La
resurrección
de Jesús.
La
resurrección
de Jesús
plantea
varios
problemas de
comprensión:
Para poder conciliar
los relatos
evangélicos se ha
inventado una
categoría no
existente antes de
Jesús ni después de
Él, el cuerpo
glorioso, cuyas
características son
una combinación de
lo humano y lo
divino:
atraviesa los
muros del
cenáculo
(¿como la
transportación
interespacial
del viaje a las
estrellas?);
tiene corporeidad humana (Tomás mete
las manos en sus llagas);
pero ya no es sujeto de dolor (a cualquier
llagado le duele que le introduzcan la
mano en la llaga);
a voluntad puede
tomar diversa
apariencia
(Magdalena lo imagina
cuidador del campo
donde estaba el
sepulcro, y claro que
ella lo conocía muy
bien... los discípulos
de Emaús le conocían
muy bien, sin embargo
caminó con ellos sin
que lo identificaran);
levita:
sube y
baja en el
espacio,
sin ayuda
También hay lagunas difíciles de
explicar en el hecho:
Todos los milagros de la vida pública de
Jesús fueron realizados a la vista de
muchos, de manera que vieran el antes,
el momento del milagro y el después, y
de esa manera quedara la conciencia
clara del suceso extraordinario (el
paralítico es reconocido y visto como tal
por una muchedumbre; en público le
dice que se levante; todos ven que se
levanta y camina por sí mismo...);
sin embargo, en la resurrección de Jesús,
que es el milagro por excelencia, se rompe
la continuidad de la presencia testimonial:
hay testigos que lo sepultan, luego pasa
algo que nadie ve, y de pronto se
encuentran con el sepulcro vacío y empieza
a aparecerse Jesús con un cuerpo que es
humano pero no lo es...
en todos los milagros de su vida
pública, hay una reacción inmediata
de reconocimiento de Jesús y su
poder, mientras que en la
resurrección hay una primera
reacción de no darse cuenta del
hecho y sólo lo reconocen después
de una acción especial de Jesús:
“¿mujer por qué lloras?”…, “al
partir el pan lo reconocieron”…,
“¿por qué se desconciertan?”...
“miren mis manos y mis pies: soy
yo...”
en realidad, los evangelios no hablan del
hecho de la resurrección en cuanto tal;
lo que hacen es hablar del Jesús
muerto sirviéndose de unas
vivencias de fe y descubren la
mano del Señor vivo; para
expresar esto, los discípulos utilizaron
los conceptos de que disponían:
elevación, asunción del justo al cielo,
resurrección, etc.
Schillebeeckx; pág. 482.
La predicación popular
ha oscurecido la
relación existente entre
la cruz y la
resurrección:
la resurrección vista como
prueba de la divinidad de
Jesús, hace que se
relegue el significado
profundo de
transformación que Jesús
produce en cada cristiano
desde hace 2,000 años;
“la resurrección se había
convertido en un
acontecimiento del pasado
que rubricaba
jurídicamente la cruz de
Cristo: sólo quedaba la
cruz como norma
reguladora de la práctica”;
Duquoc; pág. 343.
Jesús apela a la madurez
en la fe.
Durante la vida pública
Jesús fue guiando como
niños, y luego como
adolescentes, a los
discípulos. Les presentó
prodigios al por mayor para
que físicamente les
penetrara el conocimiento
de lo trascendente;
Al llegar el momento de su pasión y
muerte los enfrenta al reto de
madurar en la fe, y reprueban: lo
abandonan, lo niegan, se
desesperan, se sienten
desilusionados y hasta engañados;
Tras su muerte empieza
la lección final y
definitiva: Él no estará
físicamente entre los
hombres durante el resto
de la historia humana,
por tanto es necesario
que ellos aprendan otra
forma de relacionarse con
Él que no incluye la
presencia directa.
Primero la manifestación de algo
extraordinario al momento de
morir, que hace que los presentes
digan: verdaderamente este era el
hijo de Dios; luego la paz que va
haciendo llegar a sus discípulos,
empezando por Magdalena; luego
el valor que de pronto
experimentan para enfrentarse
abiertamente al mundo, cuando
hace unos días habían demostrado
una extrema debilidad.
Ese es el proceso con que Jesús
completa su misión terrena: ha
logrado transformar en sujetos
decididos y plenamente
convencidos de su mensaje y su
misión a aquellos que escogió
como discípulos, y además les
da la fortaleza de espíritu para
convertirse en infatigables
continuadores de su obra.
Ha dado el vuelco a la historia
humana: convirtió en seres maduros
en la fe a los que eran unos niños que
necesitaban ver y tocar. Recordemos
que una definición de fe es : otra
forma de conocer (no como algunos
piensan, que la fe es cerrar los ojos al
conocimiento y aceptar como real lo
que no se puede alcanzar por la
razón; la diferencia entre fe y
credulidad es que LA FE SE APOYA EN
LA RAZÓN AL MÁXIMO). En muchos
aspectos, Pablo comprendió más
profundamente a Jesús..., y fué el
único apóstol que no conoció a
Jesús...
A partir de la muerte de
Jesús, los discípulos
comienzan a re-interpretar
todo lo que vivieron y
aprendieron al lado de
Jesús, y eso es lo que los
vivifica, es lo que los hace
madurar en la fe y los
transforma en continuadores
de su obra frente a cualquier
tipo de consecuencias.
Los relatos de apariciones son secundarios
y se pueden interpretar como momentos
especialmente intensos de insight
(semejantes a las experiencias místicas
posteriores de Teresa, Ignacio y otros).
Finalmente, el cristianismo no es un
“sistema religioso” sino una experiencia
vital con Jesús. [1]
[1] Schillebeeckx Edward; Jesús. La historia de un viviente; Edic.
Cristiandad; Madrid, 1983; pág. 372.
Lo que atestiguan los apóstoles
es, esencialmente, esto: “aquel
que murió crucificado, está ahora
vivo”. [1] Los relatos de las
apariciones son relatos de
comunicación [2] : Jesús sigue
interactuando con sus discípulos
hasta el fin de los tiempos (el
muerto, en cambio, queda
incomunicado con los mortales).
[1] Duquoc; pág.401.
[2] Duquoc; págs.401-402.
La resurrección no es una
información sobre un destino
particular (el de Jesús); significa,
en su misma realidad, que ha
quedado abolido el destino.
Duquoc; pág. 402.
¿Haz experimentado
pequeñas o grandes
resurrecciones en tu
vida, o crees que eso
sólo será después de la
muerte?
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