Alabemos a Dios
siendo comunidad
Orar en
la mañana
Hagamos oración
con un Himno
Lasallista
Nadie puede
Nadie puede llamarse discípulo,
sino quien quiere ser servidor.
Nadie puede decir que él es luz,
sino quien, penetrado de amor,
en la faz misteriosa de su hermano
descubre al Señor.
Nadie puede brindar el consuelo,
sino aquel que conoce el dolor.
Nadie puede prestar testimonio,
sin vivir la Palabra de Dios.
Con la cuál, si se pierde a sí mismo,
gana al fin la alegría mejor.
Nadie puede entregar su ternura,
sin heridas en su corazón.
Nadie puede decir que perdona,
sin sentir en su vida el perdón
que lo lanza a entregarse en las manos
traspasadas de Cristo, el Señor.
Nadie puede pensar que es semilla,
si no ha sido un audaz sembrador.
El que sabe que nunca hay cosecha
sin un largo silencio interior;
el apóstol que sabe que el trigo
que se muere da fruto mayor.
Compartimos la Palabra...
Del libro de los Hechos de los Apóstoles
Todo el mundo estaba asombrado a causa de
los muchos milagros y señales hechos por medio de
los Apóstoles.
Los que habían creído estaban muy unidos y
compartían sus bienes entre sí; vendían sus
propiedades, todo lo que tenían, y repartían el dinero
según las necesidades de cada uno.
Todos los días se reunían en el templo, y
partían el pan en las casas y comían juntos con alegría
y sencillez de corazón.
Alababan a Dios y eran estimados por todos,
y cada día añadía el Señor a la Iglesia a los que iba
llamando a la salvación.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Padre Nuestro...
Oración Final
Señor Jesús, hoy venimos a
pedirte la paz, la prudencia, la fuerza.
Hoy queremos mirar el mundo con ojos
llenos de amor, ser pacientes, dulces,
comprensivos y prudentes. Ver por
encima de las apariencias, a tus hijos,
como Tú los vez; y así no ver más que el
bien en cada uno de ellos.
Cierra nuestros ojos a toda
calumnia, guarda nuestra lengua de toda
maldad, que sólo los pensamientos
caritativos permanezcan en nuestro
espíritu. Que todos los que se acerquen a
nosotros sientan tu presencia. Revístenos
de ti, Señor, para que a lo largo de cada
día podamos irradiarte. Amén.
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