Segunda parte
Segunda semana
Lunes
de
la
segunda semana:
Ayer domingo…
Lunes
de
la
«En aquel tiempo, Jesús tomo consigo a Pedro, a
Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a
una montaña alta.
Se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía
como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como
la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías
conversando con él. Pedro, entonces tomó la
palabra y dijo a Jesús:
–Señor, ¡qué hermoso es estar aquí! Si quieres, haré tres
chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para
Elías.
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los
cubrió con su sombra, y una voz desde la nube
decía:
–Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle.
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de
espanto. Jesús se acercó y tocándolos les dijo:
–Levantaos, no temáis.
Al alzar los ojos no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:
–No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del
Hombre resucite de entre los muertos». Mc 9,1-9
segunda semana:
Ayer domingo…
Lunes
de
la
segunda semana:
Ayer domingo…
• La comunidad no puede “reducir” la fe al “entusiasmo”
post-pascual. Es la tentación que se expresa en la montaña
iluminada cuando Pedro quiere construir las chozas muy
lejos de la llanura.
• La brillantez de los vestidos quiere resaltar la fascinación
que ejerce sobre los seres humanos ese tipo de experiencia
religiosa “desligada” del sufrimiento y del dolor humano
que acontece diariamente en la llanura.
• Ascenso y descenso se necesitan mutuamente. Ascenso
para celebrar y gozar los avances de la fe. Descenso para
afirmar la fe en medio de la conflictividad y la
contradicción.
Lunes
de
la
segunda semana:
Ayer domingo…
• El monte para resaltar la utopía comunitaria. El valle para
construirla en la cotidianidad y la adversidad. Los “seis
días” de trabajo y fatiga necesitan del “séptimo” de
descanso y adoración si queremos plenitud y dignidad
humana.
• ¿Necesito un alto en el camino -como el que proporcionó
Jesús a sus tres discípulos en el monte Tabor- para verle
transfigurado y transfigurar así también mi vida?
• Vamos por la vida caminando con gozo hacia el encuentro
glorioso con Cristo resucitado; ¿estoy dispuesto a asumir
que a ese triunfo final sólo se llega pasando por la cruz, por
el servicio, por la vida entregada por y a los hermanos?, ¿o
prefiero quedarme en el Tabor (hacer tres tiendas) sin
continuar hasta el Calvario?
Martes
de
la
segunda semana:
Bienaventurados
Martes
de
la
• Analiza la imagen:
– Pon nombre a cada uno
de los personajes.
– ¿Por qué se muestran
admirados? ¿Es tan
sorprendente el gesto?
• Sitúa la imagen en el
contexto actual, ¿a
quién representaría
cada uno de los
personajes?
segunda semana:
Bienaventurados
Martes de la segunda semana:
Bienaventuranzas
cuaresmales
A Jesús le estaba trayendo de cabeza tanta polémica. Si primero
fueron sus discípulos los que pusieron cara de espanto cuando les
dijo que el auténtico ayuno es el que surge del corazón, y que no
tiene nada que ver con el estómago ni, mucho menos, con la
báscula... ahora sus detractores que, seguramente, le habrían visto
en más de una ocasión “de tapas” en compañía de su gente,
estaban como locos intentando, nunca mejor dicho, “hincarle el
diente.”
Así que el Maestro, al que le encantaba la mesa (junto a sus
amigos, ¡y qué amigos!) y sobre todo la sobremesa, no tuvo más
remedio que reunir a unos y a otros, a ver si de una vez por todas
(toquemos madera, o mejor, toquémonos el corazón) zanjaba el
tema.
De esta manera Jesús les dijo, Jesús nos sigue diciendo hoy:
Martes de la segunda semana:
Bienaventuranzas cuaresmales
• Dichosos los pobres “de cartera y de espíritu,” los que, a pesar de que
llegar a fin de mes os cueste sudor, lágrimas y demasiadas horas extras,
ayunáis de vuestro ego y compartís con los demás lo poco (cartera) o lo
mucho (corazón) que tenéis.
• Dichosos los que tenéis hambre de justicia, de paz, de fraternidad, y sois
capaces de ayunar y poner a dieta a vuestros corazones del menú tan
típico de las sociedades desarrolladas: “indiferencia rebozada con
conformismo,” todo ello regado con “un buen vino de apatía.”
• Dichosos los que ahora lloráis a las puertas de un mundo que os da con
ellas una y otra vez en las narices, y sin embargo sois capaces de ayunar de
las quejas, de la venganza y, sobre todo y lo más importante, de arrojar la
toalla y daros media vuelta.
• Dichosos seréis cuando vuestros mismos hermanos os obliguen, un día sí y
otro también, a ayunar de un trabajo digno, de una tierra habitable, de
una mano amiga, y lo soportéis y lo llevéis adelante en mi nombre...
•
Martes de la segunda semana:
Bienaventuranzas
cuaresmales
Pero, ay de vosotros, los ricos, que empacháis vuestras conciencias
con el único ingrediente que nunca falta en vuestras mesas: la
indiferencia.
• Ay de los que hacéis la digestión tumbándoos a la bartola haciendo
zapping con vuestro corazón, para no ver ni sentir a vuestros
hermanos más pobres, más necesitados...
• Ay de los que llenáis todos los días el carrito de la compra con
silencios cómplices, sonrisas crueles, conciencias adormecidas...
• Y ay, cuando vuestra gente brinde por vosotros y os invite a sus
suculentas mesas, no sin antes desplegaros “la alfombra de los
hombres de bien” para que no os extraviéis, no sea que acabéis en
“alguna tasca” donde nadie os reconozca y... ¡menudo plan! no os
dejen ocupar la mesa presidencial...
Martes de la segunda semana:
Bienaventuranzas cuaresmales
Así que de vosotros depende, amigos. El menú está
servido.
Si al finalizar esta Cuaresma llegáis con el corazón
pesaroso, no acudáis a ningún dietista; la causa no es
otra que una excesiva ingesta de calorías con un alto
contenido en insolidaridad, indiferencia e intolerancia.
Si, por el contrario, os presentáis con un corazón 10
en solidaridad, en amor y en compromiso, alegraos y
disfrutad del Menú Pascual: Cristo resucitará en cada
uno de vuestros corazones y saciará, y con creces,
vuestra hambre de felicidad.
José María Escudero
Miércoles de la segunda semana:
Déjate llevar
Miércoles de la segunda semana:
Déjate llevar
• Analiza la imagen
• ¿Has jugado alguna vezc
con una cometa? ¿Qué
sensación tuviste?
• Imagina que tu corazón
es, como en la imagen,
una cometa. ¿Hacia
dónde volarías?
¿Pondrías algún
obstáculo?
Miércoles de la segunda semana:
Déjate llevar
¡Qué fácil pronunciar la palabra amor!
¡Qué difícil amar en detalles!
¡Qué fácil desgranar mil versos elegantes
y románticos de emoción!
¡Qué difícil decir: te quiero,
y que resulte ser verdad!
¡Qué fácil hacer mis apetencias
y vivir con mis caprichos!
¡Qué difícil esforzarme cada día
en hacer algo por alguien que lo necesita!
¡Qué fácil engendrar hijos para la vida!
¡Qué difícil cuidarse de ellos
y darles una educación para que sean!
Miércoles de la segunda semana:
Déjate llevar
¡Qué fácil volver la cabeza
y fingir que no ví nada!
¡Qué difícil tragarse las lágrimas de rabia
viendo lo que pasa!
Ama, hermano, ama.
Sumérgete en la locura de perdonar.
Al fin y al cabo es de locos ser feliz.
Ama, si quieres ser feliz.
Desarma tu vida de prejuicios inútiles.
Amar duele las entrañas.
Tu historia forma parte de una gran historia.
Eres un capítulo más.
Tú eres protagonista en esta página.
Pero tu página solo será publicada
si está escrita en el lenguaje del Amor.
Y el título del gran libro
que nos sobrevive se dice:
"Dios me ama: escribo con amor."
Jueves
de
la segunda semana:
¿El mundo al revés?
Jueves
de
la segunda semana:
¿El mundo al revés?
• ¿Por qué “¿el mundo al
revés?”?
• ¿Qué te sugiere la
imagen?
• ¿Dios sirve para todo? En
la imagen parece que sí,
¿por qué?
• ¿A qué pasaje del
evangelio quiere
representar esta imagen?
Jueves de la segunda semana:
¿El mundo al revés?
• ¿En qué creo? A veces no lo sé. Es fácil creer en la riqueza
(pues, efectivamente, abre muchas puertas), en la belleza
(tantas otras), en el éxito, la inteligencia, el aplauso, la
oratoria brillante, las propias fuerzas, el trabajo bien hecho,
la eficacia, la utilidad, el placer, el talento o la genialidad…
Pero no basta.
• Creer en el evangelio es darle la vuelta a las categorías
habituales. Creer en la debilidad que se hace fuerte, en la
derrota que no tiene la última palabra, en el amor que va
más allá de la eficacia y la utilidad, en la palabra que, sin
adornos, habla verdad. Es creer en un Dios crucificable. Y
en una humanidad amable. Y eso no es fácil.
Jueves de la segunda semana:
Fragmentos de vida evangélica
Creer de corazón y de palabra.
Creer con la cabeza y con las manos.
Negar que el dolor tenga la última palabra.
Arriesgarme a pensar
que no estamos definitivamente solos.
Saltar al vacío
en vida, de por vida,
y afrontar cada jornada
como si Tú estuvieras.
Avanzar a través de la duda.
Atesorar, sin mérito ni garantía,
alguna certidumbre frágil.
Sonreír en la hora sombría
con la risa más lúcida que imaginarme pueda.
Porque el Amor habla a su modo,
bendiciendo a los malditos,
acariciando intocables
y desclavando de las cruces
a los bienaventurados
José María R. Olaizola
Viernes
de la segunda semana:
La oración nos hace fuertes
Viernes de la segunda semana:
La oración nos hace fuertes
• Analiza la imagen
• ¿Qué te sugiere a primera
vista?
• Más allá de una situación
cómica, la imagen tiene
su profundidad. ¿Qué
cosas nos embisten?
¿Qué es lo que nos da
miedo o nos quita la paz?
• ¿Por qué en la oración
está la seguridad?
Viernes de la segunda semana:
La oración nos hace fuertes
•
•
•
Con frecuencia nos decimos a nosotros mismos: “tengo que rezar, porque lo
necesito, porque necesito perdonar a tal persona”, “tengo que rezar pero no sé
hacerlo, pero no tengo tiempo, pero la oración me aburre y me desanimo”…
Y pasan las horas, se amontonan los días y las semanas se alargan, y arrastramos
ese deseo incesante, esta necesidad que nos apremia, esta profunda insatisfacción
que periódicamente nos atormenta, cuando, más allá de los avatares de la vida,
una playa en calma nos ofrece un momento de paz, de perdón, o por el contrario,
los fracasos y contratiempos nos arrojan al borde de la carretera y nos ponemos a
gritar: “¡socorro!”
Buscamos a Dios y querríamos encontrarle para pedirle ayuda, perdón, pero
nuestra oración no es como es debido y los resultados no nos satisfacen. ¿Sabéis
por qué nuestros esfuerzos frecuentemente no son más que balbuceos que
fracasan, “perdones” que se quedan en palabras, oraciones demasiado pobres que
no consiguen alcanzar a un Dios que aparece demasiado lejano a nuestros ojos?
Porque todos los medios y esfuerzos que hagamos no suponen nada si no creemos
previamente que es Dios quien “nos busca” desde siempre, antes de que nosotros
le busquemos; que es Él quien nos reza antes de que nosotros le recemos, que es
Él quien nos perdona antes de perdonar.
Viernes de la segunda semana:
La oración nos hace fuertes
• Frases agustinianas para pensar:
• Sólo el hombre interior percibe la voz exterior
y la descifra en su yo profundo
• El hombre libre y orante que juzgas las cosas,
percibe en ellas la huella de Dios.
Tercera semana
Lunes
de
la
tercera semana:
Ayer domingo…
Lunes
de
la
En aquel tiempo se acercaba la Pascua de los judíos y
Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de
bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo
un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y
a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a
los que vendían palomas les dijo: - Quitad esto de aquí: no
convirtáis en un mercado la casa de mi Padre. Sus discípulos se
acordaron de lo que está escrito: «el celo de tu casa me devora» .
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: -¿Qué
signos nos muestras para obrar así? Jesús contestó: -Destruid este
templo, y en tres días lo levantaré.
Los judíos replicaron: -Cuarenta y seis años ha costado
construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días? Pero él
hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los
muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron
fe a la Escritura y a la Palabra que había dicho Jesús.
Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua,
muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero
Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no
necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía
lo que hay dentro de cada hombre. (Jn 2, 13-25)
tercera semana:
Ayer domingo…
Lunes
de
la
tercera semana:
Ayer domingo…
• Estamos ante un gesto simbólico de Jesús. Pretende
purificar el culto. En este evangelio de Juan hay que hablar
de “sustitución” más que de “purificación” del templo.
Desautoriza la manera de funcionar aquella fe, de los ritos
con que se expresaba.
• Se presenta así como profeta mesiánico dispuesto a
purificar las relaciones con Dios. “El celo de tu casa me
devora” (Sal 69,10). “La casa de mi Padre”, luego Jesús es el
Hijo.
• El templo era el signo visible de la presencia de Dios entre
los suyos; Cristo, por su vida entregada, es signo o templo
de Dios. Esta es la interpretación del evangelista Juan. Jesús
inaugura un tiempo radicalmente nuevo. Dios estará ya con
los hombres en Cristo Jesús, el nuevo templo.
Lunes
de
la
tercera semana:
Ayer domingo…
• Es el tiempo de la relación con Dios, de revisar nuestra
religiosidad y la de nuestras comunidades.
• Tiempo de preguntas: ¿Cómo es nuestro culto? ¿Lo
pervertimos mezclándolo con el mercantilismo, el
poder, la autoridad? ¿Es sincero, en “espíritu y
verdad”? ¿Cómo tratamos a los templos vivos, los
cuerpos doloridos de otras personas? ¿Cómo tratas el
templo de tu cuerpo?
• ¿Sientes celo de la casa de Dios? ¿Qué defiendes con
celo?
Lunes
de
la
tercera semana:
Ayer domingo…
Yo creo que estás aquí
y en todos los hombres buenos
que viven en el amor,
yo creo en ti, Padre nuestro.
Yo creo en ti, Padre nuestro.
Continuará…
Imágenes: Fano
Textos: Roberto Sayalero Sanz
Colegio San Agustín, Valladolid
www.colegiosanagustin.net
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Segunda parte - Agustinos Recoletos