-“ Ve a lavarte a la piscina de Siloé”
-(que significa Enviado)-.
Él fue, se lavó y volvió con vista.
Los vecinos y los que solían verlo antes, pues era mendigo, decían:
“¿No es éste el que se sentaba para mendigar?”
Pero él decía: “Soy yo”.
Jn 9, 1-11
Es difícil ver con claridad el camino cuando se
alborota el polvo de la tierra en torno a nosotros.
La ventolera de cada día nos ciega.
Y andamos bastante ciegos con relación a las cuestiones
que más deberían importarnos.
El evangelio nos escenifica:
 La necesidad de la fe y del bautismo,
 La misericordia del Señor y nuestra ceguera,
 Las dificultades que acompañan a la decisión
de creer en el que nos ha dado unos ojos nuevos.
Como al ciego de nacimiento,
también nosotros necesitamos que Jesús nos envié
a lavar nuestros ojos en la fuente de
“El Enviado”.
“ Ve, a lavarte
a la piscina de Siloé ”
Es preciso recordar el lavatorio original
de nuestro bautismo y recobrar
el frescor que brotaba de las aguas
que nos dieron nueva vida.
“ Ve, a lavarte
a la piscina de Siloé”
¿Cómo olvidar que sólo en el contacto
con Jesús puede aclararse nuestra mirada para
descubrir su misterio y nuestra dignidad?
Señor Jesús, que has abierto nuestros ojos a tu luz,
ayúdanos a aceptarte como profeta de Dios,
a superar las tentaciones que nos acechan.
Ayúdanos a creer en ti con sinceridad y a dar testimonio
de ti con valentía. Amén.
José Román Flecha Andrés
DIOS CON NOSOTROS–Salamanca
Presentación: Antonia Castro Panero
Música: Canto gregoriano
Descargar

Diapositiva 1