Enciende tus bocinas. Cambio de diapositiva automático.
Tú no tuviste consuelo.
Madre: Tres horas junto a la cruz sin poder hacer nada para mitigar su dolor, ni siquiera pasar tu mano por su frente
ensangrentada. Tres horas de agonía hechas de burlas, escupitajos y carcajadas.
Tres horas de hiel y vinagre. Tres horas de silencio mortal, entrecortadas por siete palabras.
Cuando escuchaste sus últimos suspiros, no pudiste estrecharlo contra tu pecho ni cerrar sus ojos vidriados.
Cuando Él dejó caer su cabeza, tus manos se crisparon en una ofrenda de dolor. Las campanas no tocaron a muerto, solo
tu corazón repiqueteaba de pena.
Despliega, María, al viento, tu abanico de puñales, relámpagos al cielo de tu pecho coronados con fuego de centellas. La
muerte ha conmovido los cimientos del mundo, y tiembla la tierra y se rompen las montañas, se rasga el velo del templo, las
rocas se parten y el cielo estalla en tormenta.
Los hombres huyen, huyen del crucificado locos y alborotados, envueltos en la oscuridad y el viento huracanado
espantados de su crimen. Ahí quedas Tú, sola y firme como una roca, majestuosa como una reina, dolorida como una madre,
viril y de pie como un soldado.
Quedas Tú aferrada al madero ensangrentado y al cuerpo desnudo y destrozado. Ahí quedas Tú como azucena pura,
ofreciendo al Padre el fruto de tu vientre. Quedas Tú abrazada a las tinieblas, a la cruz, al pecado y a la muerte, esperando la
luz y la victoria.
Imágenes:
Película “La Pasión de Cristo” de Mel Gibson
Voz:
P. Roberto Dueñas Corona
Director de Radio María
Guadalajara, Jalisco. México
Link:
http://www.radiomaria.org
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Madre Dolorosa