Lectio divina Domingo III Pascua
Ciclo A. 4 Mayo 2014
Secretariado Dioc. Cádiz y Ceuta
Música: Moon at Nigth
Montaje: Eloísa DJ
Avance Manual
Oración inicial
¡Ayúdanos Señor! ¡Despierta nuestro corazón! ¡Levanta nuestra
mirada!
Que descubramos que eres Tú quien está en nuestras vidas y
caminas con nosotros.
Señor, que cada día que empieza, que en cada circunstancia que
tenemos que vivir podamos oír tu voz y escuchar lo que dijiste
a los de Emaus:
«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de
camino?».
Que en este encuentro contigo volvamos a las cruces y alegrías
de cada día,
con una mirada nueva y el corazón dispuesto a amar.
TEXTO BÍBLICO Lc. 24. 13-35
Los discípulos de Emaús
13 Aquel mismo día, dos de ellos iban caminando a una
aldea llamada Emaus, distante de Jerusalén unos sesenta
estadios; 14 iban conversando entre ellos de todo lo que había
sucedido.
15 Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona
se acercó y se puso a caminar con ellos.
16 Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. 17 Él
les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais
de camino?».
Ellos se detuvieron con aire entristecido. 18 Y uno de
ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:
«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no
sabes lo que ha pasado allí estos días?».
19 Él les dijo: «¿Qué?». Ellos le contestaron: «Lo de
Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y
palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; 20 cómo lo
entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo
condenaran a muerte, y lo crucificaron.
21 Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel,
pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que
esto sucedió.
22 Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos
han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al
sepulcro, 23 y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron
diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que
dicen que está vivo.
24 Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro
y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no
lo vieron».
25 Entonces él les dijo: «¡Qué necios y torpes sois
para creer lo que dijeron los profetas!
26 ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y
entrara así en su gloria?».
27 Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos
los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las
Escrituras.
28 Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló
que iba a seguir caminando; 29 pero ellos lo apremiaron,
diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de
caída». Y entró para quedarse con ellos.
30 Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció
la bendición, lo partió y se lo iba dando.
31 A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron.
Pero él desapareció de su vista.
32 Y se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro
corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba
las Escrituras?».
33 Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a
Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus
compañeros, 34 que estaban diciendo:
«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido
a Simón».
35 Y ellos contaron lo que les había pasado por el
camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
lectura
¿Qué dice el Texto?
A pesar de la promesa de Jesús, según
la cual resucitaría al tercer día, estos
dos discípulos parecen haber
abandonado toda esperanza y se ponen
en marcha camino de Emaús.
Los de Emaus caminaban de espaldas a Jerusalén (donde había
sucedido la muerte y resurrección de Jesús), de espaldas a la
comunidad de discípulos, con los ojos cegados y entristecidos,
sin ilusión, desesperanzados.
Nosotros esperábamos…
El desconocido catequiza
a los dos de Emaus.
Repasa la
historia de la
salvación, para
hacerles
comprender el
misterio de la
cruz:
que el Mesías
tenía que
padecer para
entrar en la
gloria.
Les explica lo
que decían de
él las
escrituras.
«Quédate con
nosotros,
porque
atardece y el
día va de
caída».
Jesús sentado a la mesa con
ellos, tomo el pan, lo bendijo, lo
partió y se lo dio.
Sólo cuando
parte el pan con
ellos se les
abren los ojos:
«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino
y nos explicaba las Escrituras?».
A toda prisa, se vuelven a Jerusalén con la fe y la
esperanza recuperadas.
Y junto con los otros discípulos proclaman su experiencia del
encuentro con el Resucitado.
meditación
¿Qué me dice el Señor en el Texto?
Jesús se manifestó a estos dos discípulos cuando estaban
más desanimados.
La presencia de Dios en nuestra vida la tenemos que
descubrirla desde la fe.
En los momentos de sufrimiento nos han de mantener la
fe y la confianza en el Resucitado, pues Él camina con
nosotros, aunque no lo veamos, aunque no lo descubramos.
Los discípulos de Emaus sentían algo
extraordinario que no sabían explicar, cuando
se les unió en el camino el forastero que era
Jesús resucitado.
¿Qué sientes tú
cuando te
encuentras con
Él?
¿Vas a ir presuroso a anunciar que ha resucitado?
¿Con qué mirada asumes los acontecimientos de cada día, sobre
todo los que te hacen sufrir más y te nublan la fe?
¿Cómo lees tu historia personal, familiar, comunitaria, social…?
¿Con esperanza o
desilusión?
Al vivir la
Eucaristía, ¿eres
consciente de que
eres enviado a
proclamar con tu
vida que Jesús
vive con nosotros
y te envía a ser
testigo de su
resurrección?
oración
¿Qué respondo al Señor que me habla en el Texto?
Los hombres y las mujeres de Dios son inconfundibles.
No se distinguen porque sean brillantes, ni grandes elocuentes,
ni por su fortaleza;
sino por los frutos santos,
por aquello que sentían los apóstoles en el camino de
Emaus cuando iban en compañía de Cristo resucitado a
quien no conocían, pero sentían los efectos de su
presencia.
contemplación
¿Cómo reflejo en mi vida lo que me dice Dios en el Texto?
Encuentra Jesús a los discípulos camino de Emaús; marcha en
su compañía; habla con ellos largamente y hasta que el Señor
da una señal visible de su presencia, ellos no lo conocen.
Es cierto que sentían algo
extraño, una paz y una dulzura
desconocidas;
pero lejos de ellos el pensar que
era Jesús quien les hablaba.
¿Cuántas veces tienes presente a
Jesús y no lo conoces?
¿Por qué?
Los discípulos de Emaus pasan de la tristeza, de la ceguera,
de la desesperanza… al gozo y al reconocimiento de Jesús
Resucitado.
¿Te dejas tú impresionar y cambiar por Jesús Resucitado?
Recuerda el momento en que Jesús pasó por tu camino, te
miró con misericordia, te pidió seguirlo y te hizo sentir que te
amaba.
acción
¿A qué me comprometo?
Repítele al Señor con frecuencia estos días
“Quédate con
nosotros, porque
atardece y el día
va de caída”
Agradece, de manera
especial, el momento
en que Jesús pasó
por tu camino, te
miró con
misericordia, te pidió
seguirlo y te hizo
sentir que te amaba.
Lleva a tu familia, a
tu trabajo, a toda
persona que esté
cerca de ti de alguna
manera,
la alegría del
encuentro con Jesús
que te ha llamado a
seguirlo y a
participar en su
misión.
FIN
Lleva a tu familia, a tu
trabajo, a toda persona
que esté cerca de ti de
alguna manera,
la alegría del encuentro
con Jesús que te ha
llamado a seguirlo y a
participar en su misión.
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