Santa Teresita de Lisieux
Fiesta: 01 de octubre
«Siempre he deseado, ser una santa, pero, por desgracia,
siempre he constatado, cuando me he parangonado a los santos,
que entre ellos y yo hay la misma diferencia que hay entre una montaña,
cuya cima se pierde en el cielo, y el grano de arena pisoteado por los pies de
los que pasan.
En vez de desanimarme, me he dicho: el buen Dios no puede inspirar deseos irrealizables,
por eso puedo, a pesar de mi pequeñez, aspirar a la santidad;
llegar a ser más grande me es imposible, he de soportarme tal y como soy,
con todas mis imperfecciones; sin embargo, quiero buscar el medio de ir al Cielo por un
camino bien derecho, muy breve, un pequeño camino completamente nuevo.
Quisiera yo también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, porque soy
demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección».
Afirmaba.
Santa Teresa del Niño Jesús
nació en la ciudad francesa de Alençon,
el 2 de enero de 1873,
siendo la hija menor de cinco hermanos,
sus padres ejemplares eran Luis Martin y
Acelia María Guerin, ambos venerables.
Cuando sólo tenía cinco años, su madre
murió, y se truncó bruscamente su felicidad
de la infancia. Desde entonces,
pesaría sobre ella una continua sombra de
tristeza, a pesar de que la vida familiar
siguió transcurriendo con mucho amor.
Es educada por sus hermanas, especialmente
por la segunda; y por su gran padre,
quien supo inculcar una ternura materna
y paterna a la vez.
Con él aprendió a amar la naturaleza,
a rezar y a amar y socorrer a los pobres.
Cuando tenía nueve años, su hermana,
que era para ella «su segunda mamá»,
entró como carmelita en el monasterio de la ciudad.
Nuevamente Teresa sufrió mucho, pero,
en su sufrimiento, adquirió la certeza de que ella
también estaba llamada al Carmelo.
Durante su infancia siempre destacó por su gran
capacidad para ser «especialmente» consecuente entre
las cosas que creía o afirmaba y las decisiones que
tomaba en la vida, en cualquier campo.
Por ejemplo, si su padre desde lo alto de una escalera
le decía: «Apártate, porque si me caigo te aplasto»,
ella se arrimaba a la escalera porque así,
«si mi papá muere no tendré el dolor de verlo morir,
sino que moriré con él»; o cuando se preparaba para
la confesión, se preguntaba si «debía decir al
sacerdote que lo amaba con todo el corazón, puesto
que iba a hablar con el Señor, en la persona de él».
Cuando sólo tenía quince años,
estaba convencida de su vocación:
quería ir al Carmelo.
Pero al ser menor de edad no se lo
permitían.
Entonces decidió peregrinar a Roma y
pedírselo allí al Papa.
Le rogó que le diera permiso para entrar en
el Carmelo; el le dijo:
«Entraréis, si Dios lo quiere.
Tenía ‹dice Teresa‹ una expresión tan
penetrante y convincente que se me grabó en
el corazón».
En el Carmelo vivió dos misterios:
la infancia de Jesús y su pasión.
Por ello, solicitó llamarse sor Teresa del
Niño Jesús y de la Santa Faz.
Se ofreció a Dios como su instrumento.
Trataba de renunciar a imaginar y
pretender que la vida cristiana consistiera
en una serie de grandes empresas,
y de recorrer de buena gana y con buen
ánimo
“el camino del niño que se duerme sin miedo
en los brazos de su padre”.
Como ella lo afirmaba.
A los 23 años enfermó de tuberculosis;
murió un año más tarde en brazos de
sus hermanas del Carmelo.
En los últimos tiempos,
mantuvo correspondencia con dos
padres misioneros, uno de ellos enviado
a Canadá, y el otro a China,
y les acompañó constantemente con sus
oraciones.
Por eso, Pío XII quiso asociarla,
en 1927, a san Francisco Javier como
patrona de las misiones.
Patrona universal de las Misiones
La Iglesia la proclamó Patrona universal de
las Misiones en 1927.
Además, Sor Teresita, sin haber abandonado
jamás su celda, totalmente llena del Amor
Misericordioso de Dios en lo cotidiano de su
vida, irradió en el mundo las misericordias del
Corazón de Dios.
Después de su muerte, innumerables
vocaciones sacerdotales y religiosas nacieron
de su encuentro con Teresa.
Ella cumplió sus promesas.
Muchísimos sacerdotes y misioneros le han
confiado su ministerio.
Más de 50 Congregaciones en el mundo viven
la espiritualidad de Santa Teresita. Son ,
por lo general, Congregaciones religiosas que
han incorporado su mensaje en su cultura.
Sus miembros son unos 5000.
EL PAPA PROCLAMA A TERESA DE
LISIEUX DOCTORA DE LA IGLESIA
El pontífice la considera uno de los más
«grandes maestros de la espiritualidad»
CIUDAD DEL VATICANO, 19 oct. 97
- Eran las diez de una espléndida mañana de
octubre en la plaza de San Pedro.
Juan Pablo II ante unos 70 mil fieles,
ante 16 cardenales y numerosos obispos,
ante una delegación oficial francesa
y ante el cuerpo diplomático acreditado ante
la Santa Sede,
declaraba doctora de la Iglesia universal a
Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz,
una muchacha normanda que murió a los 24
años de edad y que nunca pisó un aula
universitaria.
Su Obra
Su obra escrita no es muy extensa,
sin embargo, presenta un claro interés
espiritual, teológico y hasta antropológico.
Consta de tres manuscritos autobiográficos
escritos por mandato de dos de sus
superioras, que fueron publicados en un libro
con el título de "Historia de un Alma".
Además se cuenta con 274 cartas escritas a
familiares y otras personas,
poemas religiosos, algunas obras teatrales,
textos dispersos y las palabras pronunciadas
durante su larga agonía que fueron recogidas
por sus hermanas: Paulina (Madre Inés de
Jesús), María (Sor María del Sagrado
Corazón) y Celina (Sor Genoveva de la Santa
Faz y de Santa Teresa), que se encontraban
en el mismo convento.
Mi Caminito
Durante su corta vida, Teresita no sobresalió
por encima de las otras monjas del convento
de carmelitas en Lisieux.
Pero inmediatamente después de su muerte,
muchos milagros y favores fueron concedidos
a través de su intercesión.
"Después de mi muerte dejaré caer una lluvia
de rosas".
"Pasaré mi Cielo haciendo bien sobre la
tierra".
ENTRE SUS PENSAMIENTOS:
“Soy un alma muy pequeña,
que sólo puede ofrecer cosas muy
pequeñas a Nuestro Señor,"
dijo en una ocasión:
"pero quiero buscar un camino nuevo
hacia el cielo, muy corto, muy recto,
un pequeño sendero.
Estamos en la era de los inventos.
Me gustaría encontrar un elevador
para ascender hasta Jesús,
pues soy demasiado pequeña para
subir los empinados escalones de la
perfección".
"Lo que me impulsa a ir al Cielo es el
pensamiento de poder encender en
amor de Dios una multitud de almas
que le alabarán eternamente.”
"Mi caminito es el camino de una
infancia espiritual, el camino de la
confianza y de la entrega absoluta."
“Lo que agrada a Dios de mi pequeña
alma, es que ame:
mi pequeñez y mi pobreza.”
ENTRE SUS POESÍAS:
Sé una gota de rocío escondida en la corola
divina del Lirio de los valles.
Una gota de rocío, ¿qué hay de más sencillo y
de más puro?.
No son las nubes las que la han formado,
pues el rocío desciende sobre las flores cuando
el azul del cielo está estrellado.
El rocío sólo existe por la noche.
En cuanto el sol empieza a lanzar sus cálidos
rayos, hace destilar las preciosas perlas que
brillan en la punta de las briznas de hierba de
la pradera, y el rocío se torna en ligero vapor.
Durante la noche de la vida, su misión es
esconderse en el corazón de la Flor de los
campos. Ninguna mirada humana debe
descubrirla, sólo el cáliz que contiene la
pequeña gotita conocerá su frescor.
¡Dichosa gotita de rocío,
tan sólo conocida de Jesús¡
VIVIR DE AMOR
Vivir de Amor, vivir es de tu vida.
Por mi vives oculto en una hostia
Por ti, oh Jesús, oculta vivir quiero.
Me hace feliz tan sólo tu mirada.
Vivir de Amor es darse sin medida.
Sin reclamar salario aquí en la tierra.
¡Ah¡, yo doy sin contar y estoy
segura.
De que cuando se ama el cálculo no
cuenta.
Vivir de Amor es alejar todos los miedos.
Cualquier recuerdo de las faltas del
pasado.
En un instante el Amor lo quemó todo.
Y no deja huella alguna de pecado.
Vivir de Amor es navegar sin tregua
En todo corazón sembrando gozo y paz
Piloto Amado, la Caridad me apremia,
Pues en las almas, mis hermanas (os)
estás.
Vivir de AMOR ES ¡Divino Maestro¡
Pedir que te dignes derramar tu fuego
En el alma de tus sacerdotes.
Para que sean más puros que un serafín
de tu cielo.
Vivir de amor es mantener la calma
En el tempestuoso mar
Mientras El duerme en Paz espero
La ribera de los cielos
¡Oh¡, no temas, Señor,
que te despierte.
Vivir de Amor es enjugar tu rostro.
Y de los que pecan el perdón lograr
¡Oh Dios de amor¡,
Que ellos vuelvan a tu gracia
Y que te bendiga tu nombre sin cesar …
Morir de Amor es esta mi esperanza.
Cuando vea romperse mis cadenas …
Mi Dios será mi recompensa grande …
Este será mi cielo …
¡¡¡Vivir de Amor¡¡¡
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