“Hay un poder en el hombre
que no ha podido ser percibido ni comprendido.
Los occidentales se refieren
a este Poder Trascendental como Neótica.
Puede ser comprendido como la Conciencia que permea
cada ser, de la coronilla de la cabeza hasta los pies.
Es un poder mágico y no puede ser creado ni destruido
La Conciencia no tiene nacimiento ni muerte.
No tiene comienzo ni fin.
Está presente en todos los seres como el Eterno Testigo.
Newton, el gran científico, proclamó la misma verdad.
Él fue quien descubrió que la Tierra tiene un poder
magnético. Este poder, no está limitado a un lugar
particular, está presente por todas partes.
Einstein dijo que hasta la materia, aparte de todas las
demás formas de energía, tales como la energía magnética,
puede ser convertida en energía eléctrica que a su vez puede
ser transformada a energía lumínica y energía calórica.
De esta manera, se puede cambiar la forma de energía,
pero nadie puede crearla ni destruirla…
Brahmán (El Creador) es más sutil que lo más sutil,
más vasto que lo más vasto.
Él es el Eterno Testigo y permea todo el universo en
la forma de Atma, la semilla de la Creación.
En cada cambio que tiene lugar en el mundo,
podemos captar la existencia de Dios. Si desean ver a
Dios, véanlo en cada objeto en el universo.”
Sai Baba
Discurso 24 octubre 2001.
Complemento
El universo es un inmenso campo de energía, en el que
opera un poder organizador infinito, que tiene por
finalidad, preservar una ininterrumpida continuidad
en su evolución. Nada es estático, todo funciona a
través de un intercambio energético siempre
dinámico, espontáneo y continuo.
Es la fuerza vital interior de cada ente, de cada
organismo, de cada elemento, de cada ser, y su fluir,
lo que mantiene esa interacción con el universo
o con la Conciencia Universal.
Esto puede apreciarse en el movimiento ordenado, en
sus respectivas esferas, de las estrellas y de los
planetas, al igual que el Sol, la Luna y la Tierra.
Es en sí un poder imperceptible que les asegura un
perfecto orden en el cosmos.
De esa misma manera, hay innumerables e invisibles
fuerzas o energías operando y fluyendo en todas partes,
y aunque no puedan ser vistas,
su existencia no puede ser negada.
Por ejemplo,
la Tierra no
realiza ningún
esfuerzo
por girar
alrededor del sol.
Ella, naturalmente lo hace.
Las flores no luchan por florecer,
naturalmente florecen.
Los peces no realizan excesos de
trabajo para nadar,
naturalmente nadan.
Las aves no se afanan por volar,
naturalmente vuelan.
Los perros no “sudan la gota” para poder ladrar,
naturalmente ladran.
Esa es la naturaleza intrínseca en cada uno de ellos.
Es su esencia, su fuerza vital o su energía,
lo que los va guiando para hacer lo que tienen que
hacer, y de alguna u otra forma, disfrutarlo.
Con el ser humano ocurre todo lo contrario.
Tiene como naturaleza inherente, ser un ser humano,
al manifestar sus cualidades naturales,
pero “naturalmente” no lo hace.
Su esencia innata no es manifestada con
naturalidad, ya sea porque no lo sabe hacer, no lo
desea hacer, le puede parecer insignificante o
sencillamente, no tiene tiempo para ello.
Él tiene que esforzarse por ser feliz.
Tiene que luchar para conseguir el dinero
con la excusa de que tiene que mantener
a su familia.
Tiene que sacrificar
su tiempo libre,
para estudiar
y así poder lograr
una profesión.
Tiene que encomendarse a Dios, para
poder sacar dinero del banco y luego,
seguir orando, para que no lo atraquen.
Tiene que hacerse cirugías e implantes,
para poder tener una belleza exterior.
Tiene que inventar la forma, de obtener dinero,
para comprar casa, carro, celular, computadora,
además de satisfacer sus vicios y otros deseos.
Tiene que conquistar con regalos a su
familia, para que lo puedan amar.
Tiene que cuidarse de las amistades,
para que no abusen…
Tiene que sobresalir en todo, para poder
ser aceptado y para lograr sus metas.
Tiene que padecer
trabajando, para
“disfrutar” de
unas vacaciones,
para ir al cine o para
celebrar una fiesta.
Luego, cuando finalmente llega a la vejes, ha sido
tanto su esfuerzo y su lucha para conseguir,
lo poco que tiene, que olvidó, que la vida era un fluir
espontáneo y natural de energía y que para ello, no
necesitaba esforzarse ni luchar, sino simplemente Ser.
Él olvidó que todo lo
que desea se encuentra
dentro de él,
en forma de energía.
Sincero
Respetuoso
Misericordioso Perseverante
Sereno
Maternal
Paternal
Veraz Generoso
Apacible
Amoroso
Trabajador
Pudoroso
Bueno
Amistoso
Perseverante
Comunicativo
Benevolente
Valiente
Honesto
Afectuoso
Carismático
Responsable
Además olvidó, que ha tenido y
tiene un abanico de alternativas,
Integro
razón por la cual sólo tiene que Piadoso
Servicial
escoger cómo ha de hacerlo.
Valiente
Feliz
Amable
Olvidó que tiene acceso directo a un número
infinito de opciones al accionar.
Así ha sido desde siempre y así seguirá siendo hasta
que él decida “despertar” de su absurdo letargo,
y con ello decida también dejar fluir naturalmente
su perfecto estado energético inherente.
Elizabeth Vârga Ramírez
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Sai Baba y el Principio Divino