. La revelación Divina de la
salvación por medio de Cristo se había
desarrollado a lo largo de los siglos por medio
del ministerio de los profetas. Aunque ellos
hablaron de la salvación que nosotros
conocemos
hoy,
no
siempre
la
comprendieron.
• (V.11) Muchas de las palabras que dijeron
tenían un mayor significado del que podían
comprender ellos en sus tiempos, aunque
trataran de comprenderlas.
• (V.12) Pedro señala que lo predicho por los
profetas acerca de la salvación a través de
Cristo fue la base del evangelio que les había
sido predicado.
¿Qué es lo que une el Antiguo Testamento con el
Nuevo Testamento?
Hay una unidad entre el Antiguo Testamento y el Nuevo
Testamento, y esa unidad está centrada en la obra
salvadora de Cristo.
¿Cómo podría animar a los creyentes que están pasando
por pruebas el texto de 1ª Pedro 1:10-12?
Las pruebas son reales. En muchas partes del mundo, la
oposición a la fe cristiana es violenta. El texto de 1ª
Pedro 1:10-12 puede servir para recordarnos que Dios
ha estado desarrollando un plan de salvación a lo largo
de los siglos. La esperanza que tenemos los creyentes
es una esperanza perdurable, que se apoya en Dios y
en la salvación que Él nos ha provisto. Esta esperanza
es la que capacita al creyente para soportar y vencer
cuanto sufrimiento puede que esté pasando.
B. Expresada en la santidad (1ª Pedro 1.13-16)
• (V.13) La esperanza perdurable que tienen los que han
creído en Cristo debe moverlos a obrar. El reto está en
moverlos a tomar decisiones basadas en la certeza de
que Dios está obrando en su vida, para llevar a buen
término su obra de salvación.
Con el fin de ayudarlos a tomar las decisiones debidas,
Pedro indica en primer lugar a los creyentes que
“se ciñan los lomos de su entendimiento”.
Ceñirse los lomos es una figura de dicción que se basa en
la forma en que los hombres del antiguo Oriente
Medio se ataban la bata que usaban como preparación
para trabajar o para correr.
Los creyentes se deben preparar mentalmente de
antemano para los desafíos que les presenta la
vida: las tentaciones, las pruebas y las
desilusiones, y tener lista una respuesta de fe.
¿Qué puede hacer el creyente con el fin de preparar
su mente para enfrentarse a las pruebas?
En primer lugar: Debemos recordar la importancia
de disciplinas espirituales como:
- La lectura de la Biblia - La Oración
- El Ayuno - La Meditación
Nadie es lo suficientemente fuerte de manera
natural para triunfar sobre los retos de la vida. El
creyente debe estar preparado.
En segundo lugar: Pedro indica que el creyente
debe ser: “Sobrio”.
Esto es tener dominio de sí mismo. Sólo
poniendo su seguridad en el Espíritu, puede el
creyente tener la esperanza de alcanzar esto
en su vida (Gálatas 5:22-23) “Mas el fruto del
Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fe, mansedumbre,
templanza; contra tales cosas no hay ley”.
En tercer lugar: el creyente debe esperar por
completo en la gracia de Dios, que será la que
llevará a su fin la obra de salvación.
Esta esperanza establece un equilibrio entre las
pruebas del presente y la gracia que será suya
en el futuro.
(V.14) Pedro indica a los creyentes que se alejen
de los pecados que hicieron cuando ignoraban
la verdad del evangelio y sean santos
(vv.15-16) aprendiendo las verdades de la
Palabra de Dios, que hacen ver la locura que
significa el pecado.
En un estilo de vida santo hay más que el simple
evitar una conducta de pecado, puesto que
significa desarrollar un carácter como el de Cristo,
para hacernos semejantes a Él.
Nunca debemos olvidar que la base de la santidad
es nuestra relación con Dios. Él es nuestro Padre
y nosotros somos sus hijos. Puesto que Dios es
santo, nosotros debemos ser como Él. Cuando
nos centramos en la pureza de Dios y en las
normas establecidas por su Palabra, Él nos
orienta en los aspectos de nuestra vida que no
armonizan con su carácter.
Entonces nos podemos arrepentir, apartarnos
de esas prácticas, y reemplazarlas con las
normas de santidad de Dios:
- La justicia
- la verdad - la pureza
- los nobles pensamientos
III. Redimidos por una sangre preciosa
A. Extranjeros y peregrinos llenos de reverencia
(1ª Pedro 1:17-19)
Los que han creído en Cristo no deben hacer caso
omiso de sus santas normas, aunque tengan la
seguridad de que Dios los perdona. Como todos
los demás, el creyente rendirá cuentas a Dios
respecto a su manera de vivir. El conocimiento
de estas cosas debe hacer que los creyentes
vivan como peregrinos llenos de reverencia;
personas que reconocen que su vida en la tierra
es temporal y que se esmeran en complacer a
Dios con su manera de vivir.
¿Cómo pueden los cristianos cumplir con todas las
obligaciones de la vida diaria que toda persona
debe vivir y al mismo tiempo mantener el enfoque
de que este mundo no es su hogar?
Las personas que conocen al Padre no reciben de Él
un trato preferencial; Dios juzga a todos
conforme a lo que hacen. Los creyentes no deben
permitir que su posición de fe les de licencia para
descuidar su conducta. Deben “conducirse en
temor”. Esto significa que deben respetar a Dios
como Aquel que juzgará su vida con
imparcialidad. La santidad no es optativa.
• (V.18) Los creyentes también se deben conducir
en temor debido al precio que se pagó por su
redención.
Dios no pagó su salvación con riquezas temporales,
Nada de cuanto una persona tenga, podría pagar
su salvación. Lo que nosotros consideramos
valioso, como la plata y el oro, no puede en lo
absoluto pagar el precio de nuestra redención.
(V.19) Dios redimió al hombre con “la sangre
preciosa de Cristo”, su Hijo. El valor de este
sacrificio se expresa en la descripción que hace
Pedro de Cristo como “un Cordero sin mancha y
sin contaminación”.
B. El plan de los siglos (1ª Pedro 1:20-21)
El plan de enviar a Cristo al mundo para redimir
a la humanidad ya había sido “destinado
desde antes de la fundación del mundo”.
Antes de la Creación, Dios ya sabía que
enviaría a Jesús al mundo. A lo largo de la
historia, Él guiaría al mundo hacia el propósito
que tuvo para él desde el principio. La
redención no fue un remedio improvisado
para un mal inesperado.
Pedro enseña que Dios tuvo un plan para poner
la salvación a nuestro alcance. Antes de la
Creación, Dios ya tenía dispuesto el plan para
nuestra salvación. En el momento propicio, lo
puso en efecto y envió a su Hijo al mundo. Lo
hizo, como dice Pedro, “por amor de
vosotros”. Por supuesto, él se estaba
dirigiendo a los primeros lectores de esta
epístola.
• (V.21) Debemos agradecer a Dios el hecho de que
envió a Jesús al mundo por amor a nosotros, y a todos
los que crean en Él.
La resurrección de Cristo es el fundamento de la fe y la
esperanza para todo el que cree en Dios.
Y su glorificación es la garantía de la esperanza que tienen
en su nuevo futuro.
El capítulo final de la historia aún se está escribiendo de
acuerdo a los propósitos de Dios. Los creyentes
debemos confiar en Él y vivir obedientes a Él hasta el
final. Nosotros podemos vivir con una fe y una
esperanza, mientras que aquellos que lo rechacen,
corren un grave riesgo al o actuar de acuerdo con la
redención que Él les ha ofrecido.
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