VELAD, PUES NO SABÉIS
CUANDO VENDRÁ EL DUEÑO DE
LA CASA"
“”
EXPOSICIÓN
Estad alerta; velad, porque ignoráis el
momento. Es como un hombre que marchó
de viaje y, al dejar su casa, puso todo en
manos de sus siervos, señalando a cada cual
su tarea, y encargó al portero que vigilase.
Estad en vela, porque no sabéis cuándo
viene el dueño de la casa, si por la tarde, si a
medianoche, al canto del gallo o de
madrugada; no sea que llegue de repente y
os encuentre dormidos. Lo que os digo a
vosotros, se lo digo a todos: ¡Estad en vela!».
Marcos 13, 33-37
Esta semana comienza el Adviento. Puede que nos suene la palabra
un poco rara, pero el Adviento es un tiempo que dura cuatro
semanas y que nos sirve para prepararnos para la llegada de Jesús,
que llega vulnerable como un niño pequeño.
¿Y cómo esperamos? ¿Cómo esperamos una cosa que deseamos
muchos? Cuando eso nos sucede en la vida esperamos con
nerviosismo, con impaciencia. Pero todo eso nos sucede porque
somos conscientes de que vamos a ser felices.
Pues de esa manera nos preparamos y esperamos a que llegué
Jesús. Con esperanza y con alegría. Jesús prometió que siempre va a
estar con nosotros, y siempre que comienza el Adviento somos más
conscientes de que Jesús está siempre con nosotros.
Comienzan ahora cuatro semanas muy importantes. Tenemos que
vivir cada una de las cuatro semanas como se merece. En esta
semana el Evangelio nos dice que no nos podemos dormir, que
debemos estar en vela. Y los cristianos estamos en vela cuando
tratamos de hacer el bien a los demás, tratando de llevarles lo mejor
que tenemos, que no es otra cosa que Jesús, nuestro mayor
tesoro.
REFLEXIÓN
¿Tratamos de hacer siempre el bien a los demás?
“ Feliz el que ama a Dios.”
Santa Teresa
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Evangelio San Mateo 21, 28-32