Juan 10, 1-10 - Cuarto Pascua –AComentarios y presentación: M.Asun Gutiérrez.
Música: Mahler. Sinfonía nº 5. Adagieto.
A lo largo de los siglos
millones de personas han venerado el nombre de Jesús;
pero muy pocas le han comprendido,
y menor aún ha sido el número de las que han intentado
poner en práctica lo que Él quiso que se hiciera.
Albert Nolan
Para comprender bien el
texto (Jn 10, 1-10), es necesario
situarlo en su contexto.
Está unido y es consecuencia
del capítulo anterior
dedicado al ciego de
nacimiento. De trasfondo
tiene un conflicto y unas
acusaciones muy duras
de Jesús a los dirigentes
religiosos.
Los falsos pastores expulsan
al ciego de la sinagoga. Jesús,
por el contrario, se hace el
encontradizo y lo acoge.
(Jesús no excomulga a nadie).
El contexto no es nada idílico
sino que está lleno de tensión.
1Os
aseguro que quien no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino por
cualquier otra parte, es ladrón y salteador. 2El pastor de las ovejas entra por la
puerta. 3A éste le abre el guarda para que entre, y las ovejas escuchan su voz;
Jesús critica y denuncia a los dirigentes religiosos que no sirven a las personas
sino que se sirven de ellas para su propio provecho.
Es fundamental escuchar la voz de Jesús, seguirle e imitarle.
Saber distinguir su voz en medio de tantas voces, tantas palabras, tantos ruidos...
¿Necesito recuperar la capacidad de escucha? ¿Escucho mi voz interior?
¿Escucho a [email protected] demás?
Jesús satisface el deseo profundo de toda persona:
que haya alguien que la conozca de verdad, en quien poder confiar plenamente.
¿Me preocupo, como Jesús, de conocer y respetar a cada persona
y sus circunstancias... o las trato “gregariamente”?
No es suficiente escuchar su voz, es preciso reaccionar y seguirle.
Él va siempre delante. Seguirle es conocer su voz, ponerse, con Él y como Él,
al servicio de la humanidad, sabiendo que es posible un mundo más justo,
más humano, más digno y más feliz para [email protected]
Jesús no recluye a sus “ovejas”, las saca fuera de la institución, no necesitan redil.
él llama a las suyas por su nombre
y las saca fuera del redil.
4Cuando han salido todas las suyas, se pone delante de ellas y las ovejas
lo siguen, pues conocen su voz. 5En cambio, nunca siguen a un extraño,
sino que huyen de él, porque su voz les resulta desconocida.
6Jesús
les puso esta comparación, pero ellos no comprendieron su significado.
7Entonces Jesús se lo explicó:
-Os aseguro que yo soy la puerta por la que deben entrar las ovejas.
Jesús es puerta abierta a la acogida, a la ternura, a la gratuidad,
a la plenitud, a la vida. Puerta cerrada a toda opresión e injusticia.
Para entrar por esa Puerta hay que adaptarse a las medidas de Jesús,
vivir según su estilo.
Él nos dice que es Puerta, Camino, Verdad, Vida, Pan, Luz, Agua viva, Resurrección...
Si sabemos cómo es Jesús, su vida, su actuación, su recomendación,
sabemos cuál es nuestra única, magnífica e ilusionante tarea:
parecernos a Él y actuar como El.
8Todos
los que
vinieron antes
que yo, eran
ladrones
y salteadores.
Por eso, las
ovejas no les
hicieron caso.
Jesús condena la mala gestión de los dirigentes religiosos y comprende
el rechazo que provocan y que no se les haga caso.
“Ay de vosotros maestros de la ley, que os habéis apoderado de la llave
de la ciencia. No entráis vosotros, y a quienes querían entrar se lo habéis
impedido” (Lc 11,52).
9Yo
soy la puerta. Todo el que entre en el redil por esta puerta, estará a salvo, y
sus esfuerzos por buscar el sustento no serán en vano. 10El ladrón va al rebaño
únicamente para robar, matar y destruir. Yo he venido para dar vida a los
hombres y para que la tengan en plenitud.
Jesús es el único Pastor, [email protected] demás aprendemos de Él a trabajar para que todas las
personas tengan vida y la tengan en abundancia.
Lo nuestro es hacer presente a Jesús en el mundo, viviendo como Él vivió,
prosiguiendo la tarea de la construcción del Reino que Él comenzó.
Las personas tienen un olfato especial para apreciar la autenticidad y captar a “los
mercenarios”. Cuando alguien se olvida totalmente de sí mism@ por [email protected] demás,
demuestra que está tocando la Verdad. Convence. Como Jesús.
De mi confianza en Jesús
viene mi fe en su Dios.
De ninguna otra fuente.
José Enrique Ruiz de Galarreta
En la comunidad de Jesús no hay dirigentes y [email protected], pastores y ovejas.
El pasaje evangélico nos habla del Buen Pastor que es Jesús y del pueblo de Dios,
en el que [email protected] somos corresponsables.
Si malo es sentirse “pastor”, considerando a [email protected] demás miembros de la comunidad
“ovejas”, no es mejor sentirse “oveja”, considerando a otros miembros “pastores”.
Esas falsas y antievangélicas actitudes no ayudan a construir ni la comunidad ni el
Reino de Jesús.
“No os dejéis llamar Maestro. Ni llaméis a nadie padre vuestro. Ni os dejéis llamar
preceptores... Porque Uno sólo es vuestro Maestro, uno sólo es vuestro Padre, el
del cielo, y todos vosotros sois hermanos” (Mt 23,)
El señor es mi pastor, nada me falta.
En verdes praderas me apacienta,
me conduce hacia fuentes de descanso y repara mis fuerzas.
Conoce mis proyectos e ilusiones, me guía por caminos de justicia,
me enseña los tesoros de la vida y silba canciones de alegría,
por el amor de su nombre.
Cada día, con gracia renovada, pronuncia mi nombre con ternura
y me llama junto a él.
El Señor es mi pastor.
.../...
¡El Señor es el único líder que no avasalla!
Él hace honor a su nombre dando a nuestra vida dignidad y talla.
Nada temo a los profetas de calamidades, ni a la tiranía de los poderosos,
ni al susurro de los mediocres.
¡Porque Tú vas conmigo!
Has preparado un banquete de amor fraterno para celebrar mi caminar por el mundo
En él me revelas quiénes son tus preferidos
y cuáles han de ser mis sendas del futuro.
¡Gracias al Señor que me crea, sostiene y guía con su presencia cargada de Vida!
Ulibarri, Fl.
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Pascua 4 A - 11-5-14