Madre tierra, yo te adoro
-Poemas: ALFONSO FRANCIA
-Realización: Familia Quel
-Paisajes: Navas de Oro (Segovia)
Madre tierra, madre tierra,
¿Por qué te querré yo tanto?
Quizás un día tus lágrimas,
se juntarán con mi llanto,
para hacer un mar de penas,
porque humanos ¡inhumanos!,
de las cañas y azucenas,
hacen venenos y dardos.
N
Nunca el camino se pierde
entre montañas y abismos.
Por mucho que zigzaguee
siempre llega a su destino,
donde quizás nadie espere,
donde quizás nadie ha ido.
¡Cómo el camino me quiere!
¡Cómo quiero mi camino!
Me anuncio en el firmamento:
Quiero que me vean los astros.
Quiero hablar al universo.
Quiero dejar siempre rastro
de paz y amor en el suelo,
de esperanza y luz en lo alto.
¡¡Y el nombre escrito en el cielo!!
Cada mañana en el campo,
oigo al ruiseñor cantar.
En la jaula del asfalto,
oigo al canario llorar.
Con sus trinos y sus llantos,
canto y grito: ¡Libertad!
Si sólo miras al cielo,
caerás mil veces a tierra;
si sólo miras la tierra,
¡ni sabrás que existe cielo!
Abrázate a las raíces
y pon alas a tus sueños.
Yo quiero regar el aire.
Quiero sembrar en la luna.
Quiero que la tierra baile
con mis canciones de cuna.
Quiero embarcarme en las nubes.
Quiero nadar en la espuma.
Quiero que el pecado incube
bellos monstruos de ternura.
Cogí una piedra con rabia;
con rabia la tiré al cielo.
No sé por qué la tiré,
sólo sé que cayó al suelo.
El túnel que perforé
en un cielo tan radiante
fue como sangrante herida,
que el aire curó al instante.
El aire sólo es caricia,
caricia de mano suave.
Caricia que cura siempre.
Que cura siempre…¡ y de balde!
Del bello jardín el rey,
el viejo pino se yergue
cual Torre de Pisa verde
que adora al atardecer.
A tan sólo un paso de él,
se encuentra otro hermoso pino,
que mira al amanecer.
No importa dónde ahora miren,
lo importante fue crecer;
si nacieron los dos juntos,
juntos morirán también.
Bendito el Dios creador,
que derrochó tanto amor
en todas sus criaturas.
Bendita la madre tierra,
la madre que nos acuna,
que nos abraza, sustenta,
y nos colma de ternura.
¿Por qué lloras, viejo pino,
con lágrimas de resina?
No es una herida de muerte,
es costilla que te quitan
para que sigas presente
generando nuevas vidas.
Tu sangre, sudor y semen
generan siempre un después :
en el cielo prietas piñas
y la resina a tus pies.
El camino me acompaña
igual que el mejor amigo.
Y el trigo de la amistad,
lo amasamos con cariño,
y convertido ya en pan,
con vino… se hace divino.
A
La laguna está en silencio
dormida en cama de plata.
La vigilan mil luceros,
que hacen guiños en el agua.
La luna la come a besos,
besos que encienden el alma.
Cariñosos cosquilleos
la hacen reír a carcajadas.
Vestida de luz y sol
viene engalanada el alba,
tarareando su canción
de calor y de esperanzas.
Los pinos se balancean
al compás de la batuta
y ritmo que impone el viento;
bailando caen las pinochas,
bailes de nostalgia y sueños;
nostalgia de sus raíces,
y los sueños del deseo
de estar besando la tierra
y mirando siempre al cielo.
L
Las nubes son siempre bellas
si las miras desde abajo,
si las miras desde arriba
o si con ellas navegas
por el ancho firmamento
en busca de las estrellas.
Tiré una piedra en el agua
por pura curiosidad.
¡Hizo círculos tan bellos…!
Ya no dejé de tirar
piedras al mar de mis sueños.
La mar es la madre buena,
de amor profundo e inmenso,
tan inmenso y tan profundo,
que suaviza la aspereza
de las costas de mi mundo.
Sucio, cansado y hambriento
de tanto esfuerzo y camino,
rogué a un solitario pino
que me diera algún sustento.
“No puedo, me respondió,
es tan solo primavera,
no es el tiempo de mi fruta,
pero siéntate y disfruta
del aire, color y sombra,
duerme tranquilo a mi vera”.
Quisiera ser blanca nube.
Quisiera ser nube blanca
para volar por el cielo
como pájaro de plata.
Para llover sobre el monte
frescos rocíos de nata,
y acariciar al riachuelo
con finos guantes de gasa.
Los caminos van y vuelven
siempre por igual camino,
igual que los sentimientos
de tu corazón y el mío.
igual que la luz y el viento
que vuelan besando el río.
El agua que más se mueve
hace canción y hace espuma.
¡Cuánta vida sueña el agua
cuando brota de la fuente,
tan saltarina y tan pura!
¡Cuánto el agua se divierte
cuando corre en libertad!
¡Cómo su beso fecunda
al desierto y al erial!
Dios también canta aleluyas:
las suyas que son las nuestras,
las nuestras que son las suyas…
¡Qué maravillosa orquesta,
la de Dios y sus creaturas!
Cantan desiertos y selvas,
cantan montes y llanuras,
cantan el cielo y la tierra,
canta el sol, canta la luna,
canta la flor que se seca,
cantan el brote y la cuna...
En el Dios que ama y que crea,
la canción es solo una:
“Aleluya, aleluya,
yo estoy en mi creación,
que desde ahora la hago tuya”.
DIOS hizo el cielo y la tierra,
¿Por amor… o por locura?
DIOS hizo el cielo y la tierra,
por un amor… ¡de locura!
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