Recuerdo y
homenaje
a
JUAN PABLO II
Porque tu palabra fue un altavoz para
que Dios hablara.
Porque tus manos fueron caricia y
bendición de Dios hacia el mundo.
Porque tu anuncio fue denuncia ante
el vacío del hombre que busca a
Dios.
Porque tus ojos quisieron que otros
vieran lo que tu alma sentía.
Porque tu corazón quiso latir con la
fuerza del Evangelio…
¡NOS VOLVEREMOS A VER!
Porque creíste aun a riesgo de
tu propia vida.
Porque amaste sin tiempo y sin
medida
Porque supiste fiarte de Aquel
por el que todo te diste.
Porque nos fiamos del
testimonio de los Apóstoles…
¡NOS VOLVEREMOS A VER!
Porque nos invitaste a la
Eucaristía como anticipo de un
banquete eterno
Porque quisiste una iglesia firme
y sólida en la roca de los
Apóstoles
Porque rompiste esquemas, y
surcaste las fronteras con el
avión del Evangelio...
¡NOS VOLVEREMOS A VER!
Porque antepusiste la cruz a
tu propia comodidad.
Porque no la esquivaste en el
final de tus días.
Porque escogiste la mayor
riqueza que un hombre
puede alcanzar: Dios.
Porque abriste mil horizontes
a un mundo oscurecido por
peligrosos nubarrones.
Porque has servido a Dios
sirviendo a la humanidad…
¡NOS VOLVEREMOS A VER!
Porque has sido un testigo de
Cristo, fiel y valiente.
Porque no te has amedrentado ni
retrocedido ante el rechazo del
mundo.
Porque has sembrado amor y
fidelidad a la Iglesia sin
desmayo.
Porque has dirigido con claridad
y a buen puerto la barca de tu
iglesia
Por enseñarnos a vivir según
Cristo, y a ser fuertes en el
morir cuando se ha vivido con
Él.
Por tu amor inquebrantable a
María, de la que fuiste todo
Porque grande ha sido tu fe y
tu oración.
Porque grande ha sido tu
dedicación y tu autoridad.
Porque grande ha sido tu
esperanza y tu vocación.
Porque generoso ha sido tu
servicio a todo hombre.
Porque has cumplido
convencido de lo que
llevabas entre manos...
¡NOS VOLVEREMOS A VER!
Porque nos enseñaste a respirar
con el pulmón de oriente y de
occidente.
Porque nos has despertado del
letargo espiritual.
Porque has llevado con ilusión tu
fe a los cuatro puntos
cardinales.
Porque nos has hecho valorar, y
nunca perder, a Jesucristo.
Por tu respeto a la vida y por tu
respeto a la dignidad humana...
¡NOS VOLVEREMOS A VER!
Te vas, Juan Pablo II, pero tu espíritu
alienta en medio de nosotros.
Hoy se cumple lo que tantas veces desde
la ventana de tu casa leías en el reloj de
tu iglesia de Wadowice:
DESCANSE EN PAZ…
Juan Pablo II
Texto: Javier Leoz
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Nos volveremos a ver…