♫ Enciende las bocinas
Dibujos de Dominique Bach.
Texto adaptado de Javier Botrán López.
Realización Hno. Agustín Enciso.
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Una mañana del marzo de
1679 sucedió un encuentro
que cambió el rumbo de la
vida del joven sacerdote.
Frente al colegio de las
Hermanas del Niño Jesús dos
personas se le acercaron y el
mayor le dijo:
Hola, me llamo Adrián Nyel.
Soy maestro. Este joven es
Cristóbal y me ayuda en la
escuela. Venimos de Ruán.
▬ ¿En qué puedo servirles?▬
Le traigo una carta de la
señora Maillefer, a la que
conoce seguramente.
Nyel le contó sus proyectos a Juan Bautista: Vine a Reims a abrir
una escuela para niños pobres. La señora Maillefer pagará todos
los gastos y le pide que me facilite la fundación de la escuela.
▬ Le advierto que la fundación no será fácil ▬ dijo La Salle.
Ya lo supongo. Pero
contamos con la ayuda
económica de esta gran
dama. Sé que a usted
no le cerrarán las
puertas las autoridades
de la ciudad.
▬Bien, de momento no
les aseguro nada. Sólo
puedo ofrecerles mi
casa.▬
El párroco de San Mauricio,
informado por Juan
Bautista, recibió
con entusiasmo
el proyecto
de Nyel
y le ofreció
unos locales donde
se instalaron la escuela
y la vivienda de los maestros.
La señora Maillefer, protectora de Nyel, era una gran dama de la
sociedad de Ruán. Tenía una relación familiar con los de La Salle.
Cuentan que una fría noche de invierno, un mendigo pidió
alojamiento en su casa. La dama, orgullosa, se lo negó.
Un sirviente, compadecido del pobre, lo acogió.
El mendigo amaneció
muerto. Cuando ella
lo supo se enfureció y
despidió al sirviente,
pero dio a los demás
criados una sábana
para que lo enterraran.
Al día siguiente
apareció la sábana
muy bien doblada
sobre la mesa del
comedor. Al parecer
el difunto se la había
rechazado.
Como Nyel y su ayudante
Cristóbal eran buenos
maestros, la escuela de
San Mauricio se llenó
rápidamente de niños, que
acudían contentos a la
escuela.
El párroco estaba muy
contento porque estos niños
venían limpios y aseados a
misa y participaban en la
celebración con sus
canciones.
Juan Bautista había ayudado
a Nyel al comienzo, pero
luego no volvió a ocuparse
de la escuela. Estaba muy
ocupado de la familia, sus
actividades sacerdotales y
sus deberes de canónigo.
Aún no había descubierto el
bien que la escuela podía
hacer a los jóvenes. Adrián
Nyel fue el enviado del
Señor que sembró en el
corazón de La Salle la
preocupación por la
educación de los niños.
Nyel era un
maestro optimista,
alegre y emprendedor.
Apenas había abierto una
escuela, ya tenía ganas de
abrir la siguiente…
¡Las consideraba tan
necesarias para formar
buenos ciudadanos y
cristianos! Así, tras
la escuela de San
Mauricio, abrió
otras dos
más…
Juan Bautista vio que las
escuelas funcionaban bien.
Pero podrían ir mejor si
Nyel eligiera con más
cuidado a los maestros y
los preparara más.
También él podría hacer
algo por aquellos rudos
maestros; pero no le
agradaba el trato con ellos.
Si los maestros no son
buenos, la escuela no irá
bien. Deben mostrar tanta
bondad que los niños
descubran a Dios en sus
acciones.
La Salle alquiló
una casa junto a la
suya para los maestros y
dio un paso más para formarlos:
Los invitó a comer en su propia
mesa y en las comidas hablaba
con ellos sobre educación: ▬
¿Cómo hemos de corregir a los
niños respondones y violentos?
▬Ante todo, haciéndoles caer
en cuenta, con mansedumbre, de
su conducta inadecuada y
dándoles buenos
consejos.
El Señor le fue pidiendo a Juan cada vez más a favor de
los maestros. El 24 de junio de 1681, y contra la opinión de
sus familiares, alojó a los maestros en su propia casa.
-Es intolerable, ¿cómo se atreve
Juan a mezclar a estos
pordioseros de maestros con sus
hermanos? ¿Qué les van a
enseñar? ¡No lo podemos
consentir! ¿Qué dirán de
nosotros? ¡Nuestra familia es
una de las más respetadas de
Reims!
Pocos días después sus hermanos
abandonaron la casa paterna y
lo dejaron solo con los
maestros.
Ante la nueva dificultad de la oposición de sus familiares, Juan
Bautista no quiso fallarle a Dios. Para él era muy importante
descubrir lo que le pedía el Señor. Así que rezó, reflexionó
tranquilamente sobre lo que estaba sucediendo y pidió consejo al
padre Barré, otro sacerdote entusiasmado por las escuelas.
Barré le dijo: “Si usted
quiere tener buenos
maestros cristianos, que
amen su profesión por el
bien que pueden hacer a
los niños, debe alojarlos en
su casa y vivir con ellos.
No tendrá Escuelas
Cristianas si los maestros
no son buenos cristianos”.
De La Salle fue viendo su camino cada vez más claro.
Era sacerdote para ayudar a los hombres a encontrar a Dios.
¿Cómo empezar?
Por los niños.
¿Qué debo enseñarles?
Que Dios es su padre bueno
que los ama con ternura.
¿Quién me ayudará en esto?
Los maestros cristianos.
¿Dónde lo haremos?
En las escuelas.
Y el 24 de junio de 1682,
Juan Bautista abandonó
su lujosa mansión y alquiló
una casa modesta en la
que vivió con los
maestros.
Juan Bautista dio buenos consejos a sus maestros. Les animó
a ser modelos para los niños pobres y les invitó a pensar en la
providencia de Dios que da sustento a las aves y flores del
campo. Pero los maestros le echaron en cara, que él era rico
y tenía asegurado su futuro, pero ellos no.
▬ Es fácil hablar así y
dar buenos consejos
cuando uno tiene de todo.
Si las escuelas fracasan,
nosotros nos quedaremos
sin trabajo y usted
seguirá con sus rentas y
su canonjía.
¿Qué será de nosotros si
se cierran las escuelas? ▬
La Salle
supo que era Jesús quien
Habló por boca de los
maestros y tomó una
decisión valiente:
Abandonó su canonjía a
favor de un sacerdote
necesitado y entregó todo su
dinero a los pobres abandonados de
la calle. Ya era pobre como los
maestros, les pudo hablar de
la Providencia de Dios y de
la felicidad de ser pobre
como ellos.
Ni siquiera guardó algún
Dinero para sostener las
escuelas.
Ya eran iguales y realmente podían empezar a llamarse Hermanos.
De La Salle propuso a sus maestros un estilo de vida parecido al de
los pobres a quienes pretendían educar: levantarse temprano, rezar
con fervor, trabajar duro y con esmero, y comer sencillamente.
▬ ¿Dónde nos hemos metido?
Decían algunos maestros.
▬ ¡Quiere hacernos monjes!
¡Esto es demasiado duro!
Y muchos de los primeros
maestros lo abadonaron.
►Los maestros se llamarán
“Hermanos” entre sí, y serán
Hermanos mayores de los
niños.
En la primavera de 1686, Juan reúne
en asamblea a sus compañeros. Les
propone crear una comunidad en que
cada uno se sienta querido y valorado
por los demás.
►Los Hermanos no serán
sacerdotes: la escuela les
ocupará todo el día.
Tras unas horas de oración y diálogo,
llegaron a los acuerdos siguientes:
►Vestirán una sotana negra
y un cuello blanco, un capote
parecido al de los campesinos
y un sombrero de alas anchas.
Esta forma de vestir
provocó la burla de los
ciudadanos de Reims.
Al final de la asamblea, los Hnos. se comprometieron a permanecer
juntos durante tres años para promover “las escuelas de caridad”.
La Salle vio que la comunidad crecía y era feliz, que los Hnos. iban
descubriendo a Jesús en los niños y que se entregaban con entusiasmo
a su escuela. En este ambiente de entusiasmo, los Hnos. pusieron su
comunidad bajo la protección de la Santísima Virgen.
Para ello se dirigieron a pie en
peregrinación al Santuario de
Nuestra Señora de la Alegría, en
Liesse, a 40 kilómetros de Reims.
La Salle estaba
empeñado en preparar
bien a sus Hermanos.
No es fácil dirigir
bien una clase.
Los Hnos. no sólo
tienen que ser buenos
maestros para enseñar
materias, sino que,
además, tienen que
ser excelentes
catequistas para
educar el corazón de
sus alumnos.
Por eso él dialogaba
frecuentemente con
ellos.
El éxito de las escuelas De
La Salle llegó a París. El
cura de la parroquia de San
Sulpicio le pidió que los
Hermanos se hicieran cargo
de la escuela de caridad de
su parroquia.
FIN
En
febrero
de
1688,
después de tres días de
camino, llega Juan Bautista,
con otros dos Hnos., a
París.
DE LA SEGUNDA
PARTE
Diecisiete años vivirá en la
Capital del reino, años llenos
de alegrías y de sinsabores.
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