Para que la Iglesia crezca de manera saludable
es necesario que los miembros sean
perfeccionados para desempañar su servicio.
Los primeros que deben ser perfeccionados son
quienes liderarán pequeñas comunidades en la
iglesia local. Esa debe ser la prioridad del pastor
en su ministerio.
Formar líderes. Esa es la necesidad constante de
la Iglesia. Los líderes cristianos asumen un papel
determinante para que la iglesia funcione como
un cuerpo “bien unido”. Cuando hablamos de
liderazgo cristiano no se trata de líderes
tradicionales enfocados en la administración de
liturgias y la realización de programas. Lo que se
pretende aquí es formar líderes cuya principal
tarea sea la de discipular personas.
El énfasis de dichos líderes tiene que ver con un
interés centrado en el pastoreo, en cuidar y
discipular. Significa amar lo suficiente como para
importarse por un pequeño grupo de personas y
ayudar a cuidarlas con su vida. Ayudar a amar a
Dios, a amar al prójimo y a cumplir la misión de
acuerdo con los dones espirituales.
La vida cristiana solo puede vivirse de manera
adecuada en comunidad. Lo que sucede es que
el modelo contemporáneo de iglesia no se basa
en pequeñas comunidades relacionales. El tipo
de compromiso básico que se espera es la
asistencia a los cultos.
De esta manera, los miembros están satisfechos
solamente con asistir a las reuniones generales,
sin demasiado compromiso espiritual. Frente a
esta situación, se forma un cuadro común en
muchas congregaciones: miembros apáticos,
estilo de vida secularizado y bajo compromiso
con el servicio cristiano.
Éxodo 18 – La situación
“Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés a
juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de
Moisés desde la mañana hasta la tarde. Viendo
el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el
pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el
pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el
pueblo está delante de ti desde la mañana hasta
la tarde?
"Y Moisés respondió a su suegro: Porque el
pueblo viene a mí para consultar a Dios.
Cuando tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo
entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas
de Dios y sus leyes”.
La evaluación
“Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está
bien lo que haces. Desfallecerás del todo, tú, y
también este pueblo que está contigo; porque el
trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás
hacerlo tú sol”.
El consejo
“… Además escoge tú de entre todo el pueblo
varones de virtud, temerosos de Dios, varones
de verdad, que aborrezcan la avaricia; y
ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de
centenas, de cincuenta y de diez. Ellos
juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo
asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán
todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de
sobre ti, y la llevarán ellos contigo”.
La nueva perspectiva
“Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás
sostenerte, y también todo este pueblo irá en
paz a su lugar. Y oyó Moisés la voz de su
suegro, e hizo todo lo que dijo. Escogió Moisés
varones de virtud de entre todo Israel [...]”.
Obreros que tiran solos
Los que llevan el yugo de Cristo, no pueden tirar
por separado, sino que obrarán con Cristo.
Algunos obreros tiran con toda la fuerza que
Dios les ha dado, pero no han aprendido
todavía que no deben tirar solos” (Joyas de los
testimonios, t. 3, p. 406, 407).
Trabajo excesivo
“A veces los pastores hacen demasiado; tratan
de abarcar toda la obra con sus brazos. Esta los
absorbe y los empequeñece; y sin embargo
continúan abrazándola en su totalidad. Al
parecer piensan que ellos solos han de trabajar
en la causa de Dios, en tanto que los miembros
de la iglesia permanecen ociosos. Esto no es en
ningún sentido la orden de Dios” (El
evangelismo, p. 87).
El énfasis del pastor: Capacitar
primero
“Cuando trabaje donde ya haya algunos creyentes,
el predicador debe primero no tanto tratar de
convertir a los no creyentes como preparar a los
miembros de la iglesia para que presten una
cooperación aceptable. Trabaje él por ellos
individualmente, esforzándose por inducirlos a
buscar una experiencia más profunda para sí
mismos, y a trabajar para otros. Cuando estén
preparados para cooperar con el predicador por sus
oraciones y labores, mayor éxito acompañará sus
esfuerzos” (Obreros evangélicos, p. 206).
Los líderes son necesarios
¿Cómo lo hizo Jesús?
El plan maestro de Jesús
1. Reclutamiento
2. Asociación
3. Consagración
4. Instrucción
5. Demostración
6. Delegación
7. Supervisión
8. Reproducción
Cinco pasos básicos
1.
2.
3.
4.
5.
INVITAR
CONVIVIR
COMPROMETER
COMPARTIR
COMPROBAR
Objetivo del prototipo: formar líderes
Estructura de apoyo
Líder – supervisor – coordinador - pastor
Necesidad de perseverancia
• “No nos cansemos, pues, de hacer bien;
porque a su tiempo segaremos, si no
desmayamos” (Gál. 6:9).
• “No debemos cansarnos de hacer el bien. Si no
nos rendimos, tendremos una buena cosecha
en el momento apropiado” (Versión Palabra de
Dios para todos).
Una gran decisión
“El obrero evangélico debe decidir dónde quiere
que su ministerio dé resultados; si en el aplauso
momentáneo del reconocimiento popular o en la
reproducción de su vida en algunos pocos
hombres elegidos, que le den continuación al
trabajo, después que él se haya ido” (Robert
Coleman).
La seguridad de grandes resultados
“El ministro que ora, que tiene una fe viva,
manifestará una obras correspondientes, y
grandes resultados acompañarán su trabajo, a
pesar de los esfuerzos conjuntos de la Tierra y el
infierno” (Review and Herald, 8 de agosto de
1878).
Nuestras responsabilidades
“Cada uno de nosotros decide su destino eterno,
y de nosotros depende en absoluto que
alcancemos la vida perdurable. ¿Viviremos las
enseñanzas encerradas en la Palabra de Dios,
que es el incomparable libro de texto de
Cristo?” (MM, Dios nos cuida, de 25 de janeiro
de 2013).