Tríada
octubre de 2007
especial de poesía erótica
Araujo/Celan/Corbalán/di Giorgio/
Drummond de Andrade/García Hernando/Guipponi/
Lihn/Li Po/Luy/Malusardi/MeleckVivanco/Perlongher/
Rimbaud/Ruvira/Silvestri/Torres Molina/
Tracey/Tsvietáieva/Vigna
Dios terrestre, plural como el verano,
trampa por donde llegan el espacio y el tiempo,
catedral de secretos sorprendidos,
tú, solo y todo, sexo.
Manuel del Cabral
Vicente Luy
Puntual como un proyectil de sorgo de alepo previene a las cacatúas.
Es tarde de domingo y el picnic termina en mateada.
Los cardos soportan más el viento que al frío y la parte que va de
tus manos a tu falda se sube las medias, me muestra las piernas.
Voy a amarte siempre, siempre.
Bajo la manta de felpa
evoco el sueño de ayer.
¿Qué, de quién fue la victoria?
¿Quién se dejó vencer?
Otra vez el recuerdo,
otra vez el dolor.
Lo que no tuvo nombre,
¿puede llamarse amor?
¿Quién fue cazador? ¿Quién presa?
¡Todo endiablado, al revés!
¿Qué oyó el gato siberiano
ronroneando a placer?
En aquel duelo obstinado,
¿qué mano daba el saque?
De los dos corazones,
¿cuál volaba a galope?
Con todo, ni sé qué fue,
qué quiero, o por qué me quejo.
Sigo sin saber: ¿vencí
o me vencieron?
Traducción: Lola Díaz / Versión de Severo Sarduy
Marina Tsvietáieva
Amiga/2
Carlos María Ruvira
Fellatio
mi leche está en su boca
y su lengua festeja el triunfo
su garganta tiene sed de eternidad
pero no existe algo que no corra
sin embargo dudo que la verdad y sus terrores
puedan hacerme temblar así
una noche cualquiera
es cierto que hundo su cabeza entre mis piernas
tanto que mis dedos acarician su pelo, lo deshilan
como su hambre ha deshilado gota a gota mi futuro
la sangre se repliega
me arrastra a placeres menos dulces
escucho los tambores de la fiesta del corazón
y mis manos empujan aún más la boca de ella
que sabe, toma donde ya no hay
Carlos Drummond de Andrade
Destrucción
Los amantes se aman cruelmente
y amándose tanto no se ven,
Uno se besa en el otro, reflejado.
Dos amantes ¿qué son? Dos enemigos.
Amantes son chicos perdidos
por el regalo de amar: y no perciben
cuánto se pulverizan al enlazarse,
y cómo lo que era mundo se vuelve nada.
Nada, nadie. Amor, puro fantasma
que tenue los pasea, como una serpiente
se imprime en el recuerdo de su rumbo.
Y ellos quedan mordidos para siempre.
Dejaron de existir, pero lo existido
continúa doliendo eternamente.
Traducción: Omar Daniel Tricarico
Paul Celan
Espasmos, te quiero, salmos,
muy dentro de tu estrecho valle las paredes del sentir
se regocijan, pintada de semillas,
Eterna, eres deseterna,
eternizada, ineterna, tú,
eh,
hacia dentro de ti, hacia dentro de ti
canto la grieta del mástil de los huesos,
Rojorrojo, arpegiado muy detrás
del vello del pubis, en las cavernas,
fuera, alrededor
el infinito canon-de-ningún-sitio,
me tiras la corona
nueve veces entrelazada
de colmillos goteantes.
Traducción: Elsa María Fernández- Palacios / Jaime Siles
María Meleck Vivanco
Balanza de ceremonias
Todo ha quedado por decir Hablan las libertarias partículas
del sol desde la estrella oculta en una ostra Exploran la
memoria de la sal Su cuerpo ardido vigila en el jardín de los
muertos
Y así los oros poseídos en sueños, mancillan el fantasma de
la lluvia
Y ya estamos amando
Nada como este pan Esta melancolía Estas glicinas que incineran
los ángeles Esta balanza de ceremonias periféricas
Este hastío de la piel que desdobla las sábanas del mundo
Esta insegura carcajada que pervierte al amor Estas plegarias
que desvanecen los colores del prisma
Es el Dios que irrumpe en las pasiones frágiles Y entrega
sus monedas una a una
Macky Corbalán
Muerdo el aire en el que estuvo
tu boca, el vacío me devuelve
el aliento zumbón de los
muebles que miran, piadosos
el abrazo asfixiante
del rechazo, esta otra piel
que arde sin sol que la toque.
Javier Guipponi
Cobijo
Es un suave cobijo de la carne húmeda,
la lengua de un tiempo que pasa inadvertido,
la que los vecinos de abajo ignoran.
La que suavemente degusta la aureola
de mi sexo animado.
La que censa mi carne circuncisa.
Dama de mis doce infiernos
dame el tibio cobijo una vez más.
Sólo en tu boca puedo acabar.
Y acabaré mi vida,
acabaré,
entre tus brazos, en tu pecho
con mi arma
en tu almohada.
Arthur Rimbaud
Sueño para el invierno
En Invierno, iremos en un pequeño vagón rosa
con almohadones azules.
Estaremos bien. Un nido de besos locos reposa
en cada rincón blando.
Tú cerrarás los ojos, para no ver, por el cristal,
gesticular a las sombras de la noche,
esas monstruosidades hurañas, populacho
de demonios negros y lobos negros.
Luego sentirás tu mejilla arañada...
Un pequeño beso, como una araña enloquecida,
te correrá por el cuello...
Y tú me dirás: “¡Busca!” inclinando la cabeza,
_y nos dedicaremos a buscar a esa bestia
que viaja demasiado...
Traducción: Alberto Manzano
Marosa di Giorgio
Humo/5
Deja tu comarca entre las fieras y los lirios. Y ven a mí esta noche oh, mi amado,
monstruo de almíbar, novio de tulipán, asesino de hojas dulces. Así, aquella noche lo clamaba
yo, de portal en portal, junto a la pared pálida como un hueso, todo llena de un miedo irisado y
de un oscuro amor. Ya era la edad en que las abuelas habían retrocedido a moradas de subtierra
y sólo sus almas perduraban encadenadas a las lámparas estremeciendo mariposas verdes y
amarillas a la hora de los fuegos y los rezos. ¡Oh, mi amor!- lo clamaba yo, de puerta en puerta,
de muro en muro- perdí mis trenzas, estoy desnuda, se cayó el sándalo de los medallones, la luna
paró sobre las chimeneas su trineo de coral. Y no vienes, hombre, rosa, crimen, corazón. Voy a
quebrar las almendras, a comer alabastro amargo. Voy a matar los panales. Me has hecho
imaginar inútilmente tus médulas de sándalo, tu corazón de fuego. Ahora, reirán de mí las
muertas que se acuerdan de tu amor. Así mentía yo, abrazada a su melena de oro, a su terrible
miel. Él hablaba una lengua casi inteligible; pero, un rocío voraz, una lepra de flores, le
terminaba el rostro. Y dentro estaban el azúcar y las cruces y los espejos con olor a jacintos.
Nos acercamos a la mesa. Las abuelas renacieron en las lámparas. Le dije que iba a guardarlo,
que iba a besarlo, que iba a guardar su corazón entre las piñas y los licores y las medallas. Otra
vez jardín y sombras y columnas rotas y los cisnes serios como hombres. Empecé a matarlo.
Porque no digas mi amor a nadie –a entreabrirle los pétalos del pecho, a sacarle el corazón. Él se
apoyó en mi brazo, le latía con locura el almíbar de los dedos. Empezó a morir. Cerca del
bosque empezó a morir. Rompí a llorar. Voy a matar los panales; voy a quebrar las almendras, a
comer alabastro amargo. Su muerte siguió a lo largo del bosque. Quise recogerla en mi saya,
reunirla en mis brazos, abrazarla. Voy a tener hijos de almíbar y de pétalos y no podrán besarte,
oh, mi novio de miel, mi tulipán. Lloraba desesperadamente. Quería juntar los pétalos,
reconstruir la miel, sacarlo de la muerte, ganarlo para siempre, que no tuviera fin este poema.
María Malusardi
él dice no son agujeros
son precipicios
los que desprecian a la muerte no se encaman
él transita mi pubis escenifica el grabado de otto dix
la guerra fundió la historia
juntos decimos
el presente es borde lo demás
precipicio
Néstor Perlongher
Corto pero ligero
(Y no habría de ser: esa chupada, ese lambeteo: cebado el mate
junto al fogón de los arrieros, que arden de...
ese descanso de la tropa alzada, en grupas: no
habría de bajarme el chiripá, descendiendo a este
encuentro. Ahora susurra el viento en la ventana
que da al aljibe: hurras blande
no desacordonarme la manea
Y él no se lo encontrase, al regreso de un vado, en la catrera:
donde tremolo temblorosa?)
en el encame jabonoso, como un lagarto entre los lienzos
Una historia de sables, de pistolas
aparece con labios de obsidiana y perfume de ajenjo: huele a chipre
De trincheras con flores de sapo y de zarza parrilla
(Si no me hubieras dicho qué paso
Como hecha a dedo, a pecho
en esa noche de Cañuelas, la última
Echada en el camino de Tarija
- un bolero: si bien Por un gendarme ríspido, montés
aún te querría?)
Trasiego, belicosa?
Un general moviendo espadas en la sombra
Belfo y flande
Cacha y espuela, blonda y nácar
Congoja
Coro de férulas:
Si tuviera que ver este lenguaje
Un general que agita los pendorchos
con el terror de esos paisanos
y se entrega al de enfrente, saltando los tapiales
que al ver al General piensan en Hoffman
Si su respiración no moviera las borlas de la cama de Rosas, es más mujer que hombre, es más mujer para ser hombre
hombre de más para mujer: un general,
de Esmeralda
un artesano de la muerte
Chupa, lame esta hinchazón del español
Osvaldo Vigna
Hundirse en la carne
Como un corcel que palpa su propio desarrollo
Hundirse como una avispa en la miel
Quemarse para encender
Abrir un surco
Gotear gorriones
Y desfallecer
Al fin
Entre jadeos de un mar de fondo
Incrustado en el espejo jugoso del transcurrir
Acertando la sortija
Pero por detrás
Por donde el nombre mismo del sexo
se pierde
Entre calesitas aceleradas y calesiteros despreocupados
…
al final
la chica arma su conjunto sobre la cama
y el muchacho
perdido entre las partes blandas
desestaciona su mejor clima
y la empapa.
Li Po
Delante del vino
Vino de uva...Copa de oro...
Una doncella de Wu de quince años
llega sobre un airoso caballo.
Sus cejas están pintadas de negro,
y sus zapatos son de satén rojo.
Habla con una pronunciación extraña,
pero canta con una voz que acaricia.
En el espléndido festín,
se embriaga en los brazos de mi amigo.
Y, bajo el toldo color rosa,
éste no sabe qué hacer.
Traducción: Chen Guojian
Leonor García Hernando
caricia de tu mano breve
el placer, el desdén, el vínculo perverso que retiene a los
desdichados en la pecera del abrazo
breve
el clima de la fiesta se pierde como aguas de riego entre las
franjas del balcón.
La fiesta se apagaba
era el vientre de un insecto luminoso que se sostuvo un
instante en el aire que encierran las manos de un niño
breve Tangos del orfelinato.
Mario Torres Molina
estas formas de decir que nos conocemos
es lo que más da conmigo
y no sé por qué a pesar de todo
me quedo, en mi lado del amor
vacío a medias de verte
y es tu cuerpo madeja
que calla y desenvuelve
cuando entera abres las puertas
y no sé bien, si nos quedamos con alguien o si alguien queda
si es el persistir de teorías inexactas
que desconfío de tu sombra y de la mía
que estos tonos son menores intenciones
que aún no saltan
Leonor Silvestri
Maggie
Antes de encontrarte quiero
ver si encuentro algo que me estremezca
Como avena, dulce
Como miel, tibio
Como cuchillo, suave
Es tan difícil
domarte
arrastrarte
dominarte
Es tan difícil
adorarte
adornarte
quererte, mía
Es tan difícil
erguirte un templo
fundarte en culto, preciosa.
Tus zapatos ocultan un tesoro en su suela
por eso
los lamo
antes de que
me patees
me pises
me camines.
Finito todo y también estos brazos
que se me tienden en la semipenumbra
y un hilo -el de la voz- soplo que apenas brota
pero incisivamente de una fuente: la duda
El bello aparecer de este lucero
¿El del amanecer? ¿El de la tarde?
¿Abre el día o lo cierra?
Bajo la ducha una estrella se apaga
que, absurdamente, la comparte contigo
Las estrellas que viste nacer, a mediodía
estaban muertas desde hace cien años
sólo hiciste el amor con una luz
olfateaste «la ausente de todos los ramos».
Resuena un timbre en el Hotel Lucero
traga y escupe esta boca de sombra
para el caso es lo mismo: apariciones
y desapariciones instantáneas.
No sé en qué sentido hemos hablado de todo
¿Era la duda el tema que nos hizo vestirnos
justo en la hora convenida
salir de allí en distintas direcciones
y la que me detuvo
para ver, y fue inútil, si volvías la cara?
Enrique Lihn
Hotel Lucero
Martín Araujo
blanca luna
todos dicen: horma de queso
farol de la noche
dama lejana
astro caído de los pechos de una loba
alma de los iluminados
luz de esclavos, locos, amantes
maná de los solos
leche
luna mía
ahora contra las sábanas
única a través de la ventana
tú, noche
luna de semen
Mónica Tracey
Un amor
El contestador en cero
el teléfono mudo
el cuerpo muerto puesto a no desear
la metáfora se detiene:
uno a uno tus besos
tu lengua bebiendo de mi cuerpo
tu sexo:
esas dulces noches en que estuvimos cosidos
a la misma estrella.
Martín Araujo: Buenos Aires, 1978
www.martinaraujo.blogspot.com / [email protected]
Paul Celan: Rumania, 1920 - París, 1970
www.poeticas.com.ar/directorio/Poetas_miembros/Paul_Celan.html
Macky Corbalán: Neuquén, 1963
http://ar.geocities.com/triadapoesia/indexmacky.htm/ [email protected] /
Marosa di Giorgio: Uruguay, 1932 - 2004
www.epdlp.com/escritor.php?id=3227
Carlos Drummond de Andrade: Brasil, 1902 -1987
www.revista.agulha.nom.br/drumm.html
Leonor García Hernando: Tucumán, 1955 - Buenos Aires, 2001
http://www.elortiba.org/leonor.html
Javier Guipponi: Santa Fe, 1978
www.poetasalvolante.blogspot.com / [email protected]
Enrique Lihn: Chile, 1929 -1988
www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/index.asp?id_ut=enriquelihn(1929-1998)
Li Po: China, 701- 762
www.geocities.com/rhaph/lipo.html
Vicente Luy: Córdoba, 1961
http://tortiluchasencancun.blogspot.com/2006/05/vicente-luy-ataca-de-nuevo.html
Los
autores
María Malusardi: Buenos Aires, 1966
www.revistateina.com/teina/web/teina9/lit5imp.htm / [email protected]
María Meleck Vivanco: Córdoba, 1921
www.revista.agulha.nom.br/ag29vivanco.htm / [email protected]
Néstor Perlongher: Buenos Aires, 1949 - Brasil, 1992
www.literatura.org/Perlongher/Perlongher.html
Arthur Rimbaud: Francia, 1854 - 1891
www.epdlp.com/escritor.php?id=2211
Carlos María Ruvira: Buenos Aires, 1954 - “Contratiempos”, ediciones Filofalsía, 1989
Leonor Silvestri: Buenos Aires, 1976
www.todonuevobajoelsol.blogspot.com / [email protected]
Mario Torres Molina: Perú, 1979
www.naranjadas.blogspot.com/ [email protected]
Mónica Tracey: Buenos Aires, 1953
http://ar.geocities.com/triadapoesia/indextracey.htm / [email protected]
Marina Tsvietaiéva: Rusia, 1892 -1941
www.epdlp.com/escritor.php?id=2372
Osvaldo Vigna: Buenos Aires, 1959
www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2463-2006-10-13.html / [email protected]
Tríada
[email protected]
Edita: Viviana Abnur /Diseña: Juliana Rososzka
Haedo, octubre de 2007
Descargar

Diapositiva 1