REFLEXIÓN
SOBRE EL NACIMIENTO
DE UNA PERSONA
MUY ESPECIAL
El nacimiento de Dios en medio de
los hombres y mujeres no es un
episodio frívolo.
Su nacimiento trae consigo unas
consecuencias para nuestras vidas
de creyentes.
Dios se hace presente en medio de
nosotros porque nos ama y nos
quiere salvar.
La madre Teresa
de Calcuta,
hablando de estas
consecuencias,
nos dice que:
Jesús, tú eres la Palabra que hay
que hablar.
Jesús, tú eres la Verdad que hay que
gritar.
Jesús, tú eres el camino que hay que
recorrer.
Jesús, es la Luz que debemos
encender.
Jesús, es la Vida que hay que vivir.
Jesús, tú eres el Amor a quien hay
que amar.
Jesús, tú eres la Paz que se ha de
llevar.
Jesús, tú eres el Hambriento que
hay que alimentar.
Jesús, tú eres el Abandonado al que
se debe amar.
Jesús, tú eres el Hijo de Dios, tú
eres todo mi amor..
Corremos el peligro de convertir la
Navidad en una ocasión de dar, pero
sobre todo, de recibir regalos.
Si en esta Navidad Dios no nace
en nuestras vidas …
nos habremos quedado en los
regalos materiales
y la verdadera Navidad seguirá
“secuestrada” por nuestra
superficialidad.
La alegría de la Navidad está en
experimentar que Dios nos ha
aceptado como somos. Él es nuestro
Salvador.
Esta experiencia
de Dios que se
hace uno de
nosotros no la
podemos guardar
para nosotros,
sino que tenemos que
comunicarla a todos los hombres y
mujeres de buena voluntad,
para que alumbre y dé sentido
a sus vidas.
Entonces, el niño que nace en Belén
será: “Luz para todo hombre que
viene a este mundo” ,
para los que creen y los que dudan,
para los que buscan y los que creen
no necesitarlo.
¿Nos atreveremos a celebrar
una Navidad diferente?
Agustinos Recoletos, Delicias, Chihuahua.
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Nacimiento de una persona especial