El ser humano es un ser llamado.
Llegamos a ser nosotros mismos
gracias a la llamada, la mirada, la palabra de otro.
Dios nos llama a un estilo de vida que se convierta en signo del Reino.
Es el reino de Dios el que ha de mover la voluntad
y el proyecto del discípulo.
Entonces, la privación se convierte en libertad.
José Arregi
Texto: Lucas 9, 51-62 // 13 Tiempo Ordinario C // 30 junio 2013.
Comentarios y presentación : Asun Gutiérrez Cabriada.
Música: Albinoni. Concierto para violín. Adagio.
Segunda lectura
El viaje de Jesús hacia Jerusalén ocupa en Lucas
un espacio mucho mayor que en Marcos y en Mateo
(Lc 9, 51-19,28), lo que demuestra la gran importancia
que el evangelista concede a esta etapa.
Su intención no es describir los pormenores de una
ruta geográfica, sino profundizar en el significado
que este viaje tiene en el itinerario personal de Jesús.
Cuando llegó el tiempo de su partida de este mundo,
Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén.
Camino a Jerusalén
Decisión, esfuerzo, mirada adelante. Así es la vida, con sus encrucijadas y sus
momentos de elección y decisión, con el ánimo necesario y la convicción de la meta,
con el empuje y la motivación de la búsqueda.
La decisión, el camino de Jesús, son referencia para nuestras decisiones, para
nuestro camino y para nuestro caminar.
En nuestra "subida a Jerusalén” puede haber riesgos, dificultades, cansancios...,
pero sabemos que es el camino que conduce a la vida en plenitud.
Entonces envió por delante a unos mensajeros, que fueron a una aldea de Samaria
para prepararle alojamiento, pero no quisieron recibirlo, porque se dirigía a
Jerusalén
Al ver esto, los discípulos Santiago y Juan dijeron:
–Señor, ¿quieres que mandemos que baje fuego del cielo y los consuma?
Pero Jesús, volviéndose hacia ellos, los reprendió severamente.
Y se marcharon a otra aldea.
Samaria
Los samaritanos y los discípulos se sitúan en el terreno de la violencia, del fanatismo
y de la venganza. Jesús en el diálogo, la tolerancia y el perdón.
La actitud de Jesús deja bien claro que la intolerancia y el fanatismo no son
actitudes con las que se construye el reino.
¿Reacciono como “hij@ del trueno” cuando algo me sale mal, cuando no me aceptan,
me contradicen o me rechazan? o ¿Procuro tender al diálogo, al respeto, a la
amabilidad..?
Mientras iban de camino, uno le dijo:
–Te seguiré adondequiera que vayas.
Jesús le contestó:
–Las zorras tienen madrigueras y los pájaros del cielo nidos
pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.
Jesús establece la escala de valores para vivir más libre y más feliz.
Invita a dejar lo secundario para conseguir lo fundamental.
Caminar con Él requiere una existencia adulta,
privada de privilegios, protecciones y seguridades.
Jesús es el gran privilegio, la verdadera protección
y la única y auténtica seguridad.
A otro le dijo:
–Sígueme.
Nos vamos haciendo [email protected] en la medida
que nos atrevemos a seguir a Jesús,
siendo testigos y portavoces del Reino.
Jesús es nuestro Camino y nuestra Meta.
“Seguir a Jesús hoy quiere decir
reproducir en nuestras vidas, hoy,
el evangelio de Jesús” (José Luis Cortés).
Él replicó:
–Señor, déjame ir antes a enterrar a mi padre.
Jesús le respondió:
–Deja que los muertos entierren a sus muertos;
tú ve a anunciar el reino de Dios.
La radicalidad evangélica no tiene nada que ver con la observancia de la ley,
de la costumbre y de la tradición.
Supone una ruptura con la religión del deber.
Preferir la ley y el deber, por muy religioso que sea, a seguir a Jesús
es continuar acompañando a los muertos, morir.
Para vivir hay que seguir otro camino, el que Jesús propone:
ir a anunciar el Reino de Dios.
Otro le dijo:
–Te seguiré, Señor, pero déjame despedirme primero de mi familia.
Jesús le contestó:
–El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no es apto
para el reino de Dios.
Quien mira hacia atrás,
hacia el trabajo ya hecho,
y no hacia delante,
a lo que queda por hacer,
no va rect@ hacia la meta.
Quien sigue anclado en el pasado,
quien adopta actitudes involucionistas
y se cree con derecho de imponerlas
a [email protected] demás, criticando, juzgando ,
censurando, excomulgando...
es contrario a la actitud,
al mensaje, a la recomendación
y al Espíritu de Jesús.
¡Dios mío, tómame de la mano!
Te seguiré de manera resuelta,
sin mucha resistencia.
No me sustraeré a ninguna de las tormentas
que caigan sobre mí en la vida.
Soportaré el choque con lo mejor
de mis fuerzas.
Pero dame de vez en cuando
un breve instante de paz.
No me creeré, en mi inocencia, que la paz
que descenderá sobre mí es eterna.
Aceptaré la inquietud y el combate
que vendrán después.
Me gusta mantenerme en el calor y la
seguridad, pero no me rebelaré cuando haya
que afrontar el frío, con tal que tú me lleves
de la mano.
Yo te seguiré por todas partes e intentaré
no tener miedo.
Esté donde esté, intentaré irradiar un poco
de amor, del verdadero amor al prójimo que
hay en mí. AMÉN
Etty Hellisum.
Diario durante la persecución nazi
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