Miguel-A.
“Apuesta en la granja”
Un granjero compra un día un gallo joven para su gallinero.
El gallo nuevo llega a la granja muy seguro de sí mismo. Se acerca
al gallo viejo, y le dice:
- ¡Ahueca el ala, Ruco!. ¡Es hora de que te retires!.
- Mira, seguramente no podrás atender tú solo a todas las gallinas
del gallinero -replicó el gallo viejo-. ¿No podrías dejarme al menos
las gallinas viejas?.
- ¡Lárgate de aquí! -contesta-. ¡Estás acabado! A partir de ahora,
yo me voy a encargar yo de todo del gallinero.
- Mira, jovencito -le dice el gallo viejo-, te propongo una carrera de
tres vueltas a la granja, y quien gane, se queda con los derechos
exclusivos sobre todo el gallinero.
- Sabes muy bien, Ruco, que no tienes la más mínima posibilidad
de ganarme. Eres viejo y tu musculatura ya no funciona con la
precisión de tus años de juventud. Así que para ser justo y no
aprovecharme de tu vejez, te voy a dar la oportunidad de que
salgas 15 segundos antes.
El gallo viejo sale corriendo. 15 segundos después el gallo
joven sale tras él.
Cuando llegan corriendo frente al porche de la casa, el más joven
está ya solamente como a un metro de alcanzar al viejo. El granjero,
sentado en su lugar habitual en el porche observa que el gallo viejo
está siendo correteado por el más joven. Toma su escopeta y
“¡PUUUUM!”: Revienta al gallo joven en trocitos.
- ¡Qué mala suerte -dice el
granjero sacudiendo la
cabeza-, es el tercer gallo
que compro en los tres
últimos meses que me
sale maricón.
MORALEJA:
¡No te metas con
los viejos! La
edad y la astucia
siempre ganarán
a la juventud y
habilidad.
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