Oigo tu lamento de que no sabes cómo hablar a Dios,
que no sabes qué decirle.
También a mí me sucedía lo mismo,
hasta que vinieron en mi ayuda los seres del mundo
y ellos comenzaron a hablar por mí.
La estrella, la rosa, las olas del mar, la luna silenciosa...
saben decir lo que yo callo.
El viento y las montañas, las hormigas, las violetas...
saben cantar lo que yo no sé.
¡Qué bien lo hacen!
Su música es armoniosa y clara.
Sus palabras son más elocuentes que las mías.
Cuando no sepas cómo expresar tu amor a Dios,
puedes hablar así:
Lago transparente, ¡canta tú lo que yo no sé decir!.
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Hablar a Dios