CONTEMPLACION
ACCIÓN
PARA
ORAR
y VIVIR
LA PALABRA
ORACION
MEDITACION
LECTURA
PREPARACION
Hoy como ayer, el escándalo de los pequeños y
sencillos se repite a un nivel u otro.
El cristiano, la Iglesia no pueden quedar indiferentes
ante hechos y situaciones escandalosas que, a veces se
dan en su propio interior.
La actitud debe ser siempre de lucha por todos medios
contra el escándalo... evitando que estos medios, a su vez,
provoquen nuevos escándalos.
En la vida se dan numerosos escándalos. Todos
podemos ser protagonistas de los mismos.
Celebrar la Eucaristía implica siempre un deseo de
superarlos.
Que al reunimos hoy sepamos acogernos con amor
fraternal, dispuestos a escuchar la Palabra del Señor y a
celebrar su Pascua con sinceridad.
Preparación
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Señor Jesús, envía tu Espíritu,
para que Él nos ayude a leer la Biblia
en el mismo modo
con el cual Tú la has leído
a los discípulos en el camino de Emaús.
Crea en nosotros el silencio
para escuchar tu voz
en la Creación y en la Escritura,
en los acontecimientos
y en las personas,
sobre todo en los pobres
y en los que sufren.
Tu palabra nos oriente
a fin de que también nosotros,
como los discípulos de Emaús,
podamos experimentar
la fuerza de tu resurrección
y testimoniar a los otros
que Tú estás vivo
en medio de nosotros
como fuente de fraternidad,
de justicia y de paz.
Te lo pedimos a Ti, Jesús,
Hijo de María,
que nos has revelado al Padre
y enviado tu Espíritu.
Amén.
Lectura
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
PRIMERA
LECTURA
«Ojalá todo el
pueblo del
Señor fuera
profeta...»
El texto de los Números hay que comprenderlo en el
contexto institucional,que muestra su sentido:
Los Números es un libro que defiende a ultranza la
institución contra toda iniciativa paralela (cfr. Nm. 12, 1-10;
14, 16).
En este pasaje Moisés es presentado como el jefe del
pueblo, a quien ayuda el consejo de los setenta ancianos,
institución tradicional en Israel (Ex 3, 16 ss.; Ez. 8, 1; 14,
1...).
Como su función va a ser servir al pueblo, Moisés les
transmite al Espíritu de Dios, y con su fuerza comienzan a
profetizar.
Pero resulta que dos de estos ancianos, que no habían
participado en la ceremonia y por tanto no se les había
transmitido «oficialmente» el Espíritu, también profetizan
en la fuerza del Espíritu.
Esto hace surgir la acusación y suscita la respuesta de
Moisés: «Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y
recibiera el Espíritu del Señor» (v. 29).
Ya en este relato aparece claro que el don del
Espíritu de Dios no es posesión de unas personas, ni
privilegio de una institución determinada.
El Espíritu que Moisés posee y se da a los ancianos es
un Espíritu para el servicio.
SALMO
RESPONSORIAL
«Los
mandatos del
Señor alegran
el corazón»
Estamos ante una de las piezas claves de la poesía
religiosa universal.
Para algunos autores este salmo está compuesto de dos
poemas:
-un himno de la naturaleza a su Creador (vv. 1-7)
-y un himno didáctico sobre la Ley (vv. 8-15).
Ambos, distintos en estilo, tono, tema y origen.
El autor de la primera parte sería alguien de una época
antigua, incluso con inspiración pre-bíblica.
La segunda parte es mucho más tardía, de la época que
siguió al exilio, época en la que la Torá (= la Ley) dominó
la vida judía.
¿Un salmo o dos?
El P. Alonso Schökel y varios otros comentaristas
defienden la unidad del salmo.
La clave está en saber unir la Naturaleza y la Ley.
Y a ello da pie el v.7: «Nada se escapa a su
calor».
El comentarista Husserl dice: «Es como la unión de
dos soles».
Como el sol ofrece la luz física al horizonte fascinante
del universo, así la Ley es la lámpara que da luz al
horizonte moral del hombre.
Como dice Kant: «El
cielo estrellado sobre mí y la
ley moral en mí formando una unidad divina».
La Liturgia de este Domingo ha elegido el himno a la
Ley, es decir, la segunda parte del salmo:
- el don de la Ley que Dios concede al Pueblo de la
Alianza
... para facilitarle el cumplimiento del Pacto,
... es decir, la obediencia como acto de amor y
gratitud.
SEGUNDA
LECTURA
«No atesoren
riquezas en la
tierra»
Siguiendo la línea de su carta, y adoptando
un estilo profético-apocalíptico, Santiago
parece responder al escándalo de las
desigualdades sociales.
Su acusación contra los ricos y los
poseedores de bienes de este mundo es
dura, sin mediocridades.
Los que han puesto su afán en la riqueza, en
el oro o la plata, deben saber que su riqueza
está podrida y será destruida (w . 1-4).
Lo será porque es un bien perecedero: «no
atesoren riquezas en la tierra...».
El tono que emplea el Apóstol es un tono de
castigo inminente (w. 3-4).
Y la causa fundamental es porque estas
riquezas han sido injustamente conseguidas,
porque han defraudado el jornal del obrero y
han oprimido al pobre (cfr. Dt. 24, 15; Mlq. 3, 5;
Sir. 31, 4; 34, 21-27; Am. 2, 6-7...).
Pero Dios tiene sus preferencias puestas en los
pobres y los trabajadores y no dejará de escuchar
sus gritos (v. 6; cfr. Mt. 5, 1-12; Lc. 6, 24-26).
Santiago, como el resto del Nuevo Testamento:
- no desprecia ni rechaza en sí los bienes de este mundo,
- ni defiende la miseria (aunque sí la pobreza, a veces
incluso material),
- pues Dios ha creado las cosas para el disfrute del
hombre e, incluso, la Palabra de Dios considera los
bienes como una bendición.
- Lo que Santiago, en conformidad con Cristo, denuncia y
ataca sobre todo es el abuso de la riqueza y el poder, la
injusticia y el soborno por los que se consigue...
- En definitiva, la riqueza siempre será un obstáculo para
entrar en el Reino de Dios (cfr. Bienaventuranzas: Mt. 5,
1-12; Mt 6, 19-21.24; Lc. 12, 16-21; 16, 19-31...).
EVANGELIO «El que no está
contra
nosotros,
está
por nosotros»
EVANGELIO DE JESUCRISTO
SEGUN SAN MARCOS
R/. Gloria a Ti, Señor.
(Lc. 9,49s; Mt. 10,42; Mt. 18,6-9; Lc. 17,1s)
38
Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que
expulsaba demonios en tu nombre y no viene con
nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con
nosotros».
39
Pero Jesús dijo: «No se lo impidan, pues no
hay nadie que obre un milagro invocando mi
nombre y que luego sea capaz de hablar mal de
mí. 40 Pues el que no está contra nosotros, está
por nosotros».
41
«Todo aquel que les dé de beber un vaso de
agua por el hecho de que son de Cristo, les
aseguro que no perderá su recompensa».
42
«Y al que escandalice a uno de estos
pequeños que creen, mejor le es que le pongan
al cuello una de esas piedras de molino que
mueven los asnos y que le echen al mar.
43
Y si tu mano te es ocasión de pecado,
córtatela. Más vale que entres manco en la Vida
que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego
que no se apaga.
45
Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo.
Más vale que entres cojo en la Vida que, con los
dos pies, ser arrojado a la gehenna.
47
Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo.
Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de
Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la
gehenna, 48 donde su gusano no muere y el fuego
no se apaga».
Palabra del Señor
R/. Gloria a Ti, Señor Jesús.
RE-LEAMOS LA PALABRA PARA INTERIORIZARLA
a) Contexto remoto: Mc. 9, 38 − 10, 31
Entre las dos curaciones del ciego (Mc. 8,22-26 y Mc.
10,46-52), se encuentra una larga instrucción de
Jesús a sus discípulos, para ayudarles a entender el
significado de la cruz y sus consecuencias para la
vida (Mc. 8,27 - 10,45).
Parece un documento, una especie de catecismo,
hecho por el mismo Jesús.
Habla de la cruz en la vida del discípulo.
Como se ve en el cuadro anterior, la instrucción está
compuesta de tres anuncios de la pasión.
El primero es de Mc. 8,27-38, el segundo de Mc.
9,30-37 y el tercero de Mc. 10,32-45.
Entre el primero y el segundo hay una serie de
instrucciones que aclaran la conversión que debe
acaecer en la vida de los que aceptan a Jesús como
Mesías Siervo (Mc 9,38 - 10,31).
Nuestro texto (Mc. 9, 38-48)) está ubicado en el
conjunto de instrucciones que siguen al segundo
anuncio de la Pasiòn (Mc. 9,38 - 10,31).
El conjunto de la instrucción tiene como fondo el
camino de la Galilea a Jerusalén, del lago a la Cruz.
Jesús está en camino hacia Jerusalén (Mc. 8,27;
9,30.33; 10, 1.17.32), donde encontrará la cruz.
La comprensión total del seguimiento de Jesús no se
obtiene por la instrucción teórica,
... sino por el empeño práctico,
... caminando con Él a lo largo del camino del
servicio,
... de la Galilea a Jerusalén.
b) Organizaciòn del texto:
vv. 38-40: Jesús corrige la mentalidad cerrada del
apóstol Juan.
v. 41:
Quien da un vaso de agua a un discípulo de
Jesús será recompensado.
v. 42:
Evitar escandalizar a los pequeños.
vv. 43-48: Comprometerse
Evangelio
radicalmente
por
el
c) Comentario:
vv. 38-40: La mentalidad cerrada de los discípulos y la
mentalidad ecuménica de Jesús
En el Evangelio, Marcos nos presenta a Jesús actuando
en la misma línea de Moisés, pero, claro está, superándolo.
Las palabras puestas en boca de uno de los Doce, Juan,
de colorido sectario y exclusivista, al suponer una actitud de
rechazo a aquéllos que se sirven del nombre de Jesús para
expulsar demonios sin pertenecer a su círculo, provocan la
respuesta de Cristo: «no se lo impidan...
Alguno que no era de la comunidad usaba el nombre
de Jesús para arrojar a los demonios.
Juan, el discípulo, lo ve y prohíbe hacerlo: «tratamos
de impedírselo porque no venía con nosotros».
¡En nombre de la comunidad Juan impide que otro
pueda hacer una buena acción!
Por ser discípulo, él pensaba tener el monopolio de
Jesús y, por esto, quería prohibir que otros usasen el
nombre de Jesús para hacer el bien.
Era esta una mentalidad cerrada y antigua del
«¡Pueblo elegido, pueblo separado!».
Jesús responde: «No se lo impidan, pues no hay
nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que
luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no
está contra nosotros, está por nosotros».
Para Jesús, lo que importa no es si la persona forma
parte o no de la comunidad, sino si hace el bien que
la comunidad debe hacer.
Jesús tenía una mentalidad ecuménica.
Al decir «el que no está contra nosotros, está por
nosotros» (v. 39; cfr. Núm 11, 25-29) Jesús quiere
afirmar claramente que el hacer el bien, o el poseer
el Espíritu o el decir verdad ¡no es privilegio de
ningún grupo!
v. 41: Quien da un vaso de agua recibe
recompensa
Algunas veces, los evangelistas usan varios de los
discursos de Jesús (dichos en diferentes momentos y
circunstancias), uno después del otro en el mismo texto.
Aparentemente éste es el caso en el
Evangelio de este domingo:
- de la correcciòn a Juan
- pasa al tema del «vaso de agua»
- y de ahì al tema del escándalo y defensa
de los pequeños..
Una frase de Jesús ha sido colocada aquí: En verdad les
digo: «Quien les dé a beber un vaso de agua en atención a
que ustedes pertenecen al Mesías les aseguro que no
quedará sin recompensa».
Dos pensamientos podemos sacar de esta palabra de
Jesús:
a) «Quien les da beber un vaso de agua»:
Jesús se está dirigiendo a Jerusalén para dar su vida.
¡Gesto de gran donación!
Pero Él no se olvida de los gestos pequeños de
donación en la vida de cada día:
-
un vaso de agua,
una acogida,
una limosna,
y tantos otros gestos con los cuales podemos
revelar el amor.
Dice un refrán: «¡Quien desprecia al ladrillo no
podrá nunca edificar la casa!».
b) «por el hecho de que son de Cristo»:
Jesús se identifica con los que quieren pertenecer a Él.
Esto significa que, para Él, valemos mucho.
Por esto, debemos preguntarnos siempre. «¿Quién es
Jesús para mí?»
... y también es bueno preguntarse: ¿Quién soy yo
para Jesús?
En este versículo encontramos una respuesta que
nos da valor y esperanza:
- todo aquél que da un vaso de agua, es decir, todo
el que ayuda a otro hombre, sin discriminación ni
particularismo... «no perderá su recompensa».
v. 42: No escandalizar a los pequeños
A continuación Marcos parece cambiar de tema, y nos
habla del escándalo como una de las mayores dificultades
para entrar en el Reino:
«Es imposible que no haya escándalos; pero, ¡ay de
aquel por quien vienen!» (cfr. Lc. 17, 1).
El escándalo a los pequeños o los débiles, es decir, a los
sencillos, a las personas «normales» (= comunes y
corrientes) es de tal gravedad que cualquier castigo
humano es preferible a cometerlo (w . 42-49).
Todos los medios humanos son pocos para evitar el
escándalo, cualquiera que sea.
Ningún escándalo percibido como tal puede dejar
indiferente al que lo comete, a la sociedad, y menos a la
Iglesia...
Escándalo es aquello que desvía a una persona del
buen camino.
Escandalizar a los pequeños es ser motivo para que los
pequeños se desvíen del camino y pierdan la fe en Dios.
Quien hace esto, recibe la siguiente sentencia:
«¡mejor le es que le pongan al cuello una de
esas piedras de molino que mueven los asnos y
que le echen al mar!»
¿Por qué tanta severidad?
¡Porque Jesús se identifica con los pequeños! (cfr.
Juicio final: Mt. 25,40.45).
Quien los toca, toca a Jesús.
Hoy, en muchos lugares, los pequeños, los pobres,
muchos de ellos abandonaron la Iglesia católica y las
iglesias tradicionales y van a otras iglesias.
¡No pueden creernos!
¿Por qué?
Antes de acusar a los que pertenecen a otras iglesias
es bueno preguntarse: ¿Por qué se van de nuestra
casa?
Si se van es porque no se sienten en casa con
nosotros.
Algo nos falta.
¿Hasta qué punto somos culpables?
¿Merecemos la soga al cuello?
vv. 43-48: Comprometerse radicalmente con el
Evangelio
Para hacer comprender la gravedad e importancia de
lo que està enseñando contra el escàndalo,
... Jesús utiliza unas expresiones que nos parecen
muy fuertes y exageradas, porque no estamos
acostumbrados al empleo de las imágenes de manera
seria y viva como hacìan los oyentes de Jesùs.
Jesús ordena a la persona «cortarse la mano, el pie y
sacarse el ojo», si fuesen motivo de escándalo.
Dice: «Más vale que entres manco… cojo… con un
solo ojo… que ser arrojado a la gehenna»
Estas frases no pueden ser tomadas literalmente.
Significan que la persona debe ser radical en su
opción por Dios y por el Evangelio.
La expresión «Gehenna» (infierno), «donde su
gusano no muere y el fuego no se extingue»,
... es una imagen que indica una situación de la
persona que se queda sin Dios: frustaciòn
absolurta, total, definitiva..
La «Gehenna» era el nombre de un valle vecino a
Jerusalén, donde se arrojaba toda la inmundicia de la
ciudad y donde había siempre un fuego encendido
que quemaba toda la porquería.
Este pestífero lugar se usaba por el pueblo para
simbolizar la situación de una persona que no
participaba del Reino de Dios.
Meditación
¿QUÉ NOS DICE EL TEXTO?
«Quien no está contra nosotros,
está a nuestro favor» (v. 40)
¿Qué significa?
La Iglesia y los católicos no tienen el monopolio de las
buenas obras, tampoco somos nosotros los únicos que
promovemos los valores del Reino de Dios en la sociedad.
Personas pertenecientes a otras religiones, o
simplemente personas de buena voluntad, hacen y han
hecho contribuciones con respecto a la liberación humana,
paz, justicia, derechos humanos, solidaridad, disciplina
contemplativa, y otras.
No debemos ponernos envidiosos, sino estar contentos
de esto.
A pesar de que sabemos que la Iglesia es el «hogar» del
Espíritu Santo y de los sacramentos del Reino de Dios,
sabemos también que el Espíritu hace sus buenas obras en
todas partes, también fuera de la Iglesia.
El rol de los cristianos no es monopolizar, sino anunciar
y apoyar las cosas buenas que suceden en todos lados.
Defender la vida y dignidad de «los pequeños»
Varias veces Jesús insiste en la acogida que hay que dar
a «los pequeños».
Hemos de recordar que con esta expresión el Evangelio
no se refiere sólo a los «niñ@s», sino a todos los que,
como ellos, son débiles, necesitados, maltratados,
olvidados, discriminados, marginados de la sociedad
(como los publicanos y pecadores, por ejemplo).
«Quien acoge a uno de estos pequeños en mi nombre,
me acoge a mí» (Mc. 9,37).
Quien da un vaso de agua a uno de estos pequeños no
perderá su recompensa (cfr. v. 41; Mt. 10,42).
Pide no despreciar a los pequeños (Mt. 18,10).
Y en el juicio final los justos serán recibidos porque
dieron de comer «a uno de estos más pequeños»
(Mt. 25.40).
Si Jesús insiste tanto en la acogida, es porque muchos
«pequeños» de hecho no eran acogidos.
En efecto, mujeres y niños no contaban (Mt. 14,21;
15,38), eran despreciados (Mt 18,10) y obligados al silencio
(Mt 21,15-16).
Incluso los apóstoles impedían que se acercasen a
Jesús (Mt. 19,13; Mc. 10,13-14).
Dizque «en nombre de la ley de Dios», mal interpretada
por las autoridades religiosas, muchas personas buenas
eran marginadas.
En vez de acoger a los marginados, la ley se usaba para
legitimar la exclusión.
Jesús se pone de parte de los pequeños y asume su
defensa.
Llama la atención lo que Jesús hace en defensa de la
vida de los niños, de los pequeños,
... contrastándolo con lo que nosotros, «¡en pleno siglo
XXI!» (como solemos decir a menudo, pretendiendo ser
«civilizados» y «modernos»), queremos hacer con nuestros
niños: buscamos legalizar su eliminación antes de que
nazcan...
Y a esta barbarie la llamamos «progreso de la
civilización», porque dizque en los países «desarrollados»
rige esta legislación...
Jesús y los «pequeños»
¿Qué es lo que hace Jesús con
representantes de todos los «pequeños»?:
los
niños,
● Acoger y no escandalizar: Una de las palabras más
duras de Jesús es contra aquéllos que causan escándalo a
los pequeños, o sea, los que con su conducta quitan a los
niños la fe en Dios.
Para ellos sería mejor ponerse una piedra al cuello y ser
arrojados al profundo del mar (Mc. 9,42; Lc. 17,2; Mt. 18,6).
● Acoger y tocar: Cuando los niños se acercan a Jesús
para pedir su bendición, los apóstoles se enfadan y quieren
alejarlos.
Según las normas de la época, tanto las madres como
los niños pequeños, vivían todos prácticamente en un
permanente estado de «impureza legal».
«Tocar» quería decir contraer impureza.
Pero Jesús corrige a los discípulos y acoge a las madres
y a los niños.
Y los abraza: «¡Dejen que los niños vengan a mí, no se
lo impidan!» (Mc. 10,13-16; Mt. 19,13-15).
● Identificarse con los niños: Jesús abraza a los niños
y se identifica con ellos.
Quien recibe a un niño, «me recibe a Mí» (Mc. 9,37). Y
«todo lo que hagan a uno de estos pequeños, me lo hacen
a Mí» (Mt 25,40).
● Llegar a ser como niños: . Jesús dice a los apóstoles
que se conviertan en niños y acepten el Reino como niños.
De otra manera, no es posible entrar en el Reino (Mc.
10,15; Mt. 18,3; Lc. 9,46-48).
Él está indicando que los niños son los profesores de los
adultos.
Y esto no era normal.
Queremos hacer lo contrario.
● Defender el derecho de gritar:
Cuando Jesús entra en la ciudad de Jerusalén,
son los niños los que más gritan: «¡Hosanna al
hijo de David!» (Mt. 21,15).
Criticados por los jefes de los sacerdotes y de
los escribas, son defendidos por Jesús que invoca,
incluso, las Escrituras para defenderlos (Mt.
21,16).
● Dar gracias por el Reino presente en los niños:
La alegría de Jesús es grande, cuando se da cuenta de
que los pequeños, entienden las cosas del Reino que Él
anunciaba a la gente:
«¡Padre, yo te doy gracias, porque revelaste estas cosas
a los pequeños y sencillos!» (Mt. 11,25-26).
Jesús reconoce que los pequeños entienden mejor las
cosas del reino que los doctores.
● Acoger y curar:
Son muchos los niños y jóvenes que Él acoge, cura o
resucita:
- la hija de Jairo, de 12 años (Mc. 5,41-42),
- la hija de la cananea (Mc. 7,29-30),
- el hijo de la viuda de Naín (Lc. 7,9-10),
- el hijo del funcionario público (Jn. 4,50),
- el niño que tenía cinco panes y cinco peces (Jn. 6,9).
«Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela...» (v.
43).
¿Qué significa?
Generalmente se supone que no debemos destruir
ningún valor (mano, pie, ojo...), aunque en cierto momento
está interfiriendo con los valores absolutos del Evangelio.
Se supone que debemos controlar, poner en su lugar los
valores que «se van de las manos» y tienden a convertirse
en ídolos.
Por el Evangelio reconocemos que uno de los ejemplos
más claros de escándalo, en nuestra sociedad, es el
desnivel económico, la acumulación de las riquezas en
pocos, el espolio y la injusticia que llevan consigo.
Las riquezas se edifican sobre las espaldas de los
pobres...
Ante esta situación, sostenida muchas veces por los que
nos decimos cristianos, nuestra actitud debe ser de clara
denuncia, de audaz compromiso para la
superación de estas injusticias.
El cristiano sabe que la estructura está al servicio de la
vida, y no la vida al servicio de unos intereses que
proporcionan la estructura.
Está convencido de que la institución es para el hombre,
y no el hombre para la institución.
Oración
¿QUÉ LE DECIMOS NOSOTROS
A DIOS?
Oh Dios, Padre nuestro,
que amas a todos los hombres
y nos ha dado su Espíritu
para encontrar la verdad
y alcanzar la salvación:
concede a la Iglesia
que se renueve en sus instituciones
y escuche la voz del Espíritu
en sus miembros
y en todos los hombres y mujeres
de buena voluntad.
Que nuestra sociedad luche
contra las desigualdades injustas
y los escándalos económicos.
Que los pobres y obreros
encuentren el apoyo de la Comunidad
en sus justas reivindicaciones.
Que todos cuantos hoy nos reunimos
para celebrar la Eucaristía
sepamos superar el escándalo
y aprender de los demás.
Padre nuestro,
Tú conoces nuestras debilidades
y nuestros buenos deseos:
escucha nuestra oración
y la de todos aquéllos
que buscan sinceramente
la verdad y la justicia del mundo.
Tú, que no aceptas otro escándalo
que el que provoca la defensa de la verdad
y la entrega por amor hasta la cruz;
perdona nuestros escándalos
económicos y sociales;
perdona nuestro afán
de monopolizar la verdad
y nuestra desconsideración
con los más pequeños.
Que todos los que estamos reunidos
nos convirtamos con la escucha de tu Palabra.
Amén.
Contemplación
Acción
¿QUÉ NOS PIDE HACER LA
PALABRA?
Exigencias de conversión
El Evangelio de este domingo presenta tres
importantes exigencias de conversión para el que
quiera ser discípulo de Jesús:
(a) No tener la mentalidad cerrada del discípulo
Juan, que pensaba ser el dueño de Jesús, sino tener
una actitud abierta y ecuménica, capaz de reconocer
el bien en los otros, aunque sean de otra religión.
(b) Superar la mentalidad de aquéllos que se
consideraban superiores a los otros, y que, por esto,
despreciaban a los pequeños y pobres y los alejaban
de la comunidad.
Para Jesús esta persona merecía la soga al cuello
y ser arrojado al fondo del mar.
(c) Jesús pide no dejar que entre la rutina en el
vivir el Evangelio, sino que pide que seamos
capaces de romper los lazos que nos impiden vivirlo
en plenitud.
Son tres recomendaciones que tienen mucha actualidad
hoy.
En muchas personas que pertenecen a la Iglesia Católica
existe la tendencia anti-ecuménica de encerrarse en sí mismas,
como si nosotros fuésemos cristianos mejores que los otros.
El ejemplo que Cristo nos dio es el que nosotros debemos
dar a los demás.
Sin embargo, a veces, nuestra vida y nuestras obras están
muy lejos de las de Cristo.
Tampoco faltan los escándalos más o menos patentes entre
nosotros.
¡Sí a la vida!
En el mundo de hoy, dominado por el sistema
neoliberal, existe el desprecio por los pequeños, y de
hecho aumenta por todas partes la pobreza, el hambre
y el número de prófugos y de abandonados.
Falta entre nosotros, los cristianos, el compromiso
de vivir el Evangelio.
Pero si nosotros, millones de cristianos,
viviésemos realmente el Evangelio, el mundo no
estaría como está.
Y la cultura abortista que quiere esclavizarnos
no tiene reparos en querer eliminar a los niños
impidiéndoles el derecho de nacer y el derecho
fundamental a la vida, dizque en defensa del «derecho
"fundamental"» (¿?) de la mujer «sobre su cuerpo»...
Hay una diferencia abismal entre la sabiduría
que ofrece el Maestro de Galilea
... y la mentalidad con que interpretan la ley los
magistrados de las «altas cortes».
Algunas preguntas
para meditar durante la semana
1. ¿Sé adoptar una actitud contemplativa ante la
Creación? ¿Tengo experiencia de rezar en la
noche ante un cielo tachonado de estrellas?
2. ¿Es realmente la «ley del amor», la «ley de la
libertad», la «ley del gozo» la que impera en el
grupo cristiano al que pertenezco?
3. Mis limitaciones morales, ¿me obligan a ser
más humilde y comprensivo con las debilidades
de los demás?
4. Piensa cuidadosamente cuál es la situación de
tu corazón con respecto al dinero.
5. ¿Estoy yo en situación de necesitar suprimir
algo de mi estilo de vida?
MADRE DE LOS CREYENTES,
QUE SIEMPRE FUISTE FIEL,
DANOS TU CONFIANZA,
DANOS TU FE.
P. Carlos Pabón Cárdenas, CJM.
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