Hay un precioso
manantial
1. Hay un precioso manantial
de sangre de Emanuel,
Que purifica a cada cual
que se sumerge en él.
Que se sumerge en él,
que se sumerge en él.
Que purifica a cada cual
que se sumerge en él.
2. El malhechor se convirtió
pendiente de una cruz;
El vio la fuene y se lavó,
creyendo en Jesús.
Creyendo en Jesús,
creyendo en Jesús.
El vio la fuente y se lavó,
creyendo en Jesús.
3. Y yo también mi pobre ser
allí logré lavar;
La gloria de su gran poder
me gozo en ensalzar.
Me gozo en ensalzar,
me gozo en ensalzar.
La gloria de su gran poder
me gozo en ensalzar.
4. ¡Eterna fuente carmesí!
¡Raudal de puro amor!
Se lavará por siempre en ti
el pueblo del Señor.
El pueblo del Señor,
el pueblo del Señor.
Se lavará por siempre en ti
el pueblo del Señor.
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