Joaquín Paredes
[email protected], Universidad Autónoma de Madrid, España
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Joaquín Paredes, Doctor en Pedagogía.
Profesor Titular de Universidad. Profesor de TIC
Aplicadas a la Educación.
Ha colaborado con varias universidades
españolas en el desarrollo de cursos de
capacitación y perfeccionamiento en TIC de
docentes de Educación Infantil, Primaria y
Secundaria, y profesores universitarios.
Ha colaborado con diversas universidades
latinoamericanas en el papel del docente
contemporáneo, blended learning y procesos de
utilización de las TIC en la Educación en
Valores y Educación Ambiental.
Es Directivo de la sociedad Rute
(http://www.rute.edu.es).
Investiga sobre alfabetización digital, usos de
las TIC en Primaria y Secundaria, Teleformación
en formación ocupacional y continua, y
contribución de las TIC al proceso de
convergencia metodológica. Ha realizado
investigaciones sobre política educativa,
organización escolar y educación multicultural.
Sus últimos libros son Didáctica General (2008,
McGrawHill) y La innovación educativa (en
prensa, Síntesis).
Alguna aportación (que considere importante)
de su conocimiento sobre Educación
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Uno de los peligros de la enseñanza
es que los docentes tengan la
certidumbre de estar haciéndolo bien.
Porque entonces nunca se vuelven a
plantear si lo podrían hacer de otra
forma. Algo parecido pasa con el uso
de recursos y materiales didácticos.
En los centros educativos su cultura
de gerenciamiento de materiales es un
poderoso articulador de certezas
profesionales en Educación Primaria.
Sólo cuando los docentes se plantean
hacerlo de otra forma, rompiendo con
algunos aspectos que Bernstein llama
reglas, jerarquía y ritmos, aparecen
materiales diversos en las aulas y una
participación activa de sus estudiantes
en la construcción de las clases.
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En Educación Secundaria ni siquiera
se plantean los problemas de
gerencialidad de materiales. Quizá
porque no hay un proyecto común.
Algunos docentes emprenden por su
cuenta usos de recursos que
diversifican lo común, y que acaban
generando prácticas innovadoras.
Pensar en la tolerancia, afrontar
conflictos con su propia práctica, sus
estudiantes y compañeros, la
institucionalización de proyectos
interdisciplinares, les abren a nuevos
horizontes en los problemas que
atienden sus centros.
Los materiales se revelan como una
vía para la transformación de las
prácticas educativas, no ya por la
carga o bondades de los primeros,
sino por los procesos de diálogo que
abren las propias prácticas.
¿Qué son las comunidades de
práctica universidad-escuela?
• A mi juicio son espacios físicos y virtuales que permiten analizar
problemas educativos que merece la pena estudiar por personas
que sinceramente quieren solucionarlos. Lo accidental es que
quienes participan sean “prácticos” en la escuela (los docentes) y
“los de la universidad” (investigadores). Lo fundamental es que
pueden equivocarse juntos, reunir saberes y herramientas y
aprender de otros. Me gustó el libro de Lieberman y Miller sobre la
indagación.
• Alguien ha dicho que la idea de comunidad de práctica y escuela
pública son incompatibles. Quizá por los fundamentos y sentido de
la escuela pública. Es verdad que hay literatura desde 1985 que
habla más bien de “comunidades de aprendizaje”. Sin embargo,
creo que cualquier sinergia de iniciativas debe ser siempre
bienvenida, y la imagen de comunidad es muy poderosa.
¿Cuáles son las principales
aportaciones de las TIC en estas
comunidades?
• Permiten la comunicación interpersonal (encuentros
para discutir, relacionarse, intercambiar información) y
de distribución de información, pero también deber servir
para disentir, afrontar conflictos y organizarse.
• El conflicto tiene mala prensa en educación, pero es la
base para ampliar horizontes. Por eso, las TIC son un
acelerante de fases y procesos que deben funcionar de
forma presencial en algún momento, porque si no es así
no hay conflictos ni crecimiento ni solución de
problemas, sólo se trata de una comunidad de intereses.
¿Cómo debería ser la formación en
TIC de los docentes hoy en día?
• La inicial utilizando la indagación, la
autobiografía, el crecimiento personal, por
proyectos, como funciona la metodología de los
centros educativos donde van a trabajar los
futuros docentes. Y por supuesto, utilizando TIC
a troche y moche, aprendiendo un montón de
posibilidades y usos de las mismas.
• La permanente debería estar ligada al desarrollo
profesional y, nuevamente, a la indagación. Los
cursillos sobre una TIC deberían dar paso a
talleres dentro de proyectos sobre temáticas de
calado en el centro educativo.