Todos los difuntos
Es una buena cosa
ofrecer sufragios por los
difuntos. Todavía es
mejor amarnos y
ayudarnos mientras
estamos vivos. Algunas
personas
son valoradas una vez
que han muerto: “qué
bueno era”.
Las misas,
todas las
misas, se
celebran por
los vivos y
por los
difuntos, las
encarguemo
s o no.
En la misa
celebramos la
muerte y
resurrección del
Señor.
Los apóstoles
comenzaron a
creer en la
resurrección
celebrando la
eucaristía.
La comunión es la más honda unión con
Dios y con los nuestros (también con los
difuntos).
En el mismo Dios
en el que viven
nos encontramos
ellos y nosotros
El pésame es la
solidaridad con el
dolor ajeno.
Si lo damos más de
una vez ya no es
solidaridad sino
imprudencia que
puede agobiar a la
familia.
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